Sebastián Deym destacó el compromiso solidario de Coronel Suárez tras una nueva edición de la Chocleada
El cofundador de la Asociación MovilizaRSE valoró la participación de los estudiantes, las instituciones, los productores y las empresas locales. Explicó que la iniciativa combina la producción de alimentos, la formación en valores y la generación de recursos para organizaciones de la comunidad.
La Chocleada Solidaria volvió a reunir a estudiantes y distintos sectores de Coronel Suárez en una jornada de trabajo colectivo y compromiso social. Tras una nueva edición de la iniciativa, Sebastián Deym, cofundador de la Asociación MovilizaRSE, conocida como Fundación Movilizarse, dialogó con La Nueva Radio Suárez y destacó el compromiso de la comunidad local, al tiempo que repasó los objetivos y la trayectoria de la organización.
Deym expresó su satisfacción por la manera en que se desarrolla la actividad en el distrito y resaltó especialmente la participación de los jóvenes, no solamente durante la cosecha, sino también en el vínculo posterior con las instituciones que reciben los recursos generados.
“Estoy fascinado con la idiosincrasia de Suárez. Me parece fantástico”, afirmó, al reconocer el trabajo del equipo organizador local y el acompañamiento de estudiantes, empresas, productores y personas que colaboran de manera silenciosa.
Tres pilares: alimentos, valores y compromiso comunitario
Deym explicó que la Chocleada se sostiene sobre tres objetivos fundamentales. El primero es la cosecha solidaria, en la que los estudiantes y voluntarios trabajan en el campo para producir alimentos destinados a personas que los necesitan.
El segundo pilar es la formación en valores. A través de talleres y encuentros posteriores, la organización busca que los jóvenes reflexionen sobre la solidaridad, el trabajo en equipo, la empatía y la importancia de involucrarse en las necesidades de los demás.
El tercer componente consiste en generar recursos económicos que permanecen en la comunidad. Los propios estudiantes participan en la decisión sobre qué institución social o educativa recibirá esos fondos.
Para Deym, este último aspecto adquiere especial importancia cuando los jóvenes mantienen el vínculo con las organizaciones beneficiadas una vez finalizada la actividad.
“Nosotros vamos una vez por año, hacemos la actividad y nos vamos. Pero si los chicos quedan involucrados con las propias instituciones de su comunidad, para nosotros es un golazo”, sostuvo.
En ese sentido, definió el resultado como una forma de generar “valor agregado social”: una experiencia que no termina con la cosecha, sino que deja aprendizajes, vínculos y acciones concretas en la localidad.
Una iniciativa que nació durante la crisis de 2001-2002
Durante la entrevista, el cofundador de MovilizaRSE recordó cómo surgió la idea que dio origen a la Chocleada. La iniciativa comenzó a gestarse durante la crisis económica y social de 2001-2002, cuando una imagen televisiva lo llevó a pensar en la posibilidad de aprovechar los alimentos disponibles en el campo para ayudar a quienes atravesaban situaciones de necesidad.
Deym contó que quedó profundamente impactado por el testimonio de Mónica Carranza, una mujer que buscaba alimentos para personas que los necesitaban. Desde el campo, al observar los cultivos de maíz, comenzó a preguntarse cómo podía hacer para que esos alimentos llegaran a quienes más los necesitaban.
La idea encontró resistencias en un primer momento, pero finalmente se concretó en 2005, con la primera experiencia de cosecha solidaria.
“Una hectárea de maíz puede tener entre 70.000 y 80.000 choclos. ¿Cómo hacemos para que eso le llegue a la gente?”, recordó como una de las preguntas que impulsaron el proyecto.
Con el paso del tiempo, la iniciativa se extendió a distintas comunidades del país. Lo que comenzó como una propuesta vinculada al maíz se adaptó también a otros cultivos, como tomate, papa y naranja, según las características productivas de cada lugar.
El modelo se mantiene: productores que donan parte de su producción, estudiantes y voluntarios que participan de la cosecha, y una organización que articula recursos, acompañamiento y actividades de formación.
El desafío de dejar una huella en los jóvenes
Más allá de los alimentos recolectados y de los recursos destinados a las instituciones, Deym subrayó que uno de los principales propósitos es que los estudiantes reconozcan el impacto que puede tener su participación.
La organización busca que comprendan que, con unas pocas horas de trabajo voluntario, pueden contribuir a una acción concreta que permanece en su propia comunidad.
“Cuando pasan por su ciudad, su pueblo o su barrio, fíjense que esa obra la hicieron ustedes también”, explicó sobre el mensaje que procuran transmitirles a los jóvenes.
La intención es que puedan identificarse con el resultado de su esfuerzo, desarrollar una mirada solidaria y entender que el compromiso ciudadano puede multiplicarse a lo largo del tiempo.
Deym reconoció que la necesidad de asistencia alimentaria continúa siendo una realidad, pese a los años transcurridos desde el nacimiento de la propuesta. Sin embargo, sostuvo que cada aporte cuenta, incluso cuando parece pequeño.
“Somos una gotita en el mar, pero somos una gota”, expresó.
El reconocimiento al equipo de Coronel Suárez
El cofundador de MovilizaRSE también destacó el papel de quienes hacen posible la actividad en cada localidad. Señaló que el equipo organizador es fundamental para convocar a los estudiantes, sumar a los productores y empresas, y articular el trabajo con las instituciones beneficiadas.
En el caso de Coronel Suárez, valoró especialmente el compromiso de los organizadores locales y mencionó a Pablo Fidelle como uno de los impulsores de la iniciativa en el distrito.
Asimismo, resaltó la tarea de Tomás de Olazábal, con quien comparte años de trabajo y compromiso solidario. Según contó, lo conoce desde hace aproximadamente 35 años y destacó que mantiene intacta la pasión con la que impulsa estas experiencias.
“Nos vamos de Suárez, pero dejamos sembrada una semilla en un montón de chicos”, expresó Deym, al referirse al efecto que espera que la actividad tenga en las futuras generaciones.
La Chocleada Solidaria se consolida como una propuesta que combina ayuda concreta, educación en valores y participación comunitaria. Para sus organizadores, el verdadero resultado no se mide solamente en los alimentos cosechados o los recursos recaudados, sino también en la capacidad de los jóvenes para continuar involucrándose en la vida de las instituciones y multiplicar el compromiso solidario en el futuro.
9.9 °C •