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Mapua celebra 50 años: la historia de una disquería que atravesó generaciones en Coronel Suárez

La disquería Mapua se prepara para celebrar medio siglo de historia en Coronel Suárez. A pocos días de cumplir 50 años, su fundadora Silvia Otero visitó los estudios de la Radio y compartió recuerdos, anécdotas y reflexiones sobre un comercio que logró atravesar décadas de cambios en la forma de escuchar música.

“Llegar a los 50 años me tiene muy movilizada”, expresó emocionada. “Muchísima gente pasa por la disquería a saludarme cuando se entera y uno piensa: algo bueno habré hecho en todos estos años”.

Los comienzos con apenas unos pocos discos

Mapua nació cuando Silvia era muy joven. Tras finalizar la secundaria, y luego de un breve paso por estudios en Bahía Blanca, regresó a Coronel Suárez y junto a su amigo de la infancia, Roberto Ristagno, decidió abrir una disquería.

“Éramos muy jovencitos y pensamos en poner una disquería sin imaginar todo lo que iba a venir después”, recordó.

En aquellos tiempos la música se vendía en formato físico: discos simples y long play. Con un capital muy limitado, el primer stock fue mínimo.

“Con lo poquito que habíamos juntado fui a Bahía Blanca a comprar 10 long play y 5 discos simples. Eso era todo lo que teníamos para empezar”, contó.

El local se instaló en una galería de la ciudad y, aunque era pequeño, desde el inicio despertó el interés de los vecinos. Para decorar el espacio, incluso recurrieron a restos de material que habían sido descartados durante la construcción del Gran Hotel Coronel Suárez.

Viajes, sacrificio y crecimiento

En los primeros años, el funcionamiento del negocio implicaba un gran esfuerzo. Durante la semana se tomaban pedidos y los sábados Silvia viajaba a Bahía Blanca para comprar la música que luego vendían en el local. “El sábado a la tarde ya prácticamente habíamos vendido todo y el lunes empezábamos otra vez”, relató.

Con el tiempo, su socio ingresó a trabajar en el Banco Provincia y la sociedad se disolvió. Fue entonces cuando su esposo, Miguel, compró la otra parte del negocio y Mapua inició una nueva etapa. “Si no hubiese tenido a Miguel al lado, no sé si hubiese llegado hasta acá. Él siempre me apuntala cuando aparecen los momentos difíciles”, afirmó.

De los cassettes al streaming

En cinco décadas, Mapua atravesó todos los cambios tecnológicos de la industria musical: del vinilo al cassette, del cassette al CD y finalmente la llegada de la música digital.

“El cassette se vendió muchísimo. Recuerdo incluso cuando la música alemana que buscaban muchos vecinos de las colonias llegaba desde Entre Ríos y pasaba por distintas ciudades hasta llegar a Suárez”, recordó.

Luego llegó el auge del CD, con sus portadas y libritos con letras y datos de cada álbum. “Cada época tuvo algo hermoso”, aseguró.

El regreso del vinilo y los nuevos públicos

A pesar del avance del streaming, Silvia observa con sorpresa cómo las nuevas generaciones redescubren el valor de la música en formato físico. “Hay chicos de 13 o 14 años que se quedan mirando la vidriera y me piden permiso para entrar. No pueden creer que los discos que les gustan estén ahí”, contó.

Muchos adolescentes incluso compran vinilos para decorar sus habitaciones o para regalar. “Las chicas que cumplen 15 a veces piden un vinilo de regalo para tenerlo en su cuarto, aunque no tengan bandeja para escucharlo”, explicó.

Un espacio de encuentro

Más allá de la música, Mapua también se transformó con los años en un lugar de encuentro para la comunidad. Silvia incorporó regalos, tarjetas y otros productos, pero destaca sobre todo el valor del diálogo con los clientes. “Hoy mucha gente viene a comprar y también a contarme cosas. Creo que eso es algo que falta un poco: el diálogo”, reflexionó.

Incluso, contó que muchos jóvenes vuelven a comprar tarjetas para regalar, inspirados en las que sus padres intercambiaban años atrás. “Hay chicos que me dicen: ‘En mi casa hay una cajita llena de cartitas que mi papá le regalaba a mi mamá’. Y ahora ellos también quieren regalar una”, relató.

Una anécdota con la tecnología

La adaptación a los cambios tecnológicos también dejó anécdotas. Cuando recibió su primera computadora en 2013, Silvia tardó casi un año en empezar a usarla. Y cuando comenzó a buscar información en internet para publicar en redes sociales, creyó que el buscador tenía un interlocutor real.

“Yo pensaba que Google era un señor. Le decía: ‘Buenas noches señor Google, disculpe que lo moleste a esta hora’”, recordó entre risas.

Música para cerrar la historia

Si bien asegura que no tiene un único estilo musical favorito, Silvia mencionó algunos temas que marcaron su vida. Uno de ellos es A Whiter Shade of Pale, canción con la que se conoció con su esposo. También destacó Imagine de John Lennon y We Are the World, clásicos que considera “inigualables”.

A las puertas de los 50 años de Mapua, Silvia resume su historia con gratitud. “Todo esto también es gracias a la gente. Por ellos hoy soy lo que soy”, concluyó.