Emotiva despedida al Padre Alejandro Guidobaldi: una comunidad que agradece y abraza su legado
La comunidad católica de Coronel Suárez vivió un domingo cargado de emoción, gratitud y afecto al despedir al Padre Alejandro Guidobaldi, quien tras ocho años de servicio pastoral inicia una nueva etapa en su camino sacerdotal.
La jornada comenzó en la misa de las 11 horas, donde el templo se vio colmado por fieles que quisieron acompañarlo en este momento tan especial. Allí, con palabras serenas pero profundamente sentidas, el Padre Alejandro se dirigió a la comunidad que lo cobijó durante casi una década, en un clima donde la emoción se hacía visible en cada mirada.
Más tarde, el encuentro continuó en el Salón San Cayetano, donde más de 300 personas participaron de un almuerzo de despedida. Fue una verdadera muestra del cariño sembrado a lo largo de estos años: familias, jóvenes, adultos mayores, grupos parroquiales y amigos que compartieron la mesa y los recuerdos con quien supo ser guía espiritual, pero también compañero de camino.
En ese ámbito más cercano, el Padre Alejandro agradeció profundamente el acompañamiento recibido durante este tiempo. “Fueron ocho años de gracia”, había expresado en su momento, una frase que volvió a resonar en esta despedida, cargada de sentido y memoria.
Ocho años atravesados por celebraciones, desafíos y también por momentos difíciles como la pandemia, en los que su presencia fue sostén para muchos.
Lejos de ser un adiós definitivo, el sacerdote dejó en claro que el vínculo con Coronel Suárez permanece intacto. Aseguró que regresará cada vez que su actividad diocesana lo requiera, reafirmando que los lazos construidos “no se cortan”, sino que se transforman y perduran en el tiempo.
Su partida, como él mismo supo reflexionar, está marcada por el amor y las decisiones que ese mismo amor exige. No es solo un cambio de destino, sino una continuidad en su misión, ahora en nuevas comunidades donde llevará la experiencia y el aprendizaje de estos años vividos intensamente.
Coronel Suárez lo despide con un profundo agradecimiento. Porque su paso no fue indiferente: dejó huellas, sembró fe y construyó comunidad. Y como ocurre con quienes entregan el corazón en su vocación, su presencia no se apaga con la distancia, sino que permanece viva en cada encuentro, en cada recuerdo y en cada gesto compartido.
El próximo martes en la misa de las 19 el padre Alejandro presentará al nuevo sacerdote Matías Burgui, quien quedará al frente de la Parroquia.
Porque hay despedidas que duelen… pero también abrazan.
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