Una familia de Coronel Suárez marcada por una doble tragedia que conmueve al país
El dolor atraviesa a Coronel Suárez al recordar la historia de la familia Weinbender, profundamente ligada a la comunidad local y golpeada por dos tragedias que, en menos de dos años, se llevaron la vida de tres de sus integrantes.
Rodrigo Weinbender tenía 22 años cuando en el verano de 2024 murió ahogado en una playa de Brasil. Vacacionaba junto a su familia y, al advertir que su madre y su hermana Morena no podían salir del mar embravecido, no dudó en arrojarse al agua para intentar rescatarlas. Los guardavidas lograron salvar a las mujeres, pero Rodrigo no pudo ser rescatado y falleció tras varios minutos de búsqueda. En Coronel Suárez, donde la familia tiene raíces profundas, su gesto fue recordado como un acto de valentía y amor absoluto.
Casi dos años después, la tragedia volvió a golpear con una fuerza devastadora. El pasado 21 de diciembre, Morena, de 17 años, y su padre Gustavo Alberto Weinbender, de 54, murieron en un accidente vial sobre la Ruta 2, cuando la motocicleta en la que viajaban impactó contra un automóvil a la altura de la zona de Lisandro Olmos, en el partido de La Plata.
Según relataron familiares, Gustavo había salido ese mediodía junto a su hija con la idea de compartir un paseo y almorzar en Chascomús. Nunca regresaron. Morena falleció como consecuencia de un grave traumatismo de cráneo mientras era trasladada al hospital, y su padre murió tras permanecer herido durante varias horas a la espera de asistencia médica, una demora que generó profunda indignación en su entorno.
La noticia sacudió especialmente a la comunidad de los pueblos alemanes, donde viven familiares directos de Gustavo. Sus restos fueron trasladados a la ciudad y sepultados en el cementerio de Pueblo San José, en una despedida cargada de dolor y acompañamiento comunitario.
Gustavo Weinbender había nacido y crecido en Suárez, aunque desde hacía años residía en el conurbano bonaerense, donde desarrolló su actividad laboral. Sus hermanos, Juan Carlos y Gonzalo, continúan ligados a la ciudad y los pueblos alemanes, donde la familia es conocida y apreciada.
En Coronel Suárez, la conmoción se tradujo en múltiples mensajes de acompañamiento y muestras de afecto hacia la familia, tanto en redes sociales como de manera personal. Vecinos, amigos y conocidos recordaron especialmente a Rodrigo y a Morena como jóvenes solidarios, de bajo perfil y muy queridos, mientras que de Gustavo destacaron su permanente vínculo con Suárez, al que regresaba con frecuencia para visitar a sus afectos. El impacto de la noticia atravesó generaciones y volvió a unir a la comunidad en un silencio respetuoso, propio de los momentos que dejan huella.
Al mismo tiempo, la sucesión de hechos trágicos reavivó el debate local y regional sobre la necesidad de reforzar las medidas de prevención, la seguridad en rutas y la respuesta ante emergencias. La demora en la asistencia tras el siniestro vial fue uno de los aspectos que más dolor e indignación generó entre allegados y vecinos, quienes reclaman que ninguna familia vuelva a atravesar una situación similar. En Coronel Suárez, el recuerdo de los Weinbender queda ligado no solo al dolor, sino también a un llamado colectivo a cuidar la vida y a no naturalizar tragedias que podrían evitarse.
La historia de los Weinbender no solo expone una sucesión de tragedias personales, sino que también deja interrogantes abiertos sobre la seguridad vial, la asistencia en rutas provinciales y la prevención en espacios turísticos. En Suárez, el recuerdo de Rodrigo, Morena y Gustavo permanece vivo, acompañado por el respeto y la solidaridad de una comunidad que siente como propia esta pérdida.
Una historia que duele, que interpela y que vuelve a poner en primer plano la fragilidad de la vida y la importancia del cuidado y la prevención en situaciones críticas.
30.6 °C •


