Artesanos y emprendedores le dan color a la 107ª Expo Rural con propuestas para todos los gustos
Artesanos y emprendedores le dan color a la 107ª Expo Rural con propuestas para todos los gustos
El 47° Tantanakuy de Artesanías, organizado por el Centro de Artesanos Suarenses que encabeza Lidia Dos Santos, y la carpa de Huellas Artesanales, coordinada por Andrea Ruffa, reúnen a decenas de expositores con producciones originales, oficios tradicionales, objetos decorativos y propuestas gastronómicas. A estos espacios se suman otros stands ubicados bajo el escenario mayor y en sus alrededores, ampliando el paseo de compras y descubrimientos para quienes visitan la muestra.
La 107ª Exposición Rural de Ganadería, Industria y Comercio de Coronel Suárez ofrece mucho más que actividad ganadera, maquinaria y stands comerciales. Entre sus recorridos tradicionales, los espacios dedicados a la artesanía y a los emprendimientos regionales convocan a quienes buscan productos originales, regalos y creaciones que reflejan el trabajo y la identidad de sus hacedores.
En una recorrida de La Nueva Radio Suárez, dos espacios se destacaron por la variedad de sus propuestas y la participación de numerosos expositores: el 47° Tantanakuy de Artesanías, impulsado por el Centro de Artesanos Suarenses, y la carpa de Huellas Artesanales, que reúne a más de 35 emprendedores bajo la organización de Andrea Ruffa. A ellos se agregan otros puestos instalados en el sector cubierto bajo el escenario mayor y en las inmediaciones, que completan el circuito artesanal de la exposición.
El Tantanakuy, una tradición que sigue creciendo
Con 47 ediciones, el Tantanakuy de Artesanías se consolidó como uno de los clásicos de la Expo Rural. Bajo la coordinación de Lidia Dos Santos, el espacio reúne a artesanos de Coronel Suárez, localidades de la región y otros puntos más alejados, con una diversidad de productos que abarca distintos materiales, técnicas y oficios.
La recorrida permitió encontrar trabajos en cuero, soguería, platería, tejidos, bijouterie, madera, decoración, indumentaria, juguetes, productos para bebés, dulces, conservas y licores artesanales, entre muchas otras propuestas.
Cada puesto ofrece una impronta propia. En el caso de Alfonso, de Artesanías Alfonso, de Pigüé, la producción combina artículos de cuero —como cinturones, materas, alpargatas y accesorios— con detalles en alpaca. El artesano contó que, después de haber participado durante años en los comienzos del encuentro, volvió a la muestra y destacó el vínculo que mantiene con el público suarense.
La soguería también tuvo su lugar de la mano de Pico Liziagas, artesano radicado en Curamalal, quien aprendió el oficio desde chico. La elaboración de un bozal, explicó, puede llevar aproximadamente una semana desde que cuenta con el cuero preparado, un proceso que requiere tiempo, dedicación y conocimiento.
La tradición artesanal se expresa asimismo en los tejidos. Norma Palacio, de Coronel Pringles, presentó prendas elaboradas principalmente con lana de oveja, hilada y trabajada por ella misma en telar y con dos agujas. Su historia reúne saberes transmitidos por su abuela y su madre, una actividad que retomó con mayor dedicación después de jubilarse.
Entre las propuestas vinculadas con el jardín y la huerta, Lore, de Lore Semillas, ofreció variedades de semillas de flores y hortalizas, además de plantines. Cosmos, zinnias y siemprevivas forman parte de las opciones para quienes desean preparar sus jardines durante la primavera.
La variedad se completa con prendas, accesorios, artículos de decoración, productos de cestería, artesanías en madera y textiles, así como alimentos elaborados artesanalmente. Una oferta que permite recorrer los puestos sin perder de vista el valor del trabajo manual y la posibilidad de encontrar piezas diferentes, hechas en pequeña escala.
El crecimiento del Tantanakuy también se refleja en su espacio físico: de una primera carpa pasó a contar con un sector cubierto propio y áreas exteriores donde se instalan más artesanos. La continuidad durante casi medio siglo da cuenta de una propuesta que mantiene su convocatoria y forma parte de la identidad de la exposición.
Huellas Artesanales: una carpa con más de 35 emprendedores
A pocos pasos, la carpa de Huellas Artesanales recibió a los visitantes con una propuesta amplia y diversa. Andrea Ruffa, responsable de la organización, destacó la satisfacción por ver concretado el trabajo de preparación que comenzó en julio, con la selección y convocatoria de los expositores.
“Estoy muy contenta. La carpa está hermosa, está completa, súper variada”, expresó durante la recorrida, al señalar también los comentarios positivos de quienes ya habían pasado por el lugar.
En el espacio conviven artículos para mascotas, trabajos de herrería, objetos de decoración, textiles, accesorios, materas, esencias, productos gastronómicos, dulces y alfajores, entre otras creaciones. Hay propuestas tanto de emprendedores de Coronel Suárez como de localidades cercanas, con alternativas para distintos gustos y presupuestos.
Uno de los puestos es el de La Estrella de Alba, emprendimiento de María Esther, quien lleva unos 15 años en el rubro. Lo que comenzó como una actividad para ocupar el tiempo después de jubilarse se transformó en un microemprendimiento familiar, al que luego se sumó el trabajo en carpintería de su marido. Sus creaciones, especialmente las cajas y objetos decorativos, también encuentran compradores a través de las redes sociales y llegan a otras provincias.
Otro de los espacios destacados fue el de Salve Regina, con accesorios y artículos religiosos, pulseras con distintas intenciones, productos vinculados con la devoción a los ángeles y San Benito, rosarios y propuestas para regalos y celebraciones.
La carpa permite conocer de cerca el trabajo de emprendedores que sostienen sus proyectos durante todo el año y encuentran en la Rural una oportunidad para exhibir sus productos, establecer contactos y acercarse a nuevos clientes.
Ruffa también valoró la respuesta del público pese a las condiciones climáticas poco favorables. La expectativa de los expositores estaba puesta en que la mejora del tiempo acompañara las jornadas de mayor concurrencia, aunque la llegada de visitantes ya se hacía notar durante la recorrida.
Un paseo que se extiende bajo el escenario mayor
La propuesta artesanal no se limita a las dos carpas principales. En el espacio cerrado ubicado bajo el escenario mayor y en sus alrededores también se instalaron stands con productos de elaboración artesanal, decoración, indumentaria, accesorios y otras alternativas comerciales.
Estos puestos amplían el recorrido y permiten que el público descubra diferentes propuestas mientras transita entre los sectores de la exposición y las actividades artísticas. La presencia de emprendedores de distintos rubros suma variedad a una muestra que combina producción, comercio, gastronomía, espectáculos y tradiciones regionales.
Así, el paseo artesanal se convierte en una de las opciones para disfrutar de la Expo Rural más allá de las pistas y los corrales: un lugar para conocer historias, valorar los oficios, encontrar regalos y acompañar a quienes transforman su creatividad y su trabajo cotidiano en emprendimientos.
Con el Tantanakuy de Artesanías transitando su edición número 47 y Huellas Artesanales consolidando su convocatoria, los artesanos y emprendedores vuelven a demostrar que su presencia es una parte importante de la identidad y de la propuesta integral de la Exposición Rural de Coronel Suárez.
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