25/03/2021CULTURA

Norma Morán, “El poder de la palabra”

“No hay comunicación efectiva si no es afectiva”

La profesora en Comunicación, Norma Morán, pasó por el aire matutino de La Nueva Radio Suárez y habló detalladamente del taller que dictó en la vecina localidad de Huanguelén, titulado “El poder de la palabra”, que reunió una amplia participación.

“Yo misma me sorprendí después de este taller que hice en Huanguelén” comenzó diciendo Morán que, en primer lugar, destacó: “La palabra es la herramienta más poderosa del ser humano. A partir de ella, construimos, destruimos, alejamos. Tiene ese poder en distintos contextos” sentenció.

Se refirió a que, actualmente, “estamos acostumbrados a decir cosas para responder, no para entender. Escuchamos también para responder” y consecuentemente reflexionó: “No hay comunicación para una buena escucha”.

En este caso, el dictado de su taller se enmarcó en una jornada dedicada al Día Internacional de la Mujer y destacó: “Fui muy bien recibida por Lorena Villar, coordinadora del Centro Cultural de Huanguelén”.

Detalló que el mismo, duró media hora más de lo que estaba previsto, dado que “siempre surgen cuestionamientos y cosas nuevas”.

Al respecto, Morán explicó que, a este taller, lo hace también para empresas e instituciones, pero que sobre todo “es para la comunicación intrapersonal e inter personal y ahí, se disparan un montón de cuestiones como ¿para qué? y ¿cómo decimos?”

Consultada respecto de cuándo es que la palabra destruye, la Profesora en Comunicación dijo: “Cuando la decimos en momentos inapropiados y cuando nadie nos la pide” y agregó: “Destruye precisamente cuando está en lugares inapropiados y es solamente nuestro punto de vista”.  Describió así, lo que llamó “comunicación emocional”, planteando que se puede decir lo mismo, pero en otras formas y considerando el contexto.

En esa línea, recordó las sensaciones que quedaron del último y reciente dictado de su taller: “Ellas mismas, en este caso fueron todas mujeres, quedaron muy alucinadas. El hombre es más resistente porque no le gusta verse a él mismo en esta parte de introspección y no hay comunicación efectiva, sino es afectiva”. Es decir: “Puedo decir las mismas cosas en diferente modo, pero, en la vorágine del andar, uno comunica y cuando el otro está hablando, uno ya está pensando la respuesta” expresó Morán.

Por ello, declaró: “Es muy importante el poder de la palabra en las relaciones y en todos los acontecimientos que nos rodean” y contó que, en sus talleres, “se arman unas dinámicas, a veces, divertidas, porque la gente no se da cuenta de hasta dónde llega”.

Sobre el final, la Profesora indicó la importancia del decir “y decir, sobre todo, dentro de la familia”. Planteó, en ese sentido, que “es algo que traemos en un subconsciente. No nos damos cuenta de que estamos construyendo o destruyendo, pero a la palabra la usamos para manifestar, compartir, disentir; y si no lo hacemos desde la empatía, siempre estamos cuestionando”.

En consecuencia, Morán manifestó que, “a veces, el mejor lugar de la palabra es el silencio” y ejemplificó con los adolescentes de hoy que “están inmersos en todo lo que es tecnología, donde se manejan otros códigos lingüísticos y otras formas de comunicarse”.

En relación a ello, planteó que “las nuevas tecnologías vinieron a transformar nuestras formas de comunicar y la comunicación se fue perdiendo. Ahora tenemos emogis, porque a veces en la rapidez buscamos algo para suplantar la palabra” e insistió: “Venimos del habla. Mamá nos hablaba y ahora, nos hablan imágenes más que nada” dijo Morán que resaltó que, “cuando uno tiene un hijo mayor de edad que dice ‘escuchame porque ya soy adulto’, uno retrocede y piensa ¿qué estoy haciendo? Pero ese planteo tiene que ver con la evolución de cada uno. A veces podemos darnos cuenta de cosas que dijimos y sorprendernos”.

Así, y sobre la última edición del Taller que realizó, expresó: “Es un grupo maravilloso el que asistió a Huanguelén, muchas docentes jubiladas, y una de ellas me dijo que se fue con un montón de herramientas porque su hijo volvió de La Plata y le manifestó que no puede hablar con ella. Ahí hay algo que se rompió dentro de la comunicación”.

Vinculado a esa anécdota, Morán marcó una perspectiva interesante: “Antes de hablar, uno trata de poner su postura, de defenderla, en cualquier discusión en cualquier lugar. Esto de imponer en esto de la comunicación, se desdibuja y en el taller, la gente se da cuenta de que podría haber dicho su punto de vista, haber comprendido al otro y haber arribado a algo. El hilo es tan delgado que se ha desdibujado y nuestras vidas personales se mezclan con la vida laboral, institucional”.

Consecuentemente, opinó: “A veces, esas agresiones o malestar para con el otro, no se borran. Hablábamos de esa comunicación neurolingüística, porque hoy, como la palabra no tiene tanto poder, hablamos con gestos, con silencio. Un montón de otros factores que uno utiliza. Pero no hay mejor comunicación que una buena escucha”.