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María Rosa Gandulfo y Mónica Durand destacaron el crecimiento del golf e invitaron a más mujeres a acercarse al deporte

El golf femenino viene ganando protagonismo en Coronel Suárez y una de las muestras más importantes fue la realización del Abierto de Damas del Coronel Suárez Polo Club, que en su segunda edición convocó a 61 jugadoras provenientes de 17 clubes de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y hasta de San Martín de los Andes.

María Rosa Gandulfo y Mónica Durand, jugadoras del Polo Club, visitaron la Radio para contar la experiencia y destacar las posibilidades que ofrece un deporte que, además de actividad física, combina concentración, estrategia, contacto con la naturaleza y un permanente desafío personal.

“Es un deporte que no necesitás una compañía para jugarlo porque jugás contra la cancha”, explicó María Rosa, señalando que cada jugadora busca completar los 18 hoyos con la menor cantidad de golpes posible, teniendo en cuenta además su hándicap.

Un deporte que se disfruta a cualquier edad

Las dos jugadoras coincidieron en que el golf es una disciplina que puede acompañar distintas etapas de la vida.

María Rosa comenzó a practicarlo desde joven, influenciada por su padre, y contó que durante los años en que sus cuatro hijos eran pequeños debió dejarlo porque no encontraba el tiempo necesario para jugar. Hoy, ya jubilada, disfruta de poder volver a dedicarle más tiempo.

Mónica, en cambio, llegó al golf después de muchos años vinculada al tenis. Una lesión la llevó a probar una actividad que inicialmente consideraba que no era para ella.

“Tuve un gran maestro que fue MR Martellini y él me convenció que tenía potencial. Me lo creí y como soy perseverante...”, relató entre risas.

Para ambas, una de las características más atractivas del golf es que nunca se termina de aprender.

“El golf te enseña, te humilla. Creés que has llegado al tope y no es así”, resumió Mónica, destacando que la práctica y la perseverancia son fundamentales.

Concentración, estrategia y naturaleza

Las jugadoras explicaron que el golf demanda mucho más que golpear una pelota. Antes de cada tiro hay que analizar el viento, la distancia, el terreno, elegir el palo adecuado y pensar dónde se quiere dejar la pelota para el golpe siguiente.

Además, la cancha nunca es exactamente igual. Las condiciones climáticas, el estado del césped, el viento y hasta la ubicación de los hoyos pueden modificar la estrategia.

En los torneos, incluso, la posición del hoyo puede cambiar de una jornada a otra, lo que obliga a volver a estudiar las características del campo.

Para Mónica, esa concentración termina convirtiéndose también en una forma de desconexión de las preocupaciones cotidianas.

“Vas a la cancha y todos los problemas que podés tener en tu casa... estás en tu mundo con la cancha y por ese ratito te olvidás completamente”, expresó.

El contacto con el verde y el aire libre, sumado a la concentración que exige el juego, genera un efecto que las propias jugadoras consideran beneficioso para la mente.

El desafío de volver a intentarlo

Como sucede en cualquier deporte, el golf también tiene jornadas buenas y malas. Una competencia puede generar presión cuando los golpes disponibles empiezan a escasear y todavía no se alcanzó el hoyo.

Sin embargo, las jugadoras consideran que allí también está parte del atractivo.

“Cuando jugás bien querés volver y cuando jugás mal, mañana voy a jugar mejor”, sintetizó Mónica, destacando que la constancia es uno de los valores fundamentales de la disciplina.

El mito de que es un deporte inaccesible

Consultadas sobre la idea extendida de que el golf es un deporte caro, Mónica consideró que se trata también de una cuestión de prioridades y de cuánto se termina queriendo la actividad.

Reconoció que la cuota puede ser más elevada que la de un gimnasio, pero explicó que los palos y el equipamiento, si se cuidan, pueden durar muchos años.

“Cuando uno empieza a amar un deporte, invierte ciegamente”, sostuvo, y llamó a dejar de lado el prejuicio inicial para conocer realmente la actividad.

En ese sentido, ambas remarcaron que Coronel Suárez cuenta con una ventaja importante: dos espacios donde practicar golf, algo que no es habitual en localidades del interior.

También destacaron la relación que existe entre el Coronel Suárez Polo Club y el Aero Golf Club, cuyos jugadores participan de actividades y torneos en ambas canchas y comparten incluso cuestiones vinculadas con el mantenimiento de los campos.

Un Abierto de Damas que superó todas las expectativas

La gran protagonista del crecimiento del golf femenino local fue, sin dudas, la realización del Abierto de Damas del Polo Club.

María Rosa contó que la iniciativa surgió el año pasado, con la intención de darle mayor movimiento a la actividad y, al mismo tiempo, generar un beneficio para el club. A partir de contactos con jugadoras de Bahía Blanca y otras localidades, se organizó el primer torneo abierto femenino.

La primera edición se realizó el 7 de diciembre del año pasado y reunió a 32 damas.

El resultado fue tan positivo que decidieron repetir la experiencia.

La segunda edición se llevó a cabo el 6 de septiembre y superó ampliamente las expectativas: se anotaron 67 jugadoras y finalmente participaron 61.

“Esta segunda edición fue un éxito, fue impresionante”, destacó Mónica.

La convocatoria tuvo además un importante alcance regional y provincial. Llegaron jugadoras de Bahía Blanca, Trenque Lauquen, Tres Arroyos, Carhué y otras localidades, con representantes de 17 clubes de la provincia de Buenos Aires y una participante proveniente de San Martín de los Andes.

“Creo que hemos logrado que sea más importante de lo que nosotros soñábamos”, señaló María Rosa, visiblemente satisfecha por el resultado.

El objetivo: que más mujeres de Suárez se animen

Más allá del éxito deportivo y organizativo del torneo, las jugadoras plantean un desafío para el futuro: lograr que cada vez más mujeres de Coronel Suárez se acerquen al golf.

Actualmente, explicaron, la presencia femenina local en las competencias todavía es reducida, mientras que el Abierto demostró el enorme interés que existe entre las jugadoras de otras ciudades.

La intención es que el torneo continúe creciendo y que, para la próxima edición, las mujeres de la zona también puedan conocer la cancha, participar y compartir una jornada de golf.

“Nos encanta compartir un día de golf con todas las mujeres de la zona”, expresaron.

María Rosa y Mónica invitaron especialmente a quienes nunca probaron el deporte a acercarse sin prejuicios. Porque, según su propia experiencia, detrás de una pelota, 18 hoyos y una cancha de césped hay mucho más que un juego: hay actividad física, concentración, estrategia, naturaleza, amistad y un desafío permanente con uno mismo.