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El Taller de Cocinero del CFL 401 cerró sus módulos con una muestra gastronómica preparada por los alumnos

El Taller de Cocinero del CFL 401 cerró sus módulos con una muestra gastronómica preparada por los alumnos

Los estudiantes del curso de Cocinero del Centro de Formación Laboral N° 401 realizaron una degustación para autoridades y miembros de la comunidad como cierre de los módulos 1, 2, 3 y 4. La propuesta fue íntegramente organizada y elaborada por los alumnos, con el acompañamiento de la instructora Alejandra Nievas.

El Centro de Formación Laboral N° 401 fue escenario de una jornada especial para los alumnos del Taller de Cocinero, quienes cerraron los módulos 1, 2, 3 y 4 con una propuesta gastronómica que les permitió poner en práctica todo lo aprendido durante el año.

Fueron invitadas las autoridades educativas y participaron Mónica Gieser, inspectora distrital de Educación, la directora de Educación de la Municipalidad Anahí Barreneche, el representante del Instituto de Formación Laboral Maximiliano Margiotta y la inspectora Natalia Graff, representantes del Consejo Escolar y medios de prensa.

La actividad incluyó una degustación abierta a autoridades y miembros de la comunidad, con una importante variedad de preparaciones realizadas por los propios estudiantes.

El director del CFL 401, Guillermo Fabris, expresó su satisfacción por el resultado y destacó especialmente el trabajo realizado por la instructora y los alumnos.

La propuesta surgió como una manera de cerrar esta etapa de formación llevando los conocimientos adquiridos directamente a la práctica, con una presentación cuidada y una amplia variedad de platos.

Una propuesta nacida de los propios alumnos

La instructora del taller, Alejandra Nievas, explicó que la idea surgió a partir de una propuesta de Fabris para realizar un cierre de los módulos.

“Esta obra es exclusivamente de ellos”, remarcó, dejando en claro que su tarea fue fundamentalmente la de acompañar y guiar el proceso, mientras que fueron los estudiantes quienes asumieron la responsabilidad de organizar, preparar y presentar cada una de las elaboraciones.

La experiencia permitió que los conocimientos adquiridos durante la cursada se transformaran en un verdadero servicio gastronómico, desde la elaboración hasta la presentación de los alimentos.

Para Nievas, además, se trató de un desafío personal, ya que es su primera experiencia como instructora. Con emoción, destacó el resultado alcanzado por los estudiantes y el compromiso demostrado durante todo el proceso.

De aprender desde cero a cocinar para la comunidad

En representación de sus compañeros habló Denisse Suppes, quien contó que la mayoría de los alumnos comenzó el curso prácticamente desde cero.

“Tenemos todos conocimientos de nuestras vidas nada más, pero hemos aprendido un montón”, explicó.

La estudiante destacó que muchas de las técnicas y conocimientos incorporados durante la capacitación también comenzaron a aplicarlos en sus propios hogares, lo que demuestra que la formación trasciende el ámbito del curso y se incorpora a la vida cotidiana.

Pero además, la capacitación abre una posibilidad concreta hacia el mundo laboral.

La gastronomía ofrece diferentes áreas de especialización y constituye una alternativa para quienes buscan incorporarse al mercado de trabajo, desarrollar un emprendimiento o continuar perfeccionándose.

Una mesa llena de sabores

La propuesta preparada por los alumnos incluyó una extensa variedad de elaboraciones.

Entre las opciones saladas se presentaron pan de ajo y pan casero, además de empanadas de carne desmechada y tacos elaborados con la misma preparación.

También hubo diferentes salsas para acompañar, entre ellas una combinación de palta y queso crema y otra de queso crema y ciboulette.

La mesa gastronómica se completó con ñoquis de cuatro quesos y ñoquis con perejil y nuez, tostadas con morrón y berenjena en conserva y rollitos de zucchini rellenos con morrón, jamón y queso.

También se prepararon dos variedades de empanadas: una de acelga, pollo y ajo, con queso cremoso, y otra de queso y cebolla.

Para el momento dulce, los estudiantes elaboraron peras caramelizadas con crema batida y rogel, mientras que la bebida elegida para acompañar la degustación fue una limonada preparada por ellos mismos.

La presentación de cada elaboración fue otro de los aspectos destacados durante la jornada, mostrando que la capacitación no se limita a aprender recetas, sino que también incorpora criterios de presentación y organización propios de la actividad gastronómica.

El primer paso hacia una salida laboral

El cierre de los módulos representó para los alumnos mucho más que una evaluación de los conocimientos adquiridos.

Fue la posibilidad de comprobar, frente a otras personas, todo aquello que fueron incorporando durante la formación.

Denisse resumió el sentimiento del grupo al señalar que se encontraban “súper satisfechos” con lo conseguido.

Desde el Centro de Formación Laboral destacaron que este tipo de experiencias permite que los estudiantes ganen confianza, trabajen en equipo y puedan visualizar las herramientas adquiridas como un posible punto de partida para su futuro laboral.

El curso tiene una duración anual y la expectativa es que pueda volver a desarrollarse, dando a nuevos estudiantes la posibilidad de iniciarse en el mundo de la gastronomía.

El encuentro cerró con un reconocimiento para todos los alumnos que hicieron posible la propuesta y para la instructora que los acompañó durante el proceso.

Así, una mesa llena de sabores se convirtió en la mejor demostración de un proceso de aprendizaje: estudiantes que comenzaron con conocimientos básicos y que, después de meses de formación, pudieron organizar, cocinar y presentar juntos una propuesta gastronómica para la comunidad.