Muy buenos rindes en la cosecha fina, aunque con márgenes ajustados por precios y calidad
El asesor agropecuario, ingeniero Javier Roth, visitó los estudios de La Nueva Radio Suárez y brindó un detallado panorama sobre la marcha de la cosecha fina, que muestra resultados muy positivos en términos productivos tanto a nivel local como nacional, aunque con desafíos vinculados a los precios y a la calidad del grano.
Roth señaló que la cosecha de trigo avanza con muy buenos resultados en todo el país y que las proyecciones ya son firmes, teniendo en cuenta que cerca del 80 por ciento de la superficie nacional se encuentra cosechada. En ese contexto, explicó que Argentina alcanzará una producción cercana a las 27 millones de toneladas, lo que representa un incremento de alrededor del 25 por ciento respecto de las estimaciones realizadas meses atrás, con un volumen exportable cercano a los 18 millones de toneladas.
En el distrito de Coronel Suárez, el ingeniero indicó que la cosecha se encuentra en su tramo final, especialmente en cebada, donde ya se ha recolectado cerca del 80 por ciento de los lotes. Destacó que este cultivo mostró rendimientos incluso superiores al trigo, con valores que oscilan entre los 4.500 y los 6.000 kilos por hectárea, e incluso algunos lotes bien fertilizados superando los 7.000 kilos. Explicó que la cebada ha ido ganando superficie en los últimos años en la región por su mejor comportamiento frente a las heladas, su mayor rendimiento relativo y porque permite liberar antes los lotes para la siembra de cultivos de segunda.
En cuanto al trigo, Roth reconoció que algunos lotes fueron afectados por heladas, aunque aclaró que el daño fue menor al esperado. Los primeros resultados de cosecha muestran rindes satisfactorios, en el orden de los 4.000 a 6.000 kilos por hectárea, acompañando el muy buen desempeño general de la campaña fina.
Sin embargo, el asesor advirtió que, pese a la excelente producción, los precios internacionales no resultan elevados. Indicó que el trigo se ubica en torno a los 195 dólares por tonelada, un valor que solo permite cerrar los números con buenos rendimientos, ya que con rindes promedio de la zona los márgenes se vuelven muy ajustados. En ese sentido, sostuvo que hoy el productor depende más que nunca de una alta productividad para diluir los costos, una situación que se repite también en los cultivos de gruesa como soja y maíz.
Otro aspecto que genera preocupación es la calidad del grano, particularmente el contenido de proteína. Roth explicó que, con rendimientos tan altos, la proteína tiende a diluirse, lo que afecta tanto a la cebada cervecera como al trigo pan. En el caso de la cebada, muchos lotes no alcanzan los parámetros requeridos para uso cervecero y deben destinarse al mercado forrajero, con un castigo de precio cercano al 10 por ciento. Algo similar comienza a observarse en trigo, donde algunos lotes no logran bonificaciones por calidad e incluso presentan dificultades para la exportación.
El ingeniero detalló que la proteína está estrechamente ligada al nivel de nitrógeno en el suelo y que lograr altos rendimientos con buena calidad requiere una inversión importante en fertilización nitrogenada, un insumo costoso y riesgoso en zonas semi-marginales como la nuestra. Aun así, remarcó que, pese a la pérdida de bonificaciones, la mayor cantidad de kilos obtenidos termina compensando en gran medida el resultado económico.
Roth también se refirió a la estructura de costos que enfrenta el productor, mencionando el fuerte impacto del flete, la carga impositiva sobre insumos y combustibles, y el alto costo del paquete tecnológico, que incluye semillas de calidad, fertilizantes y herbicidas específicos.
Finalmente, al hablar de los cultivos de segunda y de la campaña gruesa, señaló que las recientes lluvias permitieron una buena implantación de soja, maíz y girasol en la mayoría de los lotes. Indicó que los cultivos arrancaron bien, aunque aclaró que las reservas de humedad comienzan a ajustarse y que sería clave contar con nuevas precipitaciones en el corto plazo para sostener el buen desarrollo de la campaña.
De este modo, la cosecha fina deja un balance productivo muy positivo, con rindes por encima de lo habitual, pero también plantea el desafío de sostener rentabilidad en un contexto de precios moderados y altos costos de producción.
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