21/09/2022REGION

“Huanguelén siempre fue ejemplo de empuje y tenacidad para crecer”

Es uno de los conceptos centrales en una entrevista con Roberto Aliberti, docente, nativo de esta localidad del distrito y, si bien hace muchos años que por cuestiones laborales vive en Suárez, no deja de enumerar todos los ejemplos que abonan el título de referencia para esta nota. Muchas de las cosas que se lograron en Huanguelén son por impulso, iniciativa y garra de su gente. 

Ejemplos: el Anexo del Instituto N° 48, el Centro de Formación Laboral, la Escuela Especial N° 501, y así se puede seguir en una lista larga. 

“No sé si todos los pueblos tienen esa particularidad, pero Huanguelén tiene esa cosa de autogestión, de hacer todo a pulmón. Después, cuando ya está todo medio armado, quizá viene el Estado y le pone la cinta y el broche, pero, en realidad, las cosas nacen muchas veces así”. 

Un ejemplo, en el año 1988 y 1989, los interesados en estudiar Magisterio de esa localidad hicieron de todo para que llegara, se pusiera en marcha y se sostuviera la Extensión de ese instituto terciario. 

“Éramos un grupo de chicos y chicas que habíamos egresado en el año ´87 de la secundaria, y teníamos la intención de estudiar la carrera docente. Sí o sí nos teníamos que venir a Coronel Suárez. Surgió la idea de tener la carrera en Huanguelén. Nos comunicamos con el Instituto N° 48 y nos pedían un montón de requisitos, como es lógico, como todo Anexo que se quiere abrir”. 

Entre esas condiciones, firmas reclamando la necesidad, garantizar mucha matrícula, entre otras cosas. “Fue una pueblada realmente, porque en ese momento no existían los celulares, había pocos teléfonos fijos. Salimos casa por casa a juntar firmas, hicimos notas a las autoridades. Juntamos muchísima cantidad de firmas e hicimos una inscripción tentativa, con mucha cantidad de alumnos”, contó Roberto Aliberti. 

Los mismos alumnos interesados armaron una asociación cooperadora, buscando los asesoramientos necesarios, fueron a buscar gente –docentes jubiladas- para que fueran las preceptoras. “El dato de color es que los profesores tenían que viajar de Coronel Suárez a Huanguelén; no existía la ruralidad, así que viajaban como podían. El director, Paco Jiménez, ponía su auto para los traslados, el auto viejito andaba cuando quería y como podía”. También, relata Roberto Aliberti, los mismos alumnos hacían eventos, o vendían pizzas, huevos y otros productos, para poder ayudar a los docentes a sostener el costo de los traslados. 

Anécdotas de un pueblo que crece a impulso de su gente. Lo que Roberto Aliberti relató es un ejemplo cabal de ello.