HOYEDUCACION

Noemí Polla, 53 años de docencia: “Cuando uno ama lo que hace, la pasión perdura más allá de las edades”

En el Día del Profesor, la directora de la Academia Cultura Inglesa reflexionó sobre la vocación de enseñar, los desafíos que atraviesa hoy la educación y la importancia de acompañar a los alumnos también desde lo humano. Con 53 años de trayectoria, destacó que continuar capacitándose y comprender las nuevas realidades de los jóvenes son claves para sostener la tarea educativa.

En una fecha dedicada a quienes tienen la responsabilidad de enseñar y acompañar a las nuevas generaciones, la profesora Noemí Polla, directora de la Academia Cultura Inglesa, visitó los estudios de la Radio y compartió una profunda reflexión sobre su trayectoria y sobre una profesión que, para ella, continúa siendo una verdadera pasión.

“Hoy es el Día del Profesor, aunque me considero un poco más maestra que profesora”, expresó al comenzar la entrevista, y destacó la necesidad de reconocer a todos quienes trabajan actualmente en educación y ponen cada día lo mejor de sí para acompañar a niños y jóvenes.

Enseñar también es mirar al alumno como persona

Para Polla, la tarea docente va mucho más allá de transmitir conocimientos. En el contexto actual, considera fundamental prestar atención a cómo llega cada estudiante al aula, qué está atravesando y cuáles son sus emociones.

“Soy una ferviente admiradora de la educación emocional”, señaló, remarcando la importancia de conocer cómo se encuentra el alumno y acompañarlo para que pueda retirarse de la clase sintiendo que logró cumplir con el objetivo propuesto.

En ese sentido, sostuvo que los adolescentes enfrentan hoy una realidad diferente, atravesada por las redes sociales y múltiples estímulos que pueden dificultar la concentración.

Por eso, además de los contenidos, aparecen herramientas como la escucha, la contención, el afecto y la confianza.

“El abrazo, para mí, es muy importante. Ver sus caritas te transmite cómo vienen”, explicó, al referirse a ese vínculo cotidiano que se construye dentro de la academia.

53 años de una pasión

Polla lleva 53 años vinculada a la docencia, una trayectoria que, según contó, continúa transitando con la misma pasión.

“Cuando uno ama lo que hace, esto va más allá de las edades, más allá de la vejez”, sostuvo.

Sin embargo, reconoció que sostener una actividad durante tantos años también implica adaptarse y aceptar que las nuevas generaciones tienen características diferentes.

“Hay que seguir estudiando, seguir haciendo cursos, seguir entendiendo los cambios que el alumno ha tenido desde que yo comencé al día de hoy”, afirmó.

Para la docente, la experiencia acumulada es una herramienta importante, pero no alcanza por sí sola. La educación exige una actualización permanente para encontrar nuevas formas de llegar a los estudiantes.

Capacitarse para comprender los nuevos desafíos

En esa búsqueda de actualización, Polla contó que participaría de un congreso de dos jornadas en Bahía Blanca: el Primer Congreso de Salud, Educación y Bienestar del Sur, junto a otras dos integrantes de su equipo.

La propuesta incluye exposiciones vinculadas con educación, talento, liderazgo y manejo de las emociones, entre otros temas.

“Todo ha cambiado”, sostuvo, al referirse también a la incorporación de la inteligencia artificial y a las nuevas herramientas tecnológicas que tienen a disposición los estudiantes.

Para Noemí, la tecnología puede ser una herramienta valiosa si se utiliza adecuadamente, pero plantea al mismo tiempo nuevos desafíos para quienes enseñan.

En ese marco, destacó especialmente el interés por continuar formándose en áreas como las neurociencias y la educación emocional.

La intención, explicó, no es solamente aprender para sí misma, sino poder trasladar esos conocimientos a las profesoras y alumnos de la Academia Cultura Inglesa.

El verdadero regalo: ver crecer a sus alumnos

Al hablar de su mayor satisfacción como docente, Polla no dudó en poner en primer lugar los logros de sus alumnos y exalumnos.

Contó que durante esa misma semana había recibido “tres maravillosos regalos”: una alumna que actualmente cursa segundo año de la universidad, un exalumno que estuvo en Turquía gracias a una beca vinculada con el conocimiento del idioma inglés y otra estudiante que está terminando el último año de secundaria.

“Eso me llena el alma”, expresó.

También recordó especialmente la experiencia de su exalumno que pudo desenvolverse en Turquía gracias al inglés y cómo llegó incluso hasta la embajada de ese país.

Para ella, esos momentos representan la verdadera recompensa de tantos años de trabajo.

“Ver a los chicos que pasaron por la academia y sus logros, para mí ese es el regalo más preciado que tengo en esta parte que es la educación”, afirmó.

Una tarea que trasciende el idioma

La profesora remarcó que el vínculo que se genera entre docentes y alumnos no termina en la enseñanza del idioma.

“Esto va más allá. Van las emociones, va el amor, va la contención, va la confianza”, sostuvo.

Por eso, no es extraño que exalumnos regresen a la academia para compartir sus proyectos, contar experiencias o incluso pedirles una opinión frente a determinadas situaciones de sus vidas.

Esa confianza, señaló, constituye una de las dimensiones más valiosas de la tarea docente.

“Lo que nosotros damos no es solamente la enseñanza del idioma, sino la parte humana”, sintetizó.

“Hay que seguir por ellos”

Consciente de los años de trayectoria y de los cambios propios de cada etapa de la vida, Noemí aseguró que todavía encuentra motivos para continuar aprendiendo y enseñando.

“Seguimos on the road, seguimos en el camino”, expresó con humor, y destacó el acompañamiento de su familia y de su equipo de trabajo.

En este Día del Profesor, quiso extender su reconocimiento a todos los docentes, profesores de las distintas áreas y, particularmente, a quienes se desempeñan en la enseñanza del inglés.

“Hay que seguir por ellos, simplemente para darles a ellos ese futuro que ellos anhelan y que nosotros podemos colaborar”, manifestó.

Y resumió su mirada sobre la educación en tres conceptos que considera esenciales: amor, escucha y abrazo.

“Es un privilegio tener esa posibilidad de aportar un granito de arena en la formación de una persona integral”, expresó.

Después de 53 años de docencia, Noemí Polla continúa entendiendo la enseñanza como una vocación que se renueva con cada generación y que exige seguir aprendiendo para poder acompañar mejor a quienes están del otro lado del aula.