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El Taller Protegido de Coronel Suárez sigue en marcha y proyecta nuevos desafíos en su 40° aniversario

En una mañana gris pero activa, el Taller Protegido de Coronel Suárez abrió sus puertas para mostrar, una vez más, el trabajo cotidiano de sus operarios. Allí, entre máquinas en funcionamiento y tareas en marcha, su directora Graciela Stortti compartió cómo atraviesan este 2026, con proyectos, dificultades y el compromiso intacto.

El año comenzó en febrero, luego del receso de enero, con la vuelta a las actividades habituales. La producción sigue centrada en artículos conocidos por la comunidad, como trapos de piso, rejillas, bolsas de residuos y escobillones. Estos productos no solo representan una salida laboral para los operarios, sino también una forma de sostener económicamente la institución.

La dinámica diaria arranca temprano. A las 8 de la mañana los chicos llegan, desayunan y se organizan para las tareas del día. Algunos colaboran con el orden del espacio común, mientras que luego cada uno se dirige a su puesto de trabajo. Las actividades se asignan de acuerdo a las capacidades de cada operario, aunque también se promueve la rotación para generar variedad y evitar la rutina.

Además del trabajo dentro del taller, hay un grupo que sale a la calle a ofrecer los productos. Sin embargo, en días con alerta meteorológica, como el de la entrevista, las salidas se suspenden por precaución. Aun así, las ganas de salir y vender siguen intactas.

Stortti remarcó que comprar productos del taller no solo implica adquirir artículos de calidad, sino también colaborar directamente con la institución y las familias que forman parte. En ese sentido, se busca ampliar la base de socios, con una cuota accesible pensada para que más personas puedan sumarse y aportar.

El contexto económico también impacta en el taller. Las ventas han disminuido y los costos de los insumos, como el polietileno o el algodón, son cada vez más elevados. A pesar de esto, la institución logra mantenerse en funcionamiento, incluso en mejores condiciones que otros talleres de la región que atraviesan situaciones críticas.

Un punto clave para sostenerse es el acompañamiento de grandes compradores, entre ellos el municipio y empresas locales, que permiten garantizar un flujo constante de ingresos. A su vez, se busca seguir fortaleciendo estos vínculos e invitar a más actores a sumarse.

Entre los proyectos en marcha, se destaca la participación en el desfile del 6 de agosto, donde el taller tendrá un stand para exhibir y vender sus productos. También se trabaja en la incorporación de nuevos socios y en generar mayor participación de las familias, especialmente de los padres, en actividades y propuestas a futuro.

Este año, además, no es uno más. El Taller Protegido cumple 40 años de trayectoria, un aniversario que se celebrará el próximo 24 de agosto con una actividad especial que aún está en planificación.

Finalmente, Graciela Stortti recordó que el taller está abierto a toda la comunidad. Quienes deseen pueden acercarse a conocer el espacio, interactuar con los operarios y ver de cerca el trabajo que allí se realiza. También existe la posibilidad de hacer pedidos telefónicos con entrega a domicilio.

Con esfuerzo diario y el acompañamiento de la comunidad, el Taller Protegido continúa siendo un espacio de inclusión, trabajo y contención, proyectándose hacia el futuro sin perder su esencia.