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INTA Coronel Suárez: lluvias por encima del promedio mejoran el panorama de cultivos y suelos

Tras las recientes precipitaciones registradas en la región, desde el INTA Coronel Suárez realizaron un balance sobre el estado de los suelos y los principales cultivos. El ingeniero agrónomo Darío Morris, titular de la experimental local, destacó que las lluvias de marzo y abril han sido claves para revertir el déficit hídrico que se había registrado durante el verano.

“Estamos con precipitaciones que superan en alrededor de un 40% la media histórica para esta época”, explicó. Esta situación permitió recuperar humedad en los perfiles de suelo, luego de un enero y febrero con escasas lluvias que habían afectado a cultivos como soja y maíz en etapas críticas.

Actualmente, el panorama es favorable: “Hoy tenemos entre un 80% y un 90% de agua útil en los suelos del sudoeste bonaerense, lo que permite encarar el final de la campaña en buenas condiciones”, señaló Morris. A diferencia de otras zonas del centro de la provincia, donde se registran anegamientos, en el distrito la humedad es alta, pero sin excesos.

En cuanto a la cosecha gruesa, el girasol ya comenzó a recolectarse en algunos lotes, con rendimientos variables. “Va a ser muy heterogéneo, dependiendo de cada lote, pero en promedio podría ubicarse en torno a los valores habituales, aunque el impacto del verano seco se va a notar”, indicó.

Por otro lado, el escenario también resulta positivo para la ganadería, especialmente en lo que respecta a la base forrajera. Morris destacó que la recarga hídrica permitió una buena implantación de pasturas y verdeos de invierno. “Se están desarrollando en muy buen estado, con buena acumulación de forraje, tanto en los lotes nuevos como en los que ya vienen de años anteriores”, afirmó.

Este contexto abre una oportunidad para fortalecer la actividad ganadera, en un momento en que los precios resultan atractivos. “Las pasturas son la base de la alimentación y hoy es un buen momento para recomponerlas, especialmente con especies como la alfalfa, que además de producir forraje aporta beneficios al suelo”, explicó.

En ese sentido, remarcó el valor de estas especies en términos de sustentabilidad: “No solo generan alimento de bajo costo, sino que también contribuyen al balance de nutrientes, la fijación de nitrógeno y el aporte de carbono al suelo”.

De cara a la próxima campaña fina, las condiciones actuales permiten ser optimistas. “Tenemos una buena recarga del perfil, lo que nos da una base sólida para iniciar los cultivos de invierno con mejores perspectivas”, concluyó Darío Morris.