HOYEDUCACION

Destacable proyecto del profesorado de biología del I.S.F.D Y T Nº 48.

Quienes hayan transitado por la intersección de Garibaldi y Brown habrán podido observar que se están llevando adelante tareas de recuperación del monumento que homenajea al reconocido médico y científico español Santiago Ramón y Cajal.

Se trata de un proyecto ideado y coordinado por el Prof. Sebastián Andes desde su cátedra de “Educación y Salud” perteneciente al Profesorado de Biología del I.S.F.D y T. Nº 48 de Cnel. Suárez.

El testimonio al Premio Nóbel de Medicina, considerado el “padre de las neurociencias moderna”, se encuentra en inmediaciones del Hospital Municipal Dr. Raúl Caccavo.

Abandonada por años, la construcción que se encontraba invadida por hongos, musgos, hollín, deyecciones de aves, grafitis, entre otros, hoy va tomando nuevamente vida gracias a una iniciativa de un grupo de ciudadanos en formación, futuros profesionales de la educación de nuestra localidad.

Según se logró conocer, la construcción fue inaugurada en octubre de 1935, lo cual muy pronto la imagen del reconocido científico que se emplaza en nuestra ciudad estará cumpliendo 91 años de historia, resultando uno de los pocos sino el único espacio público dedicado a la ciencia.

National Geographic se refiere a Santiago Ramón y Cajal como el médico divulgador que logró ilustrar los secretos del cerebro, y lo cita en sus artículos de manera tan prestigiosa como lo hace con Albert Einstein al hablar de física.

Ramón y Cajal es considerado unánimemente el padre de la neurociencia moderna, cuenta con un inmenso legado de reconocimientos mundiales, monumentos y edificios que rinden homenaje a su revolucionario descubrimiento de la doctrina de la neurona. Su monumento más famoso se encuentra en el Parque del Retiro de Madrid.

En Argentina, los homenajes se han manifestado a través de reconocimientos académicos, publicaciones especializadas y donaciones artísticas en instituciones médicas. En Coronel Suárez, la obra de espacio público fue realizada por el artista español Antonio Bagué, quien se radicó en la ciudad y tuvo a su cargo la creación de importantes hitos locales de valor patrimonial como el monumental Mástil Patrio y el Cristo Redentor. Él fue el encargado de esculpir el busto del célebre científico. Se puede decir entonces, que en este caso, un español homenajeó a otro español.

Las labores técnicas de acondicionamiento, reparación y conservación del monumento, se encuentran a cargo principalmente de estudiantes de 3º y 4º año del Profesorado de Biología bajo la coordinación permanente del docente y gestor cultural.

Bajo un verdadero trabajo de equipo, se iniciaron las tareas cuidadosas de restauración de la construcción de hormigón con recursos materiales y económicos propios, dado que se trata de un proyecto educativo con extensión a la comunidad, totalmente de gestión independiente, con el aval y el acompañamiento del equipo de conducción de la institución de nivel superior y el municipio.

Esto es lo que destaca al proyecto y a su ejecución, la tarea independiente y la demostración que cuando se quiere, se puede. Ramón y Cajal hablaría de “sinápsis urbana”, enfatizando el destello que genera una idea a nivel neural (en este caso en el aula) y el maravilloso efecto que se produce cuando encuentra su verdadero eco al entrelazarse con el esfuerzo colectivo.

Los responsables llevaron adelante el estudio previo del monumento, indagaron sobre su estado original, planificaron su restauración, las labores a realizar y el posible futuro impacto de la renovación de la imagen de Ramón y Cajal en la vía pública.

El proceso consiste en el estudio del diseño original y los materiales que conforman la escultura y monumento.

El monumento de hormigón se encuentra al aire libre, abandonado por años, observándose que el mayor deterioro fue causado principalmente por la humedad, los cambios de temperatura y la contaminación que en partes agrieto el material y es posible que oxide su estructura interna (el dióxido de carbono del aire penetra en el hormigón y reduce su alcalinidad, eliminando la protección natural del metal interno), pero su estructura se la observa firme.

La limpieza incluye el retiro de polvo, hongos, musgo y grafitis mediante técnicas suaves para que no se dañe la pieza original. Para la protección del material se están aplicando capas especiales de pinturas con protectores UV, impermeabilizantes, y otros aditivos que permitan el cuidado de la obra tanto del clima, como de la contaminación y de las posibles intervenciones de las personas en tránsito. Para esto último, el equipo de trabajo le aconsejó al municipio la realización de trabajos en el jardín que circunda el monumento, la instalación de una luminaria para el resguardo nocturno y la difusión turística del espacio desde el sitio web oficial del municipio.

Se motivará también al nuevo Museo de Coronel Suárez a reconocer el arte de Antonio Bagué, la imagen del médico, científico y divulgador Santiago Ramón y Cajal y su importancia cultural y turística para la ciudad y la región.

Dentro de los principios básicos del proyecto se encuentra la mínima intervención posible de la pieza original, por lo que el equipo no intervendrá el busto creado por el artista Antonio Bagué, sólo aplicará una capa protectora respetando la obra escultórica y el mayor cuidado del estado del material.

También se tendrá en cuenta la reversibilidad, es decir la utilización de técnicas que se puedan quitar en el futuro sin que produzca el daño del monumento y el respeto cultural e histórico, manteniendo la estructura general.

Sin dudas, un destacable proyecto por parte del Profesorado de Biología del ISFD y T Nº 48 de Cnel. Suárez que por medio de la participación ciudadana logrará recuperar una de las construcciones que enriquecen el patrimonio cultural histórico y turístico de la ciudad, una acción que invita a toda la comunidad a su pertinente valoración y protección.

La recuperación de este patrimonio no sólo promoverá la preservación de un bien de alto valor histórico y cultural para la ciudad y región –especialmente para la comunidad educativa y el ámbito de la salud- sino que también devolverá a la sociedad una imagen que invita a seguir pensando la importancia de la ciencia para el desarrollo y el crecimiento, la producción del conocimiento, la atención a la neuro divergencia, y la promoción de la salud mental, por que como expresa Ramón y Cajal: “todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.