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La genética bovina evoluciona hacia animales más moderados y eficientes, destaca Rómulo Cañete en la Rural

El médico veterinario, que desde hace décadas colabora con la Sociedad Rural de Coronel Suárez, participó de la admisión de bovinos y ovinos junto al periodista Raúl Sauer. Destacó la calidad genética de los reproductores, la creciente utilización de la inseminación artificial y la importancia de contar con toros adaptados a las condiciones productivas de la región.

En la previa de una nueva edición de la Exposición Rural de Coronel Suárez, el trabajo en los corrales es una de las actividades fundamentales para garantizar que los animales que participarán de la muestra cumplan con las condiciones sanitarias y de identificación requeridas.

En ese ámbito, durante la jornada del viernes, conversamos con el médico veterinario Rómulo Cañete, quien desde hace muchos años colabora con la Sociedad Rural en las tareas de admisión de los reproductores, acompañado por los periodistas Raúl Sauer y Lucía Rodríguez.

Con una extensa trayectoria en esta actividad, Cañete compartió sus observaciones sobre el ingreso de los animales, la evolución de la genética bovina y los cambios que se vienen produciendo en los sistemas de producción y reproducción ganadera.

Una admisión con pocos rechazos

Las condiciones climáticas de los días previos habían complicado el traslado de algunos animales, por lo que varias cabañas no pudieron llegar al predio. Sin embargo, durante la jornada continuaban ingresando camiones con reproductores.

Respecto del estado general de los ejemplares presentados, Cañete manifestó que era bueno y que, hasta ese momento, no se habían registrado inconvenientes importantes derivados del traslado o de las condiciones del terreno.

Entre los rechazos, mencionó el caso de un toro que presentaba una deformación en un garrón y el de otros ejemplares que llegaron sin el tatuaje identificatorio correspondiente.

En este último caso, explicó que la falta de identificación impedía verificar adecuadamente la identidad del animal, por lo que no podían ser admitidos.

La tarea de admisión constituye una instancia esencial para comprobar que los reproductores cumplan con los requisitos establecidos antes de participar de la jura y de las actividades comerciales de la exposición.

En la raza Aberdeen Angus solamente una cabaña no participa, el resto totalizan 17 inscriptos. En la raza Hereford cinco cabañas, Limangus un expositor y otro correspondiente a la raza Shorthorn.

Total de animales, entre machos y hembras, de la raza Aberdeen Angus: 95.

Total de animales para la raza Hereford: 22 reproductores.

La evolución de la genética y el tamaño de los reproductores

Al comparar los animales que llegan actualmente a la Rural con los de décadas anteriores, Cañete destacó una mejora muy importante en la genética bovina.

“La genética ha mejorado muchísimo. Los toros que se exponen ahora son muy superiores a los de años anteriores”, señaló.

No obstante, planteó una observación respecto del peso de algunos ejemplares, que considera excesivo para las condiciones en las que luego deberán desempeñarse en los establecimientos ganaderos.

Según explicó, la tendencia actual se orienta hacia animales de tamaño más moderado, con pesos que, dependiendo de la edad, se ubican generalmente entre los 600 y los 800 kilos.

El veterinario recordó que hubo épocas en las que se presentaban toros que superaban ampliamente los 1.000 kilos, una característica asociada a determinadas tendencias genéticas de aquellos años.

Sin embargo, esa búsqueda de animales de gran tamaño también generó dificultades en los sistemas productivos, especialmente en relación con los partos.

“Para la zona nuestra necesitamos un toro moderado”, sostuvo, al explicar que los reproductores deben contar con condiciones físicas que les permitan desplazarse por el campo y trabajar eficientemente durante el servicio.

Un toro más ágil y caminador, con un peso adecuado, puede adaptarse mejor a las condiciones de los establecimientos de la región.

Evitar problemas de parto también es cuidar la rentabilidad

Uno de los aspectos que Cañete vinculó con la selección genética es la necesidad de reducir los problemas de parto, que pueden generar consecuencias económicas importantes para los productores.

En ese sentido, recordó que la utilización de reproductores de gran tamaño no siempre se traduce en los resultados esperados y que las dificultades durante los nacimientos pueden ocasionar costos elevados.

Como referencia, explicó que una cesárea puede representar actualmente un gasto de varios cientos de miles de pesos, al sumar honorarios profesionales, medicamentos y movilidad, frente al valor de una vaca que estimó en alrededor de dos millones de pesos.

Por eso, consideró fundamental seleccionar reproductores que respondan a las necesidades de cada establecimiento y que permitan lograr buenos resultados sin incrementar innecesariamente los riesgos.

La elección de un toro, explicó, no debe basarse únicamente en su peso o apariencia, sino también en su funcionalidad, su adaptación al ambiente y su desempeño reproductivo.

Crece la inseminación artificial

Otro de los cambios que observa en la ganadería es el crecimiento de la inseminación artificial.

Cañete afirmó que esta herramienta se utiliza cada vez más y que su expansión también modificó la dinámica de las cabañas y la comercialización de reproductores.

La inseminación permite a los productores acceder a genética seleccionada y organizar sus planteos reproductivos de acuerdo con las características y necesidades de cada rodeo.

Al mismo tiempo, señaló que se ha incrementado la cantidad de cabañas y de productores que participan de este tipo de actividades.

Más ventas antes de la exposición

La situación del mercado ganadero también se refleja en la cantidad de toros que llegan a las exposiciones.

Según explicó Cañete, el incremento de los vientres bovinos, tanto en el distrito como a nivel nacional, impulsó una mayor demanda de reproductores. Como consecuencia, muchas cabañas concretaron ventas antes de los remates o por fuera de ellos.

Esta tendencia se nota particularmente en Coronel Suárez, cuya exposición se realiza en una etapa avanzada del calendario de muestras rurales de la región.

“Hay cabañas que les ha costado armar un trío para traer acá porque ya lo vendieron”, comentó.

La situación responde también a la proximidad de la temporada de servicio, que tradicionalmente comienza a principios de octubre y lleva a muchos productores a adquirir sus reproductores con anticipación.

Angus y Hereford, protagonistas de la región

Consultado sobre las razas predominantes en la zona, Cañete indicó que Angus y Hereford continúan ocupando un lugar central en la ganadería regional.

Si bien en esta edición también se observó la presencia de algunos ejemplares de otras razas, como Shorthorn, ambas siguen siendo las más representativas de los sistemas productivos de la zona.

La elección responde a una tradición ganadera consolidada y a la búsqueda de animales que se adapten a las características de los establecimientos locales.

Una tarea que forma parte de la historia de la Rural

La participación de Rómulo Cañete en la admisión de reproductores forma parte de una trayectoria de colaboración con la Sociedad Rural que se extiende desde hace décadas.

Durante la entrevista recordó que está vinculado con esta actividad desde 1980, una experiencia que le permite observar de cerca los cambios que atravesó la ganadería y la evolución de los animales que llegan a la exposición.

La jornada de admisión continuó con la revisión de los ejemplares, mientras las cabañas completaban el ingreso de sus reproductores y se preparaba el predio para las instancias posteriores de la muestra.

Desde los corrales, el testimonio de Rómulo Cañete dejó una mirada sobre una ganadería que avanza en genética y tecnología, pero que también necesita priorizar la funcionalidad, la adaptación al ambiente y la eficiencia productiva para sostener su desarrollo.