29/10/2021JUSTICIA

Próximos al juicio por jurados que se realizará por el caso Tomás Schwab, ¿de qué se trata ésta modalidad y cómo se juzga?

El abogado y profesor Adrián Ziegler explicó qué son los juicios por jurados. El objetivo fue profundizar para comprender cómo se desarrollará y qué injerencia tendrá ésta modalidad el próximo 18 de noviembre, cuando se juzgue el homicidio de Tomás Schwab, vecino de Pueblo Santa Trinidad.

Vale recordar que el hecho ocurrió en 2019 y el acusado detenido es Felipe Delías, de 24 años, acusado de ingresar a robar y asesinar a la víctima. Tomás Schwab, de 91 años, había sido hallado sin vida en su casa de la avenida Libertad al 400, con golpes y múltiples heridas cortantes en el cuerpo. 

Desde el año 1853 el juicio por jurados está consagrado en la Constitución Nacional. Es decir, no es una normativa nueva, más allá de que se implemente después de muchos años. 

Sobre eso, Adrián Ziegler retomó que “la Constitución de 1853 ya tenía prevista la posibilidad y establecía que, en cuestiones criminales, quien juzgara al imputado debería ser un juicio por jurados”. 

Además, explicó que ésta modalidad de enjuiciar selecciona a sus miembros “de la nómina que tiene el padrón electoral, casi como se designan las autoridades de mesa”. Los elegidos deben tener entre 21 y 70 a 75 años, dependiendo de la provincia: “Generalmente, se intenta que ese grupo esté conformado por personas con singularidades y particularidades distintas desde lo socio económico y académico y se tiende a que el número de hombres y mujeres sea equitativo” detalló Ziegler, aclarando que son notificados para que, quienes hayan sido designados, tengan la posibilidad de manifestar su imposibilidad por enfermedad o por alguna cuestión muy puntual, que se evaluará si se acepta o no. 

De ese modo, termina constituido un jurado con doce personas titulares y seis suplentes, que son quienes estarán a cargo de establecer si existió, o no, delito y, eventualmente, si los imputados juzgados son los responsables.

Consultado sobre el por qué recién ahora se comienza a implementar ésta modalidad si desde 1853 se estableció en la Constitución, el entrevistado sostuvo que “los cuestionamientos siempre fueron los mismos, como que la sociedad no está preparada para juzgar, que la gente no está capacitada ni tiene formación para juzgar o para condenar”.

Lo cierto -en palabras del profesional- es que “distintas explicaciones llevaron a que, durante muchísimos años, las provincias incumplieran con éste mandato institucional y se fueran implementando en distintas provincias como Mendoza y Córdoba. Finalmente, en 2015, en la provincia de Buenos Aires se pone en práctica, en forma paulatina, la aplicación de los juicios por jurados”. 

Se hace en casos de juicios graves, como el del caso de Tomás Schwab, aunque vale destacar que no es el jurado el que establece la condena, sino que su labor se limita a determinar si es culpable o inocente. Es una labor del Juez del proceso.

Sobre si la subjetividad puede representar una influencia que se ponga de manifiesto, Ziegler sostuvo que “cualquier ser humano tiene posturas subjetivas y sus valoraciones van a hacerse desde su subjetividad. Pero el jurado, más allá de la particularidad de cada uno, se va a tener que poner de acuerdo para llegar a un resultado”. 

El entrevistado explicó que el modo en que se lleva adelante el debate es el mismo: “Es un debate en que declaran los testigos, se piden informes, se proyectan fotos y filmaciones, declaran los peritos, forenses, psicólogos y caligráficos, absolutamente todos” describió Adrián Ziegler, agregando que, “así como se dijo en algún momento que la ciudadanía no está preparada, es cierto que es un mandato constitucional y uno no puede desoír eso; y, por otro lado, se hizo porque hay una cuestión de que los jueces son quienes absuelven y hay mucha corrupción y problemas en la Justicia”. 

Para Ziegler esa fue una manera de acercar a la población a la Justicia: “Hay encuestas muy importantes que establecen que la mayoría de la gente que conformó un jurado, en un noventa por ciento, cambió su imagen de la Justicia, su postura y entendió mucho más”.