Preocupación en el sector apícola: una temporada difícil marcada por el clima, los costos y un mercado externo limitado
El productor apícola Ricardo Schwindt analizó en los estudios de la Radio la compleja situación que atraviesa la apicultura en la región y en el país, en el inicio de la temporada 2025/26. Si bien el año pasado había generado expectativas positivas por las buenas lluvias, una serie de factores climáticos y económicos terminaron complicando seriamente la producción de miel.
Según explicó Schwindt, el primer golpe llegó con la fuerte helada de fines de octubre, que afectó gran parte de la pampa y también zonas de monte, perjudicando especialmente a los apicultores que realizan trashumancia hacia esos lugares. A esto se sumaron las altas temperaturas de diciembre y la falta de lluvias, que provocaron el secado de praderas y redujeron drásticamente las floraciones.
En este contexto, hoy la producción depende casi exclusivamente del girasol. “El productor que tiene floración de girasol puede sacar algo; el que depende de alfalfa o cardo está muy complicado”, señaló. Si bien este año se sembró más girasol por su buen precio internacional, no todos los apicultores logran aprovecharlo, ya que muchos deben trasladar sus colmenas para seguir las distintas floraciones, una práctica cada vez más costosa.
“La trashumancia hoy es casi obligatoria para el que vive de la apicultura, pero los costos son altísimos”, explicó Schwindt. A modo de ejemplo, indicó que antes se hablaba de una relación de tres litros de gasoil por kilo de miel como algo rentable, mientras que hoy, con la miel rondando los 2.800 pesos y el gasoil cerca de los 2.000, los márgenes prácticamente desaparecieron.
En cuanto al mercado, Estados Unidos aparece como el principal destino de la miel argentina. Europa, en cambio, sigue siendo un mercado muy cerrado debido a aranceles, impuestos y a la protección de sus propios productores, especialmente en países como Francia y España. “Mientras la producción europea esté subsidiada por los gobiernos, competir ahí es casi imposible”, afirmó.
Actualmente, el precio de la miel varía según el color: las mieles más oscuras se ubican entre 2.600 y 2.700 pesos, mientras que las claras alcanzan los 2.850. Estos valores llevan casi un año sin grandes cambios, lo que profundiza la falta de rentabilidad. “Hoy los márgenes son mínimos o directamente no existen”, sostuvo.
Esta situación se refleja también en la reducción del número de apicultores y colmenas. En distritos como Coronel Suárez, donde supo haber unos 200 apicultores registrados, hoy serían muy pocos los que podrían vivir exclusivamente de la actividad. Muchos optan por comprar más colmenas para aumentar el volumen de producción e intentar sostenerse.
Respecto al estado sanitario, Schwindt señaló que, en general, las colmenas se encuentran en mejor situación que el año pasado, aunque algunos productores podrían tener dificultades para la invernada. No se registran grandes problemas de enfermedades, aunque sí cierta escasez de tratamientos para combatir la varroa.
En el mercado interno, en cambio, se observa un incremento del consumo. Si bien se trata de una venta más local y familiar, difícil de registrar, fabricantes de envases y frascos indican que la venta de potes para miel creció cerca de un 50%. “La gente está consumiendo más miel, aunque no pase por fraccionadoras”, destacó.
Finalmente, a nivel personal y productivo, Ricardo Schwindt remarcó que la única salida posible es mejorar “puertas adentro”: optimizar el manejo, trabajar con mejores reinas, reducir costos y enfocarse en la calidad de las colmenas. “El precio externo no lo podemos manejar, por eso la eficiencia es lo único que nos puede mantener en el mercado”, concluyó.
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