Tras las lluvias, mejora la humedad de los suelos, pero persisten pérdidas en cultivos de gruesa
Luego de las últimas precipitaciones que superaron los 65 milímetros en distintos sectores del distrito, el ingeniero agrónomo Juan Ignacio Loos analizó el estado actual de los suelos y cultivos, destacando una mejora en las condiciones generales, aunque con impactos ya irreversibles en algunos casos.
“Se ha revertido un poco la tendencia que traíamos desde enero y parte de febrero, donde la falta de lluvias y las altas temperaturas habían golpeado bastante fuerte”, explicó Loos. En las últimas semanas se registraron lluvias de variada intensidad y distribución, con acumulados que, en algunos sectores, alcanzaron entre 80 y 100 milímetros.
Sin embargo, advirtió que estas precipitaciones se dieron en lapsos muy cortos, lo que generó anegamientos temporales en algunos lotes. “Son lluvias muy desparejas, con muchos milímetros en pocos minutos, lo que a veces dificulta la infiltración del agua”, señaló.
En cuanto al impacto de la caída ocasional de granizo, indicó que no se han reportado daños significativos, más allá de posibles casos puntuales.
Actualmente, los suelos presentan un buen nivel de humedad, lo que resulta favorable para los cultivos que aún están en desarrollo. No obstante, Loos remarcó que el estrés hídrico sufrido durante el verano dejó secuelas, especialmente en el maíz sembrado temprano. “Los lotes que atravesaron el período crítico de floración sin agua hoy muestran falta de grano y una productividad afectada que ya es irreversible”, explicó.
En el caso de la soja, el panorama es algo más alentador. Si bien también sufrió el impacto de la sequía, su período de floración más prolongado le permitió recuperarse parcialmente tras las lluvias recientes. “No va a ser gratis ese estrés, pero está intentando compensar algo de lo perdido”, indicó.
Respecto al girasol, que ya comenzó a cosecharse en algunos sectores, también se esperan rendimientos dispares. “Hay lotes muy buenos dentro de valores normales y otros muy afectados, dependiendo del momento en que atravesaron el estrés”, detalló.
De cara a las próximas semanas, el foco estará puesto en la evolución de las temperaturas. La ausencia de heladas tempranas será clave para permitir una mayor recuperación de los cultivos. “Ya empezamos a mirar qué pasa con las mínimas. Cuanto más se estire el verano, mejor”, afirmó.
En términos generales, se prevé una merma en los rendimientos de los cultivos de gruesa en comparación con la campaña anterior, que había alcanzado niveles récord.
Pensando en la próxima campaña de fina, Juan Ignacio Loos anticipó que no habría grandes cambios en la superficie sembrada. “Nuestra zona es triguera y cebadera, así que seguramente se mantenga una proporción similar al año pasado”, explicó. No obstante, advirtió que los márgenes actuales son ajustados debido al aumento de costos, como fertilizantes y combustible, lo que obligará a los productores a hacer números con cautela.
Finalmente, el ingeniero destacó la importancia de las lluvias para el sector: “El campo vive del agua. Siempre es bienvenida, dentro de parámetros normales”.
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