Gin Tonic, el rey del vértigo: orgullo suarense y referente de la velocidad nacional
El turf cuadrero tiene nuevo —o, mejor dicho, consolidado— protagonista: Gin Tonic. El caballo del Stud Hernán y Julián volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores velocistas del país tras imponerse en el Mega Clásico Laboratorio HNT, disputado el pasado 14 de junio en el Hipódromo de Venado Tuerto, Santa Fe.
Sobre una distancia de 500 metros, el hijo de Angiolo, con la conducción de Roberto Torres y bajo el cuidado del suarense Fabián Otegui, venció con autoridad a Que Loco, en un duelo que había generado enorme expectativa en el ambiente. El resultado no dejó dudas: Gin Tonic ganó por un cuerpo y cuarto y reafirmó su lugar en la élite de la velocidad argentina.
En diálogo con la Radio, Otegui —cuidador y uno de los responsables del caballo— destacó el valor colectivo detrás del logro. “Es un trabajo en equipo. El stud es de Hernán y Julián, hay socios de Coronel Suárez y también de Carhué. Todos tiramos para el mismo lado”, explicó.
Lejos de los flashes y el marketing, el equipo apuesta a un perfil bajo. “Nosotros no mostramos tanto, no hacemos videos impresionantes. Pero en este deporte, los pingos se ven en la cancha”, afirmó Otegui, en referencia a la confianza con la que llegaron a la competencia.
El triunfo no solo tiene valor deportivo, sino también simbólico para la ciudad. “Uno quiere dejar bien representado a Coronel Suárez. Que esté en lo más alto en algo es muy importante”, sostuvo.
Un exponente diferente
Las carreras cuadreras —de 500 y 600 metros— se caracterizan por su explosividad. En ese terreno, Gin Tonic se destaca por su velocidad, pero también por su temperamento. “Es un caballo súper manso, tranquilo. Tiene una paz que sorprende, pero sabe perfectamente lo que hace”, describió Otegui.
El entrenamiento, explicó, no responde a una fórmula única. “Cada caballo es distinto. Gin Tonic tiene un entrenamiento diferente al resto, porque él lo necesita así. Hay que conocerlos, porque no hablan, pero responden”, señaló, comparando la tarea con la de un director técnico.
Más allá del reloj
A diferencia de otros preparadores, Otegui no se obsesiona con los tiempos. “Hay gente que vive con el reloj en la mano, pero yo no. Es como ponerle un GPS a Messi para ver cuánto corre. El talento no se mide así”, ejemplificó.
Aunque los registros de la carrera marcan tiempos cercanos al récord, el entrenador prefiere enfocarse en el rendimiento global y el resultado final.
¿El retiro en el horizonte?
Tras vencer a los mejores del país, el futuro de Gin Tonic abre interrogantes. “A los actuales ya les ganó a todos. Es difícil que aparezca un rival a la altura, aunque ojalá pase”, expresó Otegui.
Incluso, deslizó una idea que empieza a tomar forma: el retiro. “Es un caballo histórico. Si se retira, habría que hacerle un monumento”, dijo, consciente de la dimensión alcanzada.
Pasión y sacrificio
Detrás del éxito hay una estructura pequeña, pero comprometida. “Somos dos personas trabajando, más algún chico que ayuda a montar. Es difícil, pero preferimos eso antes que depender de gente que no cumple”, contó.
El reconocimiento de la gente, especialmente en Coronel Suárez, es otro de los motores. “Muchas personas querían ir a verlo, pero no pudieron. A ellos les dedico este triunfo”, aseguró.
Gin Tonic no solo corre y gana. Representa una forma de entender el turf: con esfuerzo, humildad y pasión. Y hoy, desde el interior bonaerense, se erige como el verdadero rey del vértigo.
2.6 °C •

