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Luciano Rebolini: “Si no es negocio para el productor, no va a haber carne para nadie”

El consignatario de hacienda y matarife Luciano Rebolini analizó el momento que atraviesa la ganadería y marcó una situación diferente entre el productor agropecuario y la industria de la carne. Mientras el productor encuentra condiciones favorables para continuar invirtiendo y recomponiendo sus rodeos, frigoríficos y matarifes enfrentan márgenes más ajustados, una menor faena destinada al mercado interno y una cadena de pagos más exigente.

Rebolini explicó que actualmente se encuentra vinculado a ambos sectores de la actividad y señaló que los costos de la industria frigorífica se han incrementado mientras el consumo interno se ha debilitado.

“La cadena de pago se ha puesto un poco pesada. Los costos de los frigoríficos son muy altos y se ha caído la faena, lo que es consumo interno”, sostuvo.

Al mismo tiempo, destacó que el escenario para la exportación presenta mejores perspectivas, con mercados como China y Estados Unidos que continúan demandando carne argentina.

Más mercados externos y una industria que busca acomodarse

Para Rebolini, la apertura de nuevos mercados internacionales representa una oportunidad importante para toda la cadena ganadera, particularmente para el productor, porque permite colocar carne en el exterior y generar ingresos en dólares.

“Es muy bueno que podamos vender la carne afuera, para el productor, para que entre en dólares”, señaló.

Sin embargo, consideró que la industria frigorífica necesita tiempo para recuperar niveles de rentabilidad, en un contexto en el que los costos de funcionamiento se han elevado.

Según explicó, actualmente hay meses en los que las empresas logran resultados positivos, otros en los que apenas alcanzan el equilibrio y otros en los que trabajan con pérdidas.

“Hoy estamos trabajando a no perder”, resumió.

En ese contexto, también señaló que los cambios en los costos de servicios como electricidad y gas tienen un impacto significativo tanto sobre la industria como sobre los consumidores.

Cambios en los hábitos de consumo

Otro de los aspectos mencionados por Rebolini fue la transformación de los hábitos de compra y consumo de carne.

La comercialización a través de internet y la venta de carne envasada al vacío son algunas de las modalidades que han ganado espacio, especialmente en los grandes centros urbanos.

Explicó que algunos consumidores optan por realizar compras de mayor volumen y almacenar carne para varias semanas, una modalidad que puede reducir determinados costos de comercialización.

También consideró que el consumo de carne vacuna está cambiando y que algunas personas optan por consumirla con menor frecuencia, ya sea por cuestiones económicas o por decisiones vinculadas al cuidado de la alimentación.

“La gente no ha dejado de comer”, aclaró, aunque reconoció que el consumo se está modificando y que también existe un crecimiento en la participación de otras carnes, como la de cerdo.

El valor de la carne y la realidad del productor

Rebolini planteó que durante muchos años existió en Argentina la idea de que la carne debía mantenerse a determinados valores para garantizar el acceso de los consumidores, pero sostuvo que la actividad necesita ser rentable para que pueda sostenerse la producción.

“Si no es negocio para el productor, no va a haber carne para nadie”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que producir un kilo de carne demanda tiempo, inversión y recursos, y consideró que los valores deben contemplar el proceso productivo.

También mencionó que existen diferencias importantes entre los precios de los distintos cortes y canales de comercialización, y que los consumidores pueden encontrar alternativas de menor precio dependiendo del lugar y del tipo de corte que elijan.

El productor apuesta a sumar kilos y recomponer los rodeos

En el ámbito productivo, Rebolini señaló que los productores están buscando estrategias para mejorar los números de sus establecimientos, entre ellas incorporar más kilos a los animales antes de enviarlos a faena.

El objetivo es compensar los costos de la invernada, el maíz y otros insumos que intervienen en la producción.

Pero, según destacó, hay un segmento de la actividad que actualmente muestra señales positivas: la reposición y la inversión en vientres.

“El precio de una vaca preñada, un ternero, la verdad que es un buen precio. La gente está invirtiendo”, indicó.

También mencionó la buena comercialización de toros y de vacas preñadas como un aliciente para quienes se dedican a la cría.

De esta manera, Luciano Rebolini describió un escenario con realidades diferentes dentro de la misma cadena: un productor que encuentra incentivos para invertir y recomponer su capital ganadero, frente a una industria que enfrenta mayores costos y un consumo interno más debilitado.

Mientras tanto, la apertura de mercados internacionales aparece como uno de los factores que pueden contribuir a ampliar las posibilidades de colocación de la producción argentina y a sostener la actividad ganadera en el mediano plazo.