Alberto Gatto: volvió a nadar después de 40 años y encontró en la competencia una nueva pasión
Después de más de cuatro décadas alejado de la natación, Alberto Gatto volvió a tirarse a una pileta y, a partir de entonces, convirtió al deporte en una de sus grandes motivaciones. A los 60 años retomó la actividad casi de manera circunstancial, pero el espíritu competitivo lo llevó rápidamente a entrenar, participar en torneos y asumir nuevos desafíos.
En una entrevista en los estudios de la radio, el nadador suarense contó que estuvo aproximadamente 42 años sin nadar, desde los 18 hasta los 60. El regreso se produjo a partir de una invitación de su sobrino Edu, quien lo alentó a representar a Coronel Suárez en los Juegos Bonaerenses.
“Me anoté medio de compromiso”, recordó. Sin embargo, una vez que conoció la competencia, el amor propio hizo el resto. Comenzó a entrenar cada vez con mayor intensidad y retomó el contacto con su profesor Pablo. Lo que inicialmente era una actividad tranquila se transformó progresivamente en un desafío deportivo.
Actualmente, Gatto cuenta con el acompañamiento de nutricionista, profesor de gimnasia y los profesores de natación Pablo y Bruno. “Me gusta competir, me encanta y es lo que me motiva mucho”, reconoció.
De los Juegos Bonaerenses a los grandes torneos
La agenda competitiva de Gatto fue creciendo con el paso del tiempo. Participa con Blanco y Negro en competencias de Bahía Blanca y también busca sumarse a distintos torneos de natación Master.
Una de sus experiencias más recientes fue en el Parque Olímpico, conocido como Parque Roca, en Buenos Aires, donde participó de un Master Open que reunió a más de mil nadadores.
Para un nadador acostumbrado a entrenar en una pileta de 20 metros, enfrentarse a una piscina olímpica de 50 metros representa un desafío completamente diferente. En esa competencia, además, se animó a los 400 metros, una prueba que implica recorrer ocho piletas.
“Vas con lo incierto, hasta dónde llego”, relató entre risas. La exigencia física se combina con la respiración y, especialmente, con el componente mental que implica sostener el ritmo durante una distancia mucho mayor.
Gatto reconoció que en algunas competencias terminó sintiendo que todavía tenía resto para acelerar, mientras que en otras tuvo que aferrarse a los andariveles al finalizar para recuperar el aire. “A veces he llegado que por poco el guardavidas me ha tenido que sacar”, contó con humor.
La cabeza también nada
Para el nadador, una competencia no se define solamente por la preparación física. La respiración, el ritmo y la cabeza tienen un papel fundamental, especialmente en las pruebas más largas.
En una pileta olímpica también cambian los tiempos y las referencias. Hay menos virajes y, por lo tanto, menos posibilidades de impulsarse contra la pared. Todo obliga a administrar de otra manera el esfuerzo.
“Cuando vos tenés más cerca, empujás; acá nadás, nadás, nadás y decís: ‘¡Uy, qué lejos que está!’”, explicó.
Con varias competencias Master encima, Gatto asegura que los nervios también se van manejando de otra manera. Cada torneo representa una nueva experiencia y una oportunidad para seguir aprendiendo.
La natación como espacio para hacer amigos
Más allá de los resultados deportivos, hay otro aspecto que Gatto considera fundamental: los vínculos que construyó a través de la natación.
“Particularmente sería el punto más importante para mí: sociabilizar con deportistas”, afirmó.
Contó que en una de sus primeras competencias en Bahía Blanca conoció a un nadador de su misma edad que había logrado vencerlo. Después de la competencia lo buscó en redes sociales para felicitarlo. Con el tiempo, aquella persona se convirtió en un amigo con quien hoy comparte viajes y experiencias.
También en Buenos Aires comenzó a integrarse a equipos de otras localidades. En sus últimas competencias se sumó a un grupo de Pilar, cuyos integrantes lo recibieron y con quienes llegó a formar postas.
Una de ellas terminó con victoria, una experiencia que disfrutó especialmente porque el resultado se comparte con otros nadadores. Incluso incorporaron a una nadadora de General Pico que había concurrido sola al torneo anterior.
Especialista en espalda
El estilo fuerte de Gatto es espalda, particularmente en las pruebas de 50 y 100 metros. También participa en postas de los cuatro estilos, donde la competencia adquiere un carácter todavía más colectivo.
Para él, formar parte de una posta tiene un atractivo especial porque permite transformar un deporte esencialmente individual en una experiencia de equipo.
“La natación no tiene edad”
El regreso a los 60 años le permitió comprobar que nunca es demasiado tarde para volver a practicar un deporte.
Gatto destacó que la natación permite competir durante muchos años y que existen categorías Master para nadadores de distintas edades. En su caso, después de cuatro décadas sin actividad, encontró una disciplina que le permite mantenerse activo y plantearse nuevos objetivos.
También valoró especialmente el trabajo que realiza Blanco y Negro con sus deportistas. Según explicó, en el club existe una mirada que prioriza la participación, la integración y el aspecto social por sobre la búsqueda exclusiva de resultados de elite.
“Se trabaja con los chicos para formar grupos, no se busca tanto ese pequeño detalle de ser elite”, sostuvo, y destacó el rol de sus entrenadores y dirigentes.
Para Gatto, el club se convirtió prácticamente en su segunda casa. Allí participa de distintas actividades y también comenzó a involucrarse su nieta.
Nuevos desafíos por delante
El calendario todavía tiene objetivos por delante. Gatto cuenta con una clasificación nacional de los Juegos Bonaerenses y tiene previstas dos nuevas fechas de competencia en Bahía Blanca, una durante septiembre y otra en noviembre.
El año pasado logró quedarse con la competencia anual en esa ciudad y este año busca repetir el resultado.
Después de haber pasado más de 40 años fuera del agua, el nadador suarense disfruta ahora de una etapa en la que la competencia, el entrenamiento y, sobre todo, los vínculos que genera el deporte se transformaron en una parte fundamental de su vida.
Su historia demuestra que volver a empezar también puede ser una forma de descubrir una nueva pasión.
1.5 °C •