26/08/2020JUSTICIA

Derecho a despedirse. “Lo que no se puede perder es el sentido común”.

En estos días se han producido sucesos en el país que resultan sumamente dolorosos, aún dentro de este contexto especial en el que estamos todos inmersos.

Dos personas que murieron producto de cáncer terminal –una joven que vivía en Alta Gracia, Córdoba, Solange; y un padre que vivía en la provincia de San Luis- y sus familiares más directos queriendo, intentándolo y no consiguiendo el permiso para llegar a darles una última despedida. El adiós final a alguien que parte de esta vida, impedido de producirse. ¿Puede haber algo más doloroso que eso?

Consultamos al Dr. Adrián Ziegler, que es abogado, quien abordó esta cuestión y también se refirió a otra que ha dado mucho que hablar en Coronel Suárez y que traspasó la frontera, siendo tendencia en Twitter uno de estos días: la citación a quienes participaron de la versión que del 17A se llevó a cabo en nuestra ciudad.

Sobre el derecho a la despedida de quienes están a punto de fallecer, el Dr. Adrián Ziegler dijo que “muchas veces hay contradicción, o se encuentran en conflicto, distintas normas jurídicas. Yo creo que el tema de la salud, como los casos en los que una persona está en sus últimos días de vida, entran en juego los derechos humanos, y entra en juego el orden jurídico en su conjunto. Yo soy un convencido que, si bien los derechos particulares o individuales deben ceder, cuando se vulneran derechos colectivos, comunitarios o sociales, también es cierto que el derecho es humanitario, solidario. No se pueden invocar decretos de necesidad y urgencia ante una cuestión bastante puntual y particular. Creo que este tipo de situaciones se pueden evitar, totalmente”.

Una cuestión, dice, “tiene que ver con la propagación de una enfermedad, como la que estamos viviendo. No soy médico, pero entiendo que las medidas que se han tomado en gran parte del mundo tienen que ver con tratar de evitar que la gente muera por esta epidemia mundial que tiene particularidades muy específicas. Pero eso no puede ir en contra de la humanización, ni contra los derechos humanos, ni contra determinadas situaciones tan particulares. Este señor, estas chicas, podrían haber visitado a su familiar, tomando las medidas de seguridad necesarias. Hay protocolo para todo, hemos pasado cinco o seis meses de esta pandemia y hay protocolos o medidas de seguridad absolutamente para todo. Con lo cual tranquilamente se podrían haber tomado las medidas sanitarias, para que se respeten, hasta el último segundo de vida, los derechos que una persona en forma individual tiene”. 

“Acá no era necesario violar ningún tipo de norma. El artículo 205 del Código Penal es muy claro cuando tipifica este tipo de conductas. Pero acá no estamos en ninguna situación donde la persona provoca algún tipo de expansión o de contagio de pandemia. Me parece que hay un despropósito en las medidas, hay un despropósito en las autoridades y hay una falta de sentido común. De humanidad, que nos está faltando. Esa situación, de la que se habla siempre, de empatía por el otro, y que nos cuesta tanto ponerla en práctica”.

Agrega el Dr. Ziegler que “a veces, en este mundo, falta criterio, razonabilidad, sentido común. Y los derechos humanos son esos derechos que las personas tenemos, por el solo hecho de ser personas. Los tenemos desde el momento mismo de la concepción, y que los seguimos teniendo hasta la muerte”.

Más adelante se refirió a lo que sucedió el 17A en Coronel Suárez, y en muchas ciudades del país, una marcha con diferentes reclamos.

“Puedo hasta coincidir con la gente que se manifiesta en contra de determinados actos de gobierno, sea el que sea, como la reforma judicial que se está hablando. El tema es el contexto. Es la situación en la que nos encontramos. Generar una convocatoria que va a reunir a cientos de personas, en algunos casos, en este tipo de contexto, me parece, por lo menos, desafortunado, irresponsable. Hay mucha gente que está trabajando, que pasan días enteros sin dormir. Y que yo haga este tipo de comportamientos, totalmente desafortunados, me parece un despropósito. Y no estoy discutiendo u oponiéndome al fundamento de la convocatoria. Lo que me parece es que, en este contexto, es un acto irresponsable”.