28/12/2022RELIGION

“Dios nos convierte el corazón y nos invita a cambiar nuestras actitudes y relacionarnos como hermanos”

Liliana Moyano es la Madre Superiora de la Congregación Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado, y en diálogo con La Nueva Radio Suárez hizo un análisis reflexivo en el marco del cierre de un nuevo año. 

Desde la provincia de Mendoza, en donde se encuentra una de las Congregaciones, Moyano extendió que “éste tiempo de Navidad se prolonga porque la Iglesia quiere que nos demos cuenta que la presencia del Dios vive entre nosotros, no son sólo unas horas con la familia y un brindis, sino que es un encuentro que trasciende las presencias humanas” dijo, asegurando que “Él nos trae la alegría eterna, no como la del Mundial, que son hermosas, pero sólo nos alegra el rato. Dios nos convierte el corazón y nos invita a cambiar nuestras actitudes y relacionarnos como hermanos”. 

En esa línea, la Hermana invitó al disfrute de estos días, tomando la palabra de Dios para permitir que nuestros corazones cambien. 

Consultada sobre cómo llevar a la práctica todo lo antedicho, Liliana Moyano reconoció el desafío, diciendo que lo importante es empezar desde lo más pequeño y cercano: “Debe dar uno el primer paso, no esperar que el otro cambie. Darle la posibilidad de que, si se equivocó, pueda arreglarlo. No debemos ser ingenuos, pero tampoco tan cerrados”. 

En esa línea, marcó que “en los pequeños gestos se ve que podemos cambiar y alcanzar una sociedad distinta”. 

Por otro lado, consultada sobre la actividad en nuestra ciudad, expresó que “al no estar las Hermanas presentes es distinto, ni mejor ni peor”. Habló entonces de que los apóstoles se han puesto la obra al hombro, rezando en el día a día sin dejar de responder a sus familias y trabajos: “En el rezar juntos se ponen al servicio de la comunidad” detalló, refiriendo a los fieles de nuestra ciudad que continúan apoyando y acompañando a La Providencia: “Se sigue construyendo éste reino eucarístico pequeñito que quiere hacer partícipes a todos” dijo. 

Reconoció que las dificultades económicas y sociales se acentúan, por lo que continúan recibiendo donaciones a fin de colaborar con quienes necesiten. Además, mantienen las puertas del espacio abiertas para escuchar y brindar alternativas: “Queremos que la gente no se sienta sola, sino que sepan que hay otro hermano que la escucha” finalizó la Hermana Liliana.