La Escuela de Danzas Las Varadé logró una destacada participación en el Dance World Cup y clasificó a Brasil
La Escuela de Danzas Las Varadé tuvo una destacada participación en una de las instancias del Dance World Cup, desarrollada en Bahía Blanca, donde presentó 14 coreografías y logró que todas ellas obtuvieran la puntuación necesaria para avanzar a una nueva instancia internacional que se realizará en Brasil en mayo de 2027.
Gisela Mulvihill, profesora de la escuela, contó en los estudios de La Nueva Radio Suárez que detrás de este resultado hay meses de preparación. El trabajo de las coreografías comenzó en marzo y participaron alumnas desde los 6 años hasta adolescentes de 17, en diferentes disciplinas y categorías.
La delegación presentó propuestas de clásico, jazz, lyrical, contemporáneo, urbano y acro dance, tanto en grupos como en tríos y solos. La variedad permitió que las alumnas pudieran mostrar diferentes estilos y propuestas artísticas.
El resultado fue sobresaliente: de las 14 coreografías presentadas, 12 obtuvieron primeros premios, mientras que otra consiguió un segundo premio y hubo además un cuarto o quinto puesto en una presentación solista. A esto se sumaron reconocimientos especiales a mejor vestuario, coreografía más original y mejores dinámicas en lyrical y jazz.
Pero el reconocimiento más importante llegó al finalizar la competencia, cuando el jurado distinguió a la institución con el premio a la mejor escuela de danza.
Un reconocimiento a la originalidad
Más allá de los premios obtenidos, para Mulvihill uno de los momentos más significativos fue la devolución personal que recibió junto a su mamá por parte de una de las integrantes del jurado.
La jurado, de origen brasileño y con experiencia evaluando competencias en distintos países, destacó especialmente la identidad de Las Varadé, tanto en las puestas en escena como en los vestuarios, la elección musical y el trabajo realizado con las alumnas.
Según relató Gisela, la integrante del jurado les manifestó que hacía años no encontraba una escuela con esas características y calificó la propuesta como “mágica”. También señaló que muchas de las presentaciones que observa actualmente terminan siendo similares entre sí, tomando como referencia aquello que circula en las redes sociales.
En cambio, valoró que Las Varadé buscara una identidad propia y propuestas originales. Incluso se ofreció a viajar a Coronel Suárez para trabajar con las docentes y aportar una mirada externa que permita seguir enriqueciendo el trabajo de la escuela.
“Nos dijo que éramos muy originales en la puesta en escena, en el vestuario, en la música que elegíamos y en el trabajo que teníamos con las nenas”, contó Mulvihill.
El sueño de llegar a Brasil
La clasificación a la instancia internacional abre ahora un nuevo desafío. Las 14 coreografías obtuvieron más de 80 puntos, lo que les permite acceder a la competencia que se realizará en Brasil el año próximo. Algunas, además, habrían superado los 85 puntos y podrían tener la posibilidad de avanzar a una instancia europea, aunque todavía resta conocer los cómputos definitivos.
El sistema de clasificación se determina por puntaje: superar determinados valores permite avanzar a las diferentes instancias, independientemente de la cantidad de competidores que haya en cada disciplina.
Para las alumnas, la posibilidad de viajar a Brasil ya genera una enorme ilusión. Sin embargo, para la escuela significa también un importante desafío organizativo y económico: traslados, inscripciones, entradas, permisos, acompañamiento de las familias y toda la logística que implica viajar con una delegación de bailarinas.
“Es una logística y una responsabilidad”, reconoció Gisela, quien destacó especialmente el acompañamiento permanente de las familias. En Bahía Blanca, la delegación contó con alrededor de 200 personas entre alumnas, padres y familiares.
Por el momento, la escuela comenzará a evaluar las posibilidades para concretar el viaje y tiene varios meses por delante para organizarlo.
La danza como espacio de crecimiento
Mulvihill también puso en valor todo lo que implica para las chicas participar de este tipo de experiencias. Desde las alumnas más pequeñas, de apenas 6 años, hasta las adolescentes, todas deben enfrentarse a los nervios de presentarse frente a un jurado, al público y a bailarines de diferentes lugares.
Para la docente, ese proceso también forma parte del aprendizaje: ganar seguridad, desenvolverse con el cuerpo, trabajar en equipo y animarse a mostrar una producción propia.
Uno de los ejemplos más destacados fue el de una alumna de 17 años que comenzó en la escuela cuando tenía apenas 4 o 5 años y que presentó un solo que, según Gisela, tuvo uno de los puntajes más altos de la delegación.
La experiencia también reafirmó una de las premisas que la escuela busca transmitir: en un contexto donde gran parte de las producciones artísticas circulan a través de las redes sociales, es importante buscar nuevas ideas y desarrollar una identidad propia.
Con los resultados obtenidos en Bahía Blanca, el desafío para Las Varadé continúa. Ahora, la escuela deberá evaluar cómo hacer realidad el sueño de llevar sus coreografías a Brasil, mientras celebra un reconocimiento que trasciende los premios: haber sido destacada por su originalidad, identidad y calidad artística.
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