Entre Bambalinas: casi 40 años de teatro, amistad y una complicidad que se construyó con el público suarense
El grupo teatral de Coronel Suárez atraviesa cerca de cuatro décadas de trayectoria. Con el humor como sello distintivo, sus integrantes aseguran que el teatro también es encuentro, terapia y una manera de disfrutar junto a los demás. El regreso al escenario vuelve a demostrar que el vínculo con el público sigue intacto.
Hay grupos que hacen teatro y hay grupos que, con el paso de los años, terminan formando parte de la historia cultural de una comunidad. Entre Bambalinas es, sin dudas, uno de ellos.
Con cerca de 40 años de trayectoria, el grupo teatral suarense continúa reuniéndose, ensayando, incorporando nuevos integrantes y preparando obras para volver a encontrarse con un público que, después de tantos años, ya reconoce su particular manera de hacer teatro.
Rómulo Cañete y José María Casserly son parte de esa historia. Ambos llevan décadas vinculados a Entre Bambalinas y conocen de cerca lo que significa sostener un grupo teatral durante tantos años, sin hacer del escenario una profesión, pero sí convirtiéndolo en una verdadera pasión.
“Somos totalmente amateur”, remarcan. Y lejos de plantearlo como una limitación, lo consideran parte de la esencia del grupo.
Porque Entre Bambalinas no solamente ensaya para llegar a una función. Ensaya para encontrarse, para compartir, para reírse y para disfrutar.
El teatro como encuentro
Los ensayos son una muestra de ese espíritu.
En medio de las responsabilidades cotidianas, los integrantes se reúnen para preparar cada obra. Y no siempre las cosas salen como estaban previstas.
Durante uno de los últimos ensayos, por ejemplo, se propusieron realizar el tercer acto completo, de aproximadamente media hora, sin interrupciones. La intención era probar la obra de corrido y medir cómo funcionaba.
El resultado fue muy diferente: terminaron trabajando durante aproximadamente una hora y media.
Entre risas, reconocen que si ensayaran con una metodología profesional probablemente podrían tener una obra lista mucho antes. Pero Entre Bambalinas tiene otros tiempos y, sobre todo, otra manera de vivir el proceso.
“No somos profesionales. También es terapia, nos divertimos, la pasamos bien. Es un lindo grupo y nos llevamos muy bien”, explican.
Y probablemente allí esté una de las claves de su permanencia.
Una historia que se construyó durante décadas
A lo largo de estos casi 40 años fueron muchas las personas que pasaron por el escenario y muchas las obras que quedaron en la memoria de quienes acompañaron al grupo.
Silvio Gatto es señalado por sus compañeros como el verdadero historiador de Entre Bambalinas, encargado de conservar los registros y detalles de una trayectoria que ya forma parte del patrimonio teatral local.
Los elencos fueron cambiando, llegaron nuevas generaciones y también hubo diferentes formatos. Las obras más breves permitieron trabajar con grupos reducidos, mientras que las comedias de mayor duración convocaron habitualmente a elencos numerosos.
La próxima presentación vuelve a reflejar esa característica: diez actores en escena, cinco mujeres y cinco hombres.
Además, el grupo continúa abriendo sus puertas a nuevos integrantes. En esta oportunidad se incorporan Emmanuel Siben y Leandro Larumbe, sumándose a una experiencia que, para ellos, representa también una manera de comenzar a formar parte de esta historia.
La respuesta que emociona
Pero si hay algo que sorprende incluso a los propios integrantes de Entre Bambalinas es la relación que consiguieron establecer con el público.
Después de no haber presentado una obra durante un año, comenzaron a recibir una pregunta que se repite una y otra vez: “¿Cuándo vuelven?”
La gente pregunta, llama, reclama una nueva función y quiere saber cuándo podrá volver a verlos.
Incluso, ante la imposibilidad de asistir a la presentación del 26 de septiembre, una espectadora se comunicó para preguntar si habría otra oportunidad. La respuesta fue que existe la posibilidad de una función en noviembre, aunque todavía no está definida la fecha.
Para un grupo amateur, esa reacción supera muchas veces las expectativas.
“Es impresionante cómo la gente dice: ¿cuándo actúan?, ¿cuándo vuelven?”, cuentan.
Esa fidelidad es, quizás, el mayor reconocimiento que pueden recibir después de tantos años.
El humor como identidad
Entre Bambalinas encontró en la comedia su territorio natural.
No buscan grandes discursos ni obras solemnes. Su objetivo es mucho más sencillo y, al mismo tiempo, profundamente valioso: hacer reír.
“Tratamos de que sean comedias. Creo que ese es nuestro fuerte”, explican.
Y el público parece haberlo entendido.
En distintas oportunidades lograron llenar el Cine Teatro Italia, incluso con funciones consecutivas, algo que para los integrantes del grupo representa una enorme satisfacción.
En una oportunidad, incluso, una espectadora les dijo que sus presentaciones superaban a muchas obras que llegan desde afuera.
Más allá de la comparación, lo que queda es el reconocimiento a un grupo que nació y creció en Coronel Suárez y que logró construir una identidad propia.
Arriba del escenario, pero también abajo
La historia de Entre Bambalinas no se explica solamente por las obras realizadas. Se explica por los vínculos.
Por quienes llegaron hace décadas y todavía siguen. Por quienes se incorporaron recientemente. Por los ensayos que se extienden más de lo previsto. Por las letras que hay que aprender. Por las risas que aparecen cuando algo sale mal. Y por ese público que, después de tantos años, continúa preguntando cuándo será la próxima función.
El viernes 26 de septiembre, el grupo volverá al Cine Teatro Italia con “Los maridos engañan de 7 a 9”.
Pero detrás de esa obra hay algo mucho más grande: casi cuatro décadas de una historia compartida entre quienes aman hacer teatro y una comunidad que aprendió a esperarlos.
Porque quizás esa sea la verdadera medida del éxito de Entre Bambalinas: después de tantos años, el público todavía quiere que vuelvan a abrir el telón.
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