09/06/2021REGION

Investigadoras de Bahía alertan sobre un nuevo problema ambiental: los residuos de la pandemia

Advierten que los desechos que generan la producción y uso de elementos de protección personal, fabricados con materiales plásticos, terminará en nuestros mares.

Investigadoras del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional del Sur (UNS), realizaron un estudio que plantea que la pandemia de coronavirus puede agravar la contaminación por la diseminación de plásticos en las playas y los entornos costeros de América Latina, aumentando el daño a las especies marinas.

En el trabajo explicaron que se encontró una gran cantidad de barbijos en las playas y que en este contexto sanitario también aumentó el uso de otros elementos, como recipientes de alcohol en gel, guantes, bolsas de basura en los hogares, botellas y envases para alimentos.

La mayoría de esos productos son fabricados con materiales poliméricos que pueden terminar formando piscinas de microplásticos en nuestros mares, dado que los desechos llegan a los océanos transportados por vientos, ríos, mareas, desagües pluviales, y también por descargas directas, tal como se indica en la investigación publicada en la revista Science of the Total Environment.

En el marco del Día Mundial de los Océanos, Melisa Fernández Severini, una de las investigadoras que forma parte del trabajo, le contó a La Nueva. que ya venían realizando tareas en microplásticos y "en este momento de pandemia decidimos orientar la investigación hacia esa temática porque notamos que otros trabajos a nivel mundial habían encontrado niveles importantes de elementos de protección personal, como barbijos, guantes de látex, máscaras faciales y demás".

Por eso, decidieron hacer un relevamiento preliminar "para que lo recojan los tomadores de decisiones y nos ayuden a que esto no quede solamente en un trabajo de investigación". 

Tal como detalló Fernández Severini, la investigación incluyó playas de Brasil, Chile, Perú, Colombia y Argentina (Claromecó, el estuario de Bahía Blanca).

"En varios países de Latinoamérica empezamos a encontrar mayor cantidad de barbijos [en playas y sectores costeros], que después de un tiempo se van degradando y pasan a formar parte de los microplásticos que terminan siendo ingeridos por los organismos", señaló la bióloga.

Sostuvo que "a corto plazo tratamos de concientizar a la gente para que trate de reutilizar los barbijos. La gente no es que los tira adrede en el mar, sino que muchas veces se les cae inconscientemente y eso de alguna forma termina en el mar. Hay que tratar de que la gente los reutilice lo más que pueda y desde el Gobierno hacer una buena disposición de esos elementos porque si eso no ocurre terminan formando parte de la gran cantidad de plásticos que había previo a la pandemia".

"Tenemos que cuidar mucho el mar porque sin el mar no podríamos estar acá. Es una fuente importante de oxígeno del cual nosotros dependemos y también es el que modela y rige el clima en la tierra; hay que tomar conciencia de que no es algo menor", advirtió la especialista.

También remarcó la importancia de reciclar "en la medida en que se pueda, porque cuando son elementos que están en contacto con el virus lógicamente no se puede reciclar pero sí tiene que haber un buen destino final; muchas veces se aconseja quemar esos residuos para que se reduzca la cantidad y no quede en el mar".

"Con esto del COVID, se han hecho millones de compras online o take away y todo el packaging es tremendo. En eso hubo como un retroceso, pero la idea es seguir concientizando a la gente, que se prende bastante en lo que es reciclaje y tratar de reutilizar. Eso en el corto plazo y a largo plazo, tratar de usar otro tipo de plásticos biodegradables o el vidrio, que es un elemento que se puede reciclar varias veces", diferenció.

—¿Cómo ves a Bahía en relación a la conciencia ambiental?

—Hay bastante, pero falta mucho. En otros países, como por ejemplo Chile, está totalmente instalado, es muchísimo más estricto. Ahora por la pandemia se ha vuelto un poco atrás, pero en Chile es tremenda la organización del reciclaje. En Argentina hay buena voluntad, pero estamos atrasados en ese sentido. En este estudio en particular notamos que todos los países tienen la misma problemática hoy por hoy, y es tremenda la cantidad de barbijos que se encontraron. Al tener tiritas como sostén, muchos organismos pueden terminar atrapados en esos barbijos y es peligroso.

Además de Melisa Fernández Severini (bióloga e investigadora de CONICET), fueron parte de la publicación Ana Forero (química y becaria Posdoctoral de CONICET), Carla Spetter (química e investigadora de CONICET), Natalia Buzzi (bióloga e investigadora de CONICET) y Maialen Ardusso (licenciada en Biodiversidad y becaria doctoral de CONICET). Completan el equipo de laboratorio: Florencia Biancalana (bióloga e investigadora de CONICET), Daniela Truchet (licenciada en Biodiversidad y becaria de CONICET) y Benjamín Abasto (licenciado en Ciencias Ambientales y becario de CONICET).

El estudio también brinda un resumen de la situación de los sistemas de gestión de Residuos Sólidos en América Latina, antes y durante la pandemia, y describe que las deficiencias preexistentes en estos sistemas se acentuaron durante la pandemia por la falta de preparación para el manejo de un mayor volumen de desechos médicos, y el hecho de que los servicios esenciales como la recolección de residuos domiciliarios pasaron a "segundo plano", especialmente durante los primeros meses de la pandemia cuando la mayoría de las actividades se vieron restringidas por cuarentenas. En ese marco, las investigadoras sugirieron que debería avanzarse en afianzar prácticas de reciclaje.

Destacaron, además, que en esto tiene un rol fundamental la voluntad política pero también la colaboración ciudadana: "La contaminación por microplásticos es un enemigo invisible con posibles efectos adversos en el medioambiente marino y en los seres humanos", advirtieron.

Fuente: La Nueva.