25/12/2021RELIGION

Desde hace diez años, Comunidad Cristiana acompaña a los presos de la Cárcel de Saavedra

“Son personas muy jóvenes, sin formación y, en su mayoría, con hogares destruidos y falencias” El pastor de Comunidad Cristiana, Néstor Alebuena, reflexionó, en el aire de La Nueva Radio Suárez, de cómo ha resultado este año 2021, que describió como “difícil en lo personal y en lo que para nosotros en Comunidad Cristiana respecta, porque hemos tenido el fallecimiento de varios amigos”.

Contó que el COVID se llevó la vida de varios de los suyos, por lo que aseguró “el 2021 fue un año más difícil incluso que el 2020”. Pese a eso, afirmó estar “agradecido de poder llegar hasta el día de hoy, despidiendo el año y recibiendo de Dios la fuerza para seguir trabajando y sirviendo”.

Sobre el acompañamiento a los presos de la cárcel de Saavedra, Alebuena confirmó que lo han continuado haciendo, como desde hace diez años: “Estamos yendo un día en la semana, trabajando con un grupo pequeño, con el objetivo de estar también acompañando cuando quedan en libertad”. 

Aclaró que eso pueden llevarlo adelante sólo en algunos casos, pero puso el foco en que buscan estar por las difíciles circunstancias que, muchas veces, deben afrontar, sobre todo porque son “personas muy jóvenes, sin formación y, en su mayoría, con hogares destruidos y falencias, mucho consumo de alguna sustancia de muy chicos”. 

Explicó que “quedan en libertad después de cumplir el tiempo que la justicia les ha dado, y salen a la nada”. Entonces señaló que, si esas personas “no tienen un acompañamiento desde afuera, es muy complejo”.

Contó Néstor Alebuena que, al ser la mayoría de los presidiarios de Gran Buenos Aires, tratan de vincularlos con algún Pastor amigo que los reciba: “Esta ha sido nuestra forma de trabajar durante muchos años” cerró, y consultado sobre las dificultades para la reinserción social, describió que “es una falacia decir reinserción cuando la mayoría no ha estado reinsertado nunca”.

Continuó su relato marcando que muchos han estado ausentes del sistema y reconfirmando que “cuesta todo”. Punto en el que profundizó: “Si la persona vive en una ciudad como Suárez, es mucho más fácil. Si realmente quiere empezar de nuevo, quiere trabajar, lo logra. Tenemos casos de muchachos que han estado detenidos durante varios años y han aprendido un oficio y están en el círculo laboral, pero son los menos”. 

Entonces contó que “la mayoría terminan en el Conurbano, vuelven a los lugares en donde están sus familias, que la mayoría son villas. Vuelven tras haber estado presos durante varios años”. Y detalló que “han entrado muchos indocumentados, así como salen muchos indocumentados”. De hecho, contó que han tenido casos de chicos que han salido sin haber terminado el primario ni tener un documento nacional de identidad. Por lo que resaltó que “si no hay alguien cerca que les dé una oportunidad, es muy difícil”.  

Destacó Alebuena que, a través del Patronato, se llevarán, la próxima semana, algunos elementos para hacer un taller de carpintería y otro de peluquería dentro del penal: “Son herramientas que sirven para que el chico pueda salir con un oficio del penal”.

Por otro lado, consultado el entrevistado sobre si han sido, para los internos, más duros de transitar estos dos años de pandemia que los anteriores, afirmó sin dubitar, aunque señaló que “la ventaja fue que el celular trajo mucha calma a la población carcelaria”. 

En ese punto, y previo a continuar su relato, Néstor Alebuena aclaró que el uso de los dispositivos “está muy controlado por las autoridades, y cualquier ciudadano podría hacer una denuncia si hay alguna anormalidad con algún llamado”.

Así, continuó diciendo que esa herramienta ha sido “muy beneficioso porque el interno está comunicado con su familia, y eso ha traído mucha tranquilidad”.