Agro de Souza obtuvo la certificación Empresa B y se suma a un selecto grupo de compañías con impacto social y ambiental
La empresa Agro de Souza S.A. alcanzó recientemente la certificación como Empresa B, un reconocimiento internacional que distingue a organizaciones que cumplen altos estándares en materia de impacto social, cuidado ambiental y transparencia empresarial. La noticia fue confirmada por Cecilio de Souza, integrante de la firma, durante una entrevista en la que explicó el alcance y el significado de esta distinción.
“Es una alegría y un orgullo estar certificados como Empresa B”, expresó, al señalar que, si bien la certificación llegó ahora, la filosofía de trabajo que promueve este modelo de empresa forma parte de la identidad de la firma desde hace muchos años.
Según explicó, hace aproximadamente cuatro años comenzaron a interiorizarse sobre este tipo de certificaciones y decidieron iniciar el proceso. Finalmente, en los primeros días de febrero obtuvieron el reconocimiento oficial. La noticia fue presentada recientemente al equipo de trabajo de la empresa y ahora se está dando a conocer públicamente.
La certificación Empresa B es otorgada a compañías que demuestran cumplir con estándares rigurosos en tres aspectos fundamentales del funcionamiento empresarial: impacto ambiental, impacto social y sostenibilidad económica. En ese marco, las empresas deben acreditar cómo desarrollan sus actividades cuidando el entorno, promoviendo el bienestar de las personas y manteniendo un modelo de negocio sostenible.
De Souza explicó que el proceso de evaluación es amplio y abarca múltiples dimensiones de la actividad empresarial. No solo se analiza la relación con los clientes o la producción, sino también las condiciones laborales del equipo de trabajo, las políticas de seguridad, el vínculo con las comunidades y el impacto que la empresa genera en el entorno.
“Se evalúa todo: cómo trabajan las personas, qué beneficios tienen, la seguridad, el bienestar del equipo y también la interacción con el medio”, comentó. En ese sentido, destacó que la empresa tiene presencia en Coronel Suárez, Carhué y Daireaux, lo que implica una relación constante con esas comunidades, incluyendo la elección de proveedores locales y la generación de oportunidades en la región.
En Argentina, el universo de empresas certificadas como B aún es reducido. Actualmente son alrededor de 280 compañías, mientras que a nivel mundial la comunidad supera las 10.000 empresas. Por ese motivo, ingresar a este grupo implica también formar parte de una red internacional de organizaciones que comparten valores y objetivos similares.
Entre los beneficios que ofrece esta certificación, de Souza mencionó la posibilidad de generar vínculos comerciales con otras empresas que trabajan bajo el mismo concepto, además de mejorar el acceso a financiamiento y fortalecer el posicionamiento de los productos en el mercado.
“La idea es generar beneficio para las personas, para el medio ambiente y para la empresa, para que sea sostenible”, explicó, al remarcar que el concepto central de las Empresas B es justamente equilibrar esas tres dimensiones.
La certificación tiene una vigencia de tres años, por lo que el próximo desafío será sostener y mejorar los estándares alcanzados para lograr la recertificación. En ese sentido, de Souza señaló que este reconocimiento implica un proceso permanente de mejora continua.
“Esto recién empieza. Ahora el desafío es mantenerlo y recertificar dentro de tres años. Los estándares van siendo cada vez más exigentes, así que el trabajo continúa”, sostuvo.
Consultado también sobre el contexto económico actual, el empresario señaló que el sector atraviesa un período de cambios y expectativas, especialmente de cara a la próxima edición de Expoagro, donde la firma participará con un stand de la marca Case.
“Estamos expectantes. No son tiempos fáciles, pero creemos que hay una luz al final del túnel y que este proceso de cambios en la economía puede generar nuevas oportunidades”, expresó Cecilio de Souza.
La obtención de la certificación Empresa B representa así no solo un logro para Agro de Souza, sino también un reconocimiento para una forma de hacer empresa que busca equilibrar el desarrollo económico con el compromiso social y ambiental, un modelo que comienza a consolidarse también en la región.
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