22/08/2020PRODUCCION

41 personas trabajando en la Cooperativa Mincay y en otros talleres textiles, incluido uno en Cura Malal.

Mabel Streitemberger es una incansable trabajadora y organizadora de talleres de trabajo. Hace varios años comenzó con la Cooperativa Mincay, que ahora se ha reactivado. Pero no sólo eso, sino que puso en marcha un taller en Cura Malal, que depende de esta Cooperativa. Y ha sumado al taller Cudem, que funciona en el salón San Cayetano.

En diálogo con La Nueva Radio Suárez cuenta cómo se va dando este proceso, que es esperanzador, en un contexto donde hay muy poco trabajo.

“Estoy cansada, pero bien; en este momento con muchísimo trabajo. En este tiempo de pandemia, donde todo está tan difícil, tuvimos la suerte de un par de conexiones y pudimos conseguir bastante trabajo”.

“En la Cooperativa Mincay, en marzo, tenía, al principio, 8 mujeres trabajando. Después empecé a tomar alguna que otra más; y la semana pasada tomamos 7 personas más. Y con posibilidades que, dentro de quince días, se puedan tomar otras 7 más. Obviamente que todas con sus controles, barbijos y todo el protocolo que corresponde en este momento”.

Agrega que “la Cooperativa sumó a las chicas de Cudem, que son un grupo de 6 personas que están trabajando en Coronel Suárez (en el salón San Cayetano). Más otro taller con 7 mujeres trabajando”.

Cuenta que en Cura Malal, donde vive, “al lado de mi casa, había una habitación vacía. Al dueño le pregunté si no me la daba. Hacía rato que yo tenía ganas de poner un tallercito. Pero bueno, entre una y otra cosa, que no había trabajo, no se pudo. Ahora, con la ayuda del Delegado de Cura Malal, pudimos abrir. Ahora somos 7 mujeres trabajando en este lugar”.

producen en el rubro textil para la empresa Pampero - El Gaucho, con bombachas de campo y chalecos de camping, también mamelucos para La Serenísima, batas y otros implementos sanitarios para el SAME, a través del Ministerio de Salud; y se proyecta, en un futuro próximo, la confección de ropa de cama para hospitales públicos.

“Las chicas de Mincay están cosiendo bombachas de campo para la empresa El Gaucho, también los mamelucos de La Serenísima. Y dentro de unos diez días camisolines, batas, cofias y botas para el SAME, de Buenos Aires. En Cura Malal cosemos los chalecos de camping”, que, cuenta, son una confección de gran complejidad.

“También tengo una orden de compra, que está a punto de salir, para el Ministerio de Salud, para quien siempre cosemos. Supuestamente serían juegos de sábanas para los hospitales de Buenos Aires”.

Dice Mabel Streitemberger que “a Dios gracias, las chicas que estábamos de siempre y las que entran nuevas, son todas muy responsables. Es gente que ha trabajado en la fábrica, han cosido zapatillas. Con esto de la pandemia muchos de los talleres cerraron. El otro día le dije a mi hija que ponga en los clasificados que necesito gente. Al otro día era una entrada y salida constante de personas, buscando trabajo. Evidentemente hace falta, mucha gente necesitada de trabajo”.

El Ministerio de Salud, con quien siempre trabajó la Cooperativa Mincay, la llama una vez por semana, para ver cómo va todo, y celebrando que, de tantas cooperativas formadas en su momento, ahora desaparecidas, la que funciona en Pueblo San José está en pie, en plena producción. 

Seguro que, para esto, mucho tiene que ver la responsabilidad para el trabajo de sus integrantes y el empuje y la convicción de Mabel, haciéndole frente a las adversidades.