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“Donde habita la mirada”: Griselda Casquero y Tutty Marsch unieron sus universos artísticos en la Biblioteca Sarmiento

La muestra conjunta reúne obras de dos artistas suarenses que, desde lenguajes diferentes, encuentran un punto de encuentro en la naturaleza. Bajo la curaduría de Guillermina Victoria, la exposición propone un recorrido por dibujos, pintura, textiles y cerámicas. La inauguración convocó a una gran cantidad de público que colmó la Biblioteca Popular Sarmiento y acompañó a las artistas en este nuevo desafío.

La Biblioteca Popular Sarmiento se convirtió en escenario para una nueva propuesta artística con la inauguración de “Donde habita la mirada”, una muestra conjunta de Griselda Casquero y María Susana “Tutty” Marsch, bajo la curaduría de Guillermina Victoria.

La convocatoria fue amplia y heterogénea: el espacio se llenó de concurrentes que se acercaron para descubrir y disfrutar el trabajo de estas dos artistas, cuyos estilos y técnicas son diferentes, pero que encontraron en la naturaleza el punto de conexión para construir esta propuesta compartida.

“Esta muestra la realizamos las dos desde el lugar de exploración y la mirada que siempre tenemos con la naturaleza, que nos aporta un montón de posibilidades creativas”, explicó Tutty Marsch durante la entrevista con La Nueva Radio Suárez.

Su producción transita principalmente la pintura y la cerámica, dos lenguajes que le permiten explorar las formas, los colores y los detalles que encuentra en el mundo natural.

“La naturaleza es tan vasta, tanto nos da, que para inspirarse la verdad que da para mucho”, señaló.

Griselda Casquero, en tanto, explicó que el vínculo entre ambas artistas aparece justamente en esa manera particular de observar e interpretar lo que las rodea.

“Lo que nos une es esto de la naturaleza”, expresó, destacando que cada una desarrolla su propia mirada y la lleva a su lenguaje artístico.

Dos miradas, diferentes lenguajes

La riqueza de la muestra está precisamente en el diálogo que se establece entre producciones diferentes.

Mientras Casquero trabaja especialmente con el dibujo, poniendo el foco en el detalle minucioso, Marsch incorpora el color y desarrolla buena parte de su propuesta a través de la cerámica y la pintura.

“Yo no tengo el color, lo puso Tutty”, explicó Griselda con humor. Y agregó que disfruta especialmente del trabajo fino, “milimétrico”, de los pequeños detalles.

Esa característica encuentra un interesante correlato en la obra de Marsch: aunque su producción incorpora una paleta más amplia y colorida, sus piezas cerámicas también se construyen desde el detalle.

“Ahí es donde pasa la complementación”, resumieron.

La muestra reúne así dibujo, pintura, textiles y cerámica, generando un recorrido donde las obras no compiten entre sí, sino que se complementan y permiten descubrir diferentes formas de mirar y representar la naturaleza.

Dos años de trabajo y exploración

Detrás de las obras expuestas hay varios años de búsqueda.

Casquero explicó que buena parte de los trabajos que integran su presentación fueron realizados durante los últimos dos años, e incluso casi tres, atravesando un proceso de ensayo, error y experimentación.

Algunas de sus obras fueron presentadas anteriormente en Buenos Aires y otros espacios, pero esta exposición tiene además un significado especial: es la primera vez que reúne su producción de esta manera en Coronel Suárez.

“Mostrar es mostrarse también”, reflexionó.

Para Marsch, el recorrido comenzó también hace aproximadamente dos años, a partir de un proyecto vinculado con Medio Ambiente y los árboles de la ciudad.

Su trabajo “Árboles Notables” fue presentado en el Mercado de las Artes junto con el taller que coordina, a partir de un registro de árboles destacados de Coronel Suárez que posteriormente llevó al lenguaje de la cerámica.

De ese proyecto surgió luego la posibilidad de profundizar la exploración y establecer este diálogo artístico con Casquero.

El desafío de mostrar

Las artistas reconocieron la emoción y los nervios que implica exponer una producción que durante mucho tiempo se desarrolla en un ámbito íntimo.

La respuesta del público fue una de las grandes satisfacciones de la inauguración.

“Fue muy heterogéneo, eso está bueno, que venga gente de distintos lugares”, destacaron, valorando especialmente la posibilidad de compartir el trabajo con personas que no necesariamente pertenecen al ámbito artístico.

Para ambas, exponer también significa aceptar otras miradas.

“Vos podés gustar o no. Entonces mirar, recibir la otra mirada también está bueno”, expresó Casquero, entendiendo las críticas y opiniones como parte del propio proceso creativo.

Porque justamente allí parece estar el corazón de “Donde habita la mirada”: en la posibilidad de observar, interpretar y dejarse interpelar por aquello que cada artista encuentra en la naturaleza.

Dos mujeres, dos recorridos, diferentes técnicas y lenguajes, pero una misma sensibilidad frente a aquello que las rodea. Una mirada que se multiplica cuando las obras salen del espacio íntimo del taller y encuentran, en la Biblioteca Sarmiento, otras miradas dispuestas a contemplarlas.