29/11/2025EDUCACION

Alumnos de Tercero A del Anexo 1 de la Escuela Secundaria Nº 1 elaboraron un innovador proyecto de biomaterial a partir de yerba reciclada

En el cierre del ciclo lectivo, la Escuela de Educación Secundaria N° 1, Anexo 1, compartió un proyecto creativo e interdisciplinario impulsado por la profesora de Plástica Ana Paula Hall, desarrollado junto a los estudiantes de Tercero A. La propuesta surgió como una reinterpretación del Proyecto MATE que trabajó toda la institución durante el año, pero adaptado a la dinámica propia del taller de arte.

Hall explicó que, debido a las características de su materia —carpetas, materiales plásticos, dinámicas de socialización dentro del aula— no resultaba viable incorporar la infusión en clase. Sin embargo, lejos de dejar el proyecto de lado, decidió resignificarlo y vincularlo con contenidos artísticos y ambientales, proponiendo a los alumnos la elaboración de un biotextil producido con la yerba usada.

El trabajo consistió en preparar una fórmula específica para crear láminas flexibles similares a un textil vegetal. Este tipo de materiales, denominados popularmente “cueros veganos”, pueden cortarse, plegarse, perforarse e incluso utilizarse para diseño de indumentaria y objetos. La docente destacó que el proceso permitió integrar conceptos de otras áreas, como biología y fisicoquímica, trabajando nociones de solutos, solventes, proteínas, aglutinantes y gelificantes, además de reflexionar sobre materiales naturales y fósiles.

Una vez deshidratado el biomaterial, los estudiantes diseñaron una yerbera artesanal, aplicando moldes y costuras e incorporando detalles bordados que un grupo de alumnas ofreció realizar. El proyecto incluyó también la producción de un video realizado y editado por los propios chicos, quienes registraron cada instancia del trabajo para compartirla dentro y fuera de la escuela.

Los alumnos manifestaron su entusiasmo por la experiencia, destacando la posibilidad de reciclar, aprender algo nuevo y elaborar un objeto útil a partir de un desecho cotidiano. “Es un método para cuidar el planeta”, expresó uno de los estudiantes. Otros resaltaron la creatividad de la propuesta y la satisfacción de ver el resultado final.

Hall remarcó el valor de estos espacios pedagógicos que promueven la experimentación, la colaboración y la apropiación de contenidos desde el hacer. Además, agradeció el permanente acompañamiento de la institución, siempre abierta —según señaló— a impulsar proyectos innovadores y de trabajo conjunto entre docentes.

La profesora sostuvo que iniciativas como esta fortalecen la participación estudiantil y permiten que cada alumno encuentre su rol: quienes aportan ideas, quienes recogen la yerba, quienes editan videos, quienes se ocupan del diseño o de los detalles finales. “Todos suman desde su lugar”, afirmó.

El proyecto quedó exhibido en la escuela y se convirtió en un ejemplo de cómo la creatividad, la educación ambiental y el trabajo interdisciplinario pueden transformar una actividad cotidiana en una experiencia significativa para toda la comunidad educativa.