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Lluvias oportunas traen alivio al campo suarense, pero el panorama sigue desparejo

Tras las precipitaciones registradas en la madrugada del 14 de febrero, que dejaron entre 40 y 60 milímetros en gran parte del distrito, el ingeniero agrónomo Eduardo de Sa Pereira, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), analizó en diálogo con La Nueva Radio Suárez el impacto en los principales cultivos del partido.

“El agua llegó en un momento oportuno, porque realmente se estaba necesitando”, explicó el especialista. Durante enero, las lluvias en Coronel Suárez no superaron los 30 a 35 milímetros y, hasta el 10 de febrero, apenas se habían acumulado 15 milímetros. Este déficit hídrico comenzó a sentirse con fuerza en los cultivos de gruesa.

Maíz: diferencias entre siembras tempranas y tardías

En el caso del maíz sembrado en fechas tempranas, la falta de agua durante enero y comienzos de febrero coincidió con el período de floración, una etapa crítica para la definición del rendimiento. “Se pudo observar amarillamiento de hojas y es probable que haya algún porcentaje de pérdida de rendimiento”, indicó de Sa Pereira.

Distinta es la situación de los maíces tardíos o de segunda, que representan una proporción importante en el distrito. Estos lotes ingresan ahora en el período de pajonamiento —también crítico— y recibieron las lluvias en el momento justo, lo que permite proyectar muy buenos rindes si las precipitaciones continúan con cierta regularidad.

Girasol: buen desarrollo en suelos profundos

El girasol, en general, presenta un panorama más favorable. Las buenas lluvias de primavera permitieron un óptimo desarrollo inicial del cultivo, con raíces profundas y plantas vigorosas.

Sin embargo, en lotes de escasa profundidad —los que comúnmente se describen como de “poco tanque”— la falta de agua en enero y principios de febrero generó mayor estrés. Las lluvias recientes ayudaron a recomponer esos perfiles superficiales, permitiendo cierta recuperación.

En los suelos profundos, que abarcan entre el 60 y el 70% del partido, el cultivo se encuentra en pleno llenado de capítulo y en muy buen estado sanitario y productivo.

Soja: mejores perspectivas con nuevas lluvias

En cuanto a la soja de primera, el técnico del INTA señaló que, si bien se registraron algunos abortos de flores por estrés hídrico, el cultivo se encuentra en buen estado general e iniciando el llenado de chauchas.

La soja de segunda, sembrada sobre rastrojos de trigo y cebada, es la más comprometida. No obstante, las lluvias de mediados de febrero y los pronósticos para la segunda quincena del mes permitirían una recuperación importante en su desarrollo.

“El panorama es muy desparejo, pero con expectativa de una mayor regularidad en las precipitaciones a partir de ahora”, resumió.

Perspectivas climáticas: transición hacia condiciones más neutras

Según explicó de Sa Pereira, el escenario climático atraviesa una fase de transición desde condiciones asociadas a “La Niña” hacia una situación más neutral. Esto permitiría ingresar al otoño con lluvias más regulares, fundamentales para recomponer el perfil hídrico de cara a la siembra de verdeos de invierno y pasturas.

De hecho, tras estas precipitaciones, muchos productores comenzaron a movilizar la implantación de verdeos y a preparar la siembra de pasturas prevista para marzo.

Si bien la situación general en el distrito es considerada buena, el especialista recordó que en el sudoeste bonaerense es habitual atravesar períodos de restricción hídrica en pleno verano. Este año, el déficit fue más marcado, pero las lluvias recientes trajeron alivio y renovaron las expectativas productivas.

“La condición empieza a recomponerse. Los cultivos que lograron sobrellevar la falta de agua ahora están recuperando parte de lo perdido”, concluyó.