Vaca Muerta, el abandono de una ruta clave, Telenoche acompañó a un camionero suarense Mauricio Alonso en los 1.400 kilómetros que separan Entre Ríos de Neuquén
Vaca Muerta, el abandono de una ruta clave: pozos, calzadas destruidas y hasta seis horas para recorrer 100 kilómetros
Un equipo de Telenoche acompañó a un camionero suarense Mauricio Alonso en los 1.400 kilómetros que separan Entre Ríos de Neuquén. Rutas sin mantenimiento, tramos a paso de hombre y un riesgo permanente detrás del insumo clave del fracking.
Darío Lopreite se subió a un camión que transporta 36 toneladas de arena desde Ibicuy, en Entre Ríos, hasta Añelo, en Neuquén. Pozos, tramos a 10 km/h y rutas sin mantenimiento en el camino clave para el fracking. Crédito: Telenoche
Detrás del crecimiento de Vaca Muerta hay una odisea que pocos conocen. Cada día, más de 1.300 camiones van y vuelven entre Ibicuy, en Entre Ríos, y el corazón petrolero de Neuquén para transportar la arena indispensable en la extracción de petróleo y gas.
El trayecto, de unos 1.400 kilómetros, atraviesa varias provincias por rutas destruidas, angostas y llenas de pozos, donde algunos transportistas tardan hasta seis horas en recorrer apenas 100 kilómetros.
Kilómetro cero: la cantera de Ibicuy
El recorrido arranca en la puerta de la cantera, en Ibicuy. Allí Mauricio carga 36 toneladas de arena, la materia prima que, mezclada con agua e inyectada a alta presión, permite extraer los hidrocarburos de la formación neuquina. Antes de salir, el chofer advierte que hay que manejar con respeto porque el tráfico es intenso y las rutas, complicadas. Cuando Lopreite le pide que defina el estado del camino, la respuesta es una sola palabra: “Paupérrimo”.
Después de unos 800 kilómetros, el panorama empeora. “De General Acha en adelante empieza a ponerse fea, con pozos, con deformaciones”, explica el camionero. Según su diagnóstico, el problema combina el uso intensivo de la ruta con la falta de mantenimiento: “Si fuera un mantenimiento continuo, permanente, no estaría así”.
A 10 kilómetros por hora en una ruta nacional
En plena Ruta Nacional 151, el camión tiene que bajar la velocidad a 10 kilómetros por hora para esquivar los pozos. “No por otro motivo, porque es todo un pozo”, resume Mauricio. El tramo conocido como la ruta del desierto suma otra dificultad: es demasiado angosto. Cuando dos camiones se cruzan de frente, uno de ellos tiene que salirse a la banquina porque el centro de la calzada está destruido.
La tensión es constante. “No podés tomar mate, no podés nada”, describe el conductor. La bajada hacia 25 de Mayo, en La Pampa, es la parte más rota del camino, con tierra debajo del asfalto y riesgo de romper el camión o las cubiertas. Por eso los camioneros evitan manejar de noche y hacen una parada habitual al salir de ese tramo para revisar el vehículo antes de retomar velocidad.
Carteles de reparación y una “trampa mortal”
En el recorrido aparecen carteles que anuncian que la ruta está en reparación, pero Mauricio asegura que están ahí desde que él empezó a hacer el viaje. Uno de ellos advierte que los próximos seis kilómetros están deteriorados, aunque lo ya transitado estaba igual o peor. “Es como una broma esto”, lanza el camionero, que cuenta que es normal ver autos con ruedas rotas, incluso con las llantas dañadas.
Otro conductor que viajaba desde Luján de Cuyo, en Mendoza, fue todavía más contundente al definir el camino como “una trampa mortal”. Y remarcó que el deterioro no es reciente: “Esta ruta no se ha roto ahora, sino hace ya más de 20 años”.
Tres horas perdidas y una contractura de regalo
Las consecuencias se miden en tiempo, combustible y desgaste físico. Mauricio calcula que en todo el trayecto pierde no menos de tres horas por los tramos destruidos, a lo que se suma la contractura por ir esquivando pozos y vehículos en una tensión permanente. Cada viaje de ida y vuelta le demanda entre 850 y 950 litros de combustible.
El final del recorrido llega en Añelo, sobre la Ruta Provincial 7, el punto final de la ruta de la arena. Allí el camionero sintetiza su frustración: “Este viaje lo hago dos veces por semana, o sea que transito esta ruta cuatro veces por semana. Y la verdad que es inentendible, con los recursos que da toda la zona, que las rutas estén tan deterioradas”.
Una infraestructura que no acompaña
Mientras la producción de Vaca Muerta sigue creciendo y aumenta la demanda de arena, la infraestructura vial no logra acompañar ese desarrollo. Para Lopreite, el contraste es evidente: el que puede ser hoy el ingreso más importante del país depende de una red de rutas en condiciones de abandono. “Es una vergüenza que las rutas estén así”, concluyó.
Dario Lopreite Telenoche Canal 13
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