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“¿Por qué le discutimos tantas cosas a los docentes?”: Miriam Benítez llamó a valorar su tarea y advirtió sobre la desvinculación escolar

En el acto oficial por el Día del Maestro realizado en la Escuela Primaria N° 1, la inspectora regional de Educación, Miriam Benítez, dejó un mensaje que combinó la defensa de la educación pública, el reconocimiento de la profesión docente y una preocupación concreta por las situaciones sociales que hoy impactan en las trayectorias escolares.

Uno de los conceptos centrales de su intervención surgió a partir de una pregunta que invitó a reflexionar sobre el lugar que ocupa socialmente la profesión docente:

“¿Por qué le discutimos tantas cosas a los docentes? Si también somos profesionales, también nos formamos, también sabemos lo que hacemos”.

Benítez comparó la confianza que habitualmente las familias depositan en otros profesionales, como los médicos, con el cuestionamiento que muchas veces reciben los docentes frente a sus decisiones y prácticas.

Recordó que, cuando un hijo se enferma, los padres concurren al médico, reciben una indicación y siguen ese tratamiento confiando en el conocimiento profesional. “¿Por qué le discutimos tantas cosas a los docentes?”, volvió a plantear, reivindicando la formación, el compromiso y el saber de quienes están diariamente frente a las aulas.

La inspectora regional aclaró que, como en cualquier profesión, pueden existir dificultades, pero remarcó que la tarea educativa no es individual: “No trabaja solo, trabajamos en equipos”.

La escuela frente a una realidad social cada vez más compleja

En otro tramo de su discurso, Benítez puso el foco en una problemática que, según señaló, preocupa especialmente a los equipos educativos: la desvinculación y la deserción escolar.

Relató que recientemente, durante una reunión con inspectores de la Región 23, tomó conocimiento de situaciones de estudiantes de nivel secundario que se encuentran desvinculados de la escuela porque deben trabajar junto a sus padres o hacerse cargo del cuidado de sus hermanos menores.

“Esto no pasaba hace muchos años”, advirtió.

La referencia permitió dimensionar cómo las dificultades económicas y familiares atraviesan actualmente las trayectorias educativas y pueden terminar alejando a los adolescentes de las aulas.

Frente a esta realidad, Benítez reivindicó el papel de los docentes, que muchas veces deben atender situaciones que exceden ampliamente la enseñanza de los contenidos curriculares.

“Primero hay que pensar en la cabeza y en el corazón de esos estudiantes que viven todos los días en la escuela”, sostuvo.

Y enumeró algunas de las preguntas que los maestros y profesores deben hacerse antes y durante su tarea cotidiana: si el alumno desayunó, si durmió bien, si tiene frío, si sus padres están trabajando o qué situación familiar está atravesando.

“Hay que venir a mirar lo que pasa en las escuelas”

La inspectora regional también cuestionó las miradas sobre la educación que se reducen a resultados de evaluaciones, estadísticas o pruebas que luego son difundidas públicamente.

“Hay que venir a mirar lo que pasa en las escuelas”, afirmó, destacando que dentro de las aulas suceden diariamente numerosas experiencias que no siempre pueden medirse en una evaluación.

En ese sentido, defendió la educación pública como un espacio que, más allá de las dificultades y las objeciones que puedan plantearse, “nos une a todos”.

También llamó a reconocer todo aquello que los docentes hacen cotidianamente para sostener las trayectorias de sus alumnos en un contexto social cada vez más desafiante.

Una defensa de la educación pública

Benítez sumó su voz a quienes durante el acto reivindicaron la educación pública y sostuvo que en las escuelas ocurren “muchas cosas buenas” que merecen ser conocidas y valoradas.

Como ejemplo, recordó los numerosos reconocimientos internacionales obtenidos por argentinos y destacó que detrás de esas trayectorias también existe un sistema educativo y docentes que participaron en su formación.

“Tenemos muchos reconocimientos en el mundo que hacen que nosotros nos tengamos que sentir orgullosos de nuestros maestros y maestras”, expresó.

Finalmente, la inspectora regional compartió una referencia personal que hizo todavía más significativa su presencia en la Escuela N° 1: fue alumna de la institución, realizó allí sus prácticas docentes y durante muchos años trabajó como maestra. También recordó haber formado parte de la organización de actos por el Día del Maestro.

Por eso, su mensaje tuvo también una dimensión personal: desde ese mismo lugar donde alguna vez fue alumna y docente, Benítez volvió a reivindicar a quienes todos los días sostienen la escuela, acompañan a sus estudiantes y buscan que, aun frente a las dificultades, nadie quede afuera de la educación.

Su cierre fue un agradecimiento a todos los docentes y un deseo de “muy feliz Día del Maestro”, pero dejó planteada una reflexión que atraviesa hoy a toda la comunidad educativa: reconocer la profesión docente, comprender las realidades que llegan a las aulas y trabajar para evitar que las dificultades sociales terminen convirtiéndose en abandono escolar.