01/07/2021POLICIAL

Bahía Blanca, allanaron una celda de la cárcel de Saavedra por una estafa millonaria

La investigación se abrió luego de la presentación de un comerciante de Bahía, al que le compraron -en distintos días- diferentes productos, de manera on line y con tarjetas de personas ajenas a las maniobras.

Tres allanamientos, entre ellos uno en una celda de la Unidad Penal N° 19 de Saavedra, permitieron el secuestro de varios elementos y el avance hacia el esclarecimiento de una millonaria estafa que denunció un comerciante de nuestra ciudad.

Los operativos, ordenados por el Juzgado de Garantías N° 1, a pedido de la fiscalía N° 18, tuvieron lugar en el pabellón 11 de la cárcel (donde está detenido un hombre de 29 años que podría estar relacionado con la maniobra) y en dos domicilios de Pedro Pico al 2200 y Undiano al 1700, encabezados por personal de la comisaría Segunda.

Se identificaron a otras 3 personas en el marco de la misma causa.

 

En el establecimiento penitenciario secuestraron un celular Samsung J6 Plus, mientras que en los otros domicilios se incautaron otros 14 teléfonos, dos pendrive, un cuaderno con anotaciones, dos notebooks, además de un colchón nuevo marca Cannon, un sommier King Koll, una cocina industrial, una cámara Lumix, una tablet, una netbook y un CPU.

 

La denuncia fue formulada por el dueño de una ferretería ubicada en Humbdolt y Godoy Cruz, quien, entre el 1 de abril y el 26 del mismo mes, hizo distintas ventas on line, por un valor oscilante en 1.500.000 pesos, que se realizaron con 18 tarjetas de crédito diferentes, pero cuyos titulares desconocían las compras, hecho que se detectaba una vez que recibían los resúmenes.

Cómo era la maniobra

 

Los investigadores, a través de análisis telefónicos, testimonios y tareas de campo, pudieron establecer que el preso se comunicaba desde el penal de Saavedra a distintos negocios de nuestra ciudad y realizaba compras telefónicas de diferentes artículos. Al pasar los datos de las tarjetas que eran ajenas (como el número y la clave de seguridad), al comerciante no le surgía ninguna anormalidad y la venta era aceptada. Luego se mandaba un flete para retirar los productos y la mercadería era movida a distintos lugares y luego reducida a través de las páginas de avisos clasificados o redes sociales. Cuando el titular de la tarjeta tomaba conocimiento de la compra y la desconocía ante el banco emisor, tras recibir el resumen al mes siguiente, el comerciante caía en la cuenta que se trataba de una estafa. Las identidades de las 4 personas bajo sospecha no fueron suministradas porque la investigación sigue su curso, según se informó.

 

Tampoco se aclaró cómo los acusados se habían hecho de los registros de las 18 tarjetas utilizadas en las maniobras.

Fuente: La Nueva