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Huerta biointensiva: producir más en pequeños espacios y recuperar el vínculo con los alimentos

Carlos Straub, productor de semillas, lleva adelante un taller de huerta orgánica biointensiva en Suárez Produce. La propuesta comenzó el sábado pasado y tendrá una nueva jornada el próximo sábado 19 de septiembre, mientras se analiza sumar una fecha durante la semana para quienes quedaron fuera del primer encuentro.

Con la llegada de la primavera se renueva también el interés por la huerta y por la posibilidad de producir alimentos propios. En ese contexto, el productor de semillas Carlos Straub comenzó a brindar un taller de huerta orgánica biointensiva en el espacio de Suárez Produce, una propuesta que busca compartir conocimientos y experiencias en torno a la producción de alimentos a pequeña escala.

El primer encuentro se realizó el sábado pasado y tuvo una respuesta que superó las expectativas. Algunas personas quedaron sin poder participar, por lo que Straub anticipó que existe la posibilidad de organizar una nueva jornada durante la semana, además del segundo encuentro previsto para el sábado 19 de septiembre.

“Algunos quedaron afuera y hay algo que no soportamos: que alguien tenga ganas de hacer algo y no lo pueda hacer”, expresó.

Un espacio para aprender y compartir

Straub explicó que el taller no está planteado como una clase en la que alguien transmite conocimientos como si tuviera todas las respuestas, sino como un espacio de intercambio.

La propuesta parte de su propia experiencia en la producción de alimentos y semillas, pero también incorpora los conocimientos de quienes participan. Hay personas que se acercan por primera vez a una huerta y otras que ya tienen experiencia y pueden aportar sus propias prácticas.

“Siempre es un lugar de aprendizaje”, señaló.

El encuentro se desarrolla en un ambiente distendido, con mate y té, en el espacio de Suárez Produce, donde además se viene trabajando en la forestación y se conformó un pequeño parque.

Para Straub, existe un punto de encuentro que atraviesa todas las experiencias: la satisfacción de poder obtener un alimento a partir de una planta que uno mismo cultivó.

¿Qué es la huerta biointensiva?

El concepto de huerta biointensiva se enmarca dentro de los métodos de producción orgánica y propone aprovechar al máximo pequeñas superficies de tierra.

Straub explicó que el método surgió a partir del trabajo de un investigador estadounidense que comenzó a preguntarse cómo sería posible producir alimentos para una población creciente frente a una disponibilidad cada vez menor de tierras cultivables.

A partir de esa inquietud comenzó una investigación práctica sobre cuánto espacio necesita una persona o una familia para producir sus propios alimentos.

La conclusión del método biointensivo apunta a obtener una mayor producción en superficies reducidas, mediante un manejo intensivo y orgánico de la tierra.

“Bio es orgánico e intensivo es mucha producción en poco espacio”, sintetizó Straub.

Según explicó, mediante este sistema es posible alcanzar producciones que pueden duplicar, triplicar e incluso cuadruplicar lo que habitualmente se obtiene en una misma superficie, dependiendo de las condiciones y del manejo.

El valor de producir lo que comemos

Más allá de la cantidad de alimentos que pueda producir una huerta, Straub considera que el verdadero valor está en el vínculo que se genera con aquello que comemos.

“Que puedas comerte un tomate de tu propia planta te cambia”, afirmó.

Para el productor de semillas, ese simple acto permite recuperar una relación con la naturaleza que muchas veces se ha perdido. Observar cómo crece una planta, reconocer sus tiempos y finalmente cosechar un alimento producido por uno mismo genera una experiencia que va más allá de lo estrictamente alimentario.

Y no necesariamente significa que todas las personas tengan que convertirse en productores.

Straub planteó que también es posible formar parte de una red de consumo local, comprar a quienes producen en la región, acompañar a los productores o simplemente difundir estas experiencias.

“Es infinita la cantidad de posibilidades que hay para hacer un cambio”, sostuvo.

Semillas propias y un banco local

Otro de los temas centrales en los que trabaja Straub es la producción y conservación de semillas.

En ese sentido, explicó que en Suárez Produce se está desarrollando un pequeño banco de semillas, que funcionará en una construcción realizada con técnicas naturales.

El proyecto contempla una estructura de superadobe, con paredes de tierra y un techo vivo que ya comenzó a ser cultivado.

“Vamos lento porque lo vamos haciendo a pulmón”, explicó, aunque destacó la importancia de avanzar en la generación de un espacio local destinado a conservar semillas.

Durante un reciente viaje a Merlo, San Luis, además, Straub tuvo la posibilidad de vincularse con una cooperativa que trabaja con pequeños productores y realiza acopio de semillas. Para él, ese contacto representa una forma de comprobar que existen experiencias similares en otros puntos del país.

Primavera, ferias y nuevas propuestas

La actividad de Straub continuará durante los próximos meses con distintas propuestas.

El domingo 20 de septiembre estará participando de la tradicional feria mensual de Suárez Produce, una jornada que coincidirá con la llegada de la primavera y que tendrá a la producción y la naturaleza como protagonistas.

Además, ya se encuentra prevista para el domingo 1 de noviembre la realización de la Expo Jardín y Diseño, una propuesta que comenzó a planificarse con mayor anticipación para este año.

La exposición reunirá a productores y feriantes, pero también a comercios vinculados con el mundo de la jardinería, incluyendo insumos, herramientas y distintos elementos relacionados con esta actividad.

Mientras tanto, quienes tengan interés en participar del taller de huerta biointensiva podrán consultar por las próximas fechas. Para coordinar nuevos encuentros, se encuentran disponibles los teléfonos de Débora Mascotena: 2926 517738, y Marta Luna: 2926 493781.

La propuesta de Straub busca, en definitiva, recuperar algo tan sencillo como significativo: volver a mirar la tierra como un espacio posible para producir, aprender, compartir y recuperar el vínculo cotidiano con los alimentos.