18/01/2019CULTURA

La Biblioteca Popular Infantil con plena actividad en vacaciones de verano.

La bebeteca, uno de los espacios más usados en esta temporada.

La Biblioteca Infantil, en calle Las Heras, es un cálido espacio de solaz, rodeado de libros para todas las edades y todos los gustos. Por eso que su denominación no indique al desprevenido que solamente hay libros para niños; allí hay de todo, para chicos y grandes.

Para los más pequeños hay un espacio especialmente diseñado: la bebeteca.

Los libros ahí resisten tironeos, manotazos de bebés que todavía no han desarrollado la motricidad fina; a prueba, incluso, de mordidas de dientes que prueban su potencialidad.

Claro, a ese lugar se entra de la mano de un adulto responsable que cuide del pequeño explorador.

En el resto de las estanterías, repletas de libros, el visitante puede tomar lo quiera y disfrutar de la lectura en el lugar. Si es socio se puede llevar algún libro a su casa.

De lunes a viernes, durante enero y febrero, en el horario de 8:30 a 13 horas, y los sábados de 11 a 13 horas.

Manuela Sánchez, bibliotecaria del lugar, con una amplia sonrisa, resume que es “temporada de verano: temporada de lectura. Es tiempo de mucho movimiento, por suerte. Con gente de todas las edades. Por suerte tenemos los padres que acompañan a los niños y también se llevan la literatura de distracción para ellos. La idea es que los padres traigan a los chicos a buscar su lectura y que, a la vez, ellos también puedan tener esa opción de poder llevarse algo para leer”.

La bebeteca “es el sector más usado de la biblioteca, y el más querido por los chicos. Todos los juegos y los libros que hay en ese sector son para uso diario aquí. No se pueden llevar. Son libros muy caros, con juegos, con ruido. A prueba de mordidas, babeada, todo”.

Concurren niños menores de un año: “los traen a los bebés cuando están en carrito, y cuando empiezan a gatear ya el lugar es de ellos. Lo reconocen. Hay chicos que apenas pueden entrar caminando y van directamente al sector”.

Aquí también los libros están al alcance de los chicos: “dejamos más alto los que tienen algún rompecabezas, o alguna ficha, que necesita bien la supervisión de un adulto. De todas maneras, en este sector los chicos siempre tienen que estar acompañados por un adulto responsable” expresó Manuela Sánchez.

Esta bibliotecaria, de muchos años en el lugar, dice que “la biblioteca es como la segunda casa de los chicos. Ellos vienen, se sirven solos, disfrutan del lugar”.