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Caminos rurales: María José Gianquinto explicó las dificultades para avanzar con los trabajos y llamó a fortalecer el compromiso de los productores

La gerente técnica de la Comisión Vial Rural de Coronel Suárez, ingeniera María José Gianquinto, explicó cómo se está trabajando actualmente en los caminos rurales del distrito, las limitaciones que enfrenta el organismo y la importancia de que los productores acompañen las tareas para lograr reparaciones que sean duraderas.

Gianquinto señaló que existen trabajos preventivos que se pudieron realizar, aunque aclaró que el mantenimiento de los caminos depende de múltiples factores, entre ellos las condiciones de humedad del suelo.

Para explicar la situación utilizó una comparación sencilla: “Es como si uno hiciera una torta rellena. Es por capas y con la humedad adecuada”. Si el suelo tiene exceso de humedad, explicó, “vamos a mover barro”, mientras que si está demasiado seco tampoco permite una correcta compactación.

A esto se suma que no todos los materiales presentes en los campos resultan adecuados para la construcción de caminos. “Lo que suele ser bueno para el campo es malo para los caminos”, resumió, al señalar que determinados suelos que permiten una buena producción agrícola no necesariamente ofrecen las condiciones necesarias para consolidar una traza vial.

Alcantarillas y participación de los vecinos

Uno de los aspectos sobre los que la Comisión Vial viene insistiendo desde 2017-2018 es la necesidad de que los productores coloquen las alcantarillas de acceso a sus establecimientos. Los vecinos adquieren las estructuras y la Comisión se encarga de colocarlas.

Gianquinto reconoció que durante mucho tiempo esa participación no fue generalizada, aunque la situación crítica registrada el año pasado permitió generar una mayor conciencia.

“Lo que no fuimos haciendo en ocho años, no lo podemos hacer en seis meses”, planteó, aunque aclaró que la Comisión Vial sí viene comprando periódicamente alcantarillas para los cruces de calles.

También destacó el aporte de vecinos que permitieron que otros productores utilizaran sectores de sus campos como caminos alternativos durante los momentos más complejos. Eso posibilitó avanzar con trabajos que, según explicó, pudieron quedar correctamente consolidados y preparados para soportar lluvias dentro de determinados parámetros.

Caminos con más de cien años y maquinaria cada vez más grande

Otro de los problemas estructurales está relacionado con la antigüedad de muchas trazas rurales. Gianquinto mencionó como ejemplo el camino G8, cuya traza original tiene más de cien años.

En algunos sectores, explicó, el camino quedó elevado respecto del terreno circundante y ante lluvias importantes puede transformarse prácticamente en un cauce natural. La erosión acumulada durante décadas no puede solucionarse con una intervención puntual.

“Hay puntos que no se pueden recuperar en esa altura. Habría que hacer una nueva traza”, señaló.

A esto se suma el crecimiento del tamaño de la maquinaria agrícola. Las calles rurales mantienen, en muchos casos, el mismo ancho y diseño con el que fueron construidas hace 50 o 100 años, cuando los equipos utilizados eran considerablemente más pequeños.

“Los productores, desde el uso de las 4x4, el tipo de sistema de siembra, de cosecha, los riegos, absolutamente todo cambió. Y la infraestructura no acompañó”, explicó Gianquinto.

La apertura de una nueva traza también implica costos y procedimientos legales. La gerente técnica indicó que la donación de terrenos destinados a caminos debe realizarse mediante escritura pública y ser autorizada por el Honorable Concejo Deliberante, aunque existen situaciones particulares que requieren analizarse dentro del marco legal correspondiente.

El pedido de no transitar inmediatamente después de una reparación

Otro de los reclamos reiterados por la Comisión Vial está dirigido a los productores y transportistas que utilizan los caminos inmediatamente después de una reparación.

Gianquinto contó que, luego de una lluvia reciente, recibió fotografías de caminos que habían sido reparados el día anterior y que ya habían quedado dañados por el paso de vehículos pesados.

En estos casos, explicó, si no se cuenta con una fotografía que permita identificar la patente del vehículo, resulta difícil intervenir. Cuando se logra determinar quién transitó, la Comisión se comunica con el responsable para pedirle que no vuelva a hacerlo.

El problema, además, termina perjudicando al propio productor: “Cuando quiera pasar otra vez va a estar roto”.

Por eso, el pedido es concreto: respetar los tiempos de consolidación del camino y evitar transitar sobre una reparación recién realizada.

Una obra de 2.500 metros para mejorar el drenaje en Huanguelén

Gianquinto también destacó una obra ejecutada desde Obras Públicas para mejorar el escurrimiento de un sector de Huanguelén.

Se trata de un canal de aproximadamente 2.500 metros, ubicado a la salida de la localidad hacia el sector de Guaminí, realizado con recursos afectados de la Comisión Vial.

La gerente técnica explicó que este tipo de intervenciones también se informa en las asambleas, justamente para que los productores conozcan el destino de los recursos y las acciones que se realizan más allá de la reparación directa de los caminos.