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Una recorrida por la planta de Smurfit Westrock: tecnología, seguridad y compromiso ambiental en Coronel Suárez

En el marco de la visita a Coronel Suárez de Germán Gambini, CEO de Smurfit Westrock para Argentina, Chile, Colombia, Perú y Ecuador, el equipo periodístico de La Nueva Radio Suárez tuvo la posibilidad de recorrer la planta local junto a Martín Bortagaray, coordinador de Relaciones Industriales, para conocer desde adentro el proceso de producción y el trabajo que diariamente realizan sus 250 trabajadores.

La recorrida permitió dimensionar, desde otra perspectiva, la magnitud de una planta que forma parte desde hace años del entramado productivo de Coronel Suárez y que trabaja de manera permanente, con procesos altamente tecnificados, controles de calidad y una fuerte presencia de la seguridad como eje transversal de toda la actividad.

Seguridad: el primer paso antes de ingresar

La visita comenzó con algo que inmediatamente marcó el tono de la recorrida: antes de ingresar a las áreas productivas, el personal de la empresa entregó al equipo periodístico todos los elementos de seguridad necesarios para realizar el trayecto.

La utilización de los equipos correspondientes, las indicaciones previas y el acompañamiento durante todo el recorrido reflejan la importancia que tiene la prevención dentro de una planta donde conviven grandes maquinarias, líneas de producción en funcionamiento y un movimiento constante de materiales y productos.

La capacitación del personal y los protocolos de seguridad forman parte de una dinámica cotidiana que permite que una planta de estas dimensiones pueda funcionar de manera continua.

Desde el cartón hasta las bobinas

La primera parte de la recorrida fue por la planta de cartón, donde pudimos observar el proceso desde el ingreso del material hasta la obtención de las bobinas terminadas.

Dentro de la fábrica, todo cobra otra dimensión. Las líneas de procesamiento, el movimiento de grandes volúmenes de material, los controles técnicos y los laboratorios destinados a verificar distintas variables permiten comprender la complejidad que existe detrás de un producto que, muchas veces, llega al consumidor convertido simplemente en una caja.

Uno de los puntos destacados durante la visita fue precisamente el control de calidad. El proceso no termina con la fabricación: cada etapa requiere controles y verificaciones para garantizar que el producto cumpla con las condiciones necesarias antes de continuar su recorrido dentro de la planta.

Una inversión central: el tratamiento de efluentes

Dentro de la planta de cartón, uno de los aspectos que más llamó la atención fue la infraestructura destinada al tratamiento de efluentes.

Se trata de una inversión de más de 3 millones de dólares, mencionada por Germán Gambini durante la entrevista realizada previo a la recorrida del equipo de la radio por la planta.

El CEO destacó que la compañía mantiene una mirada de triple impacto, contemplando el planeta, las personas y el negocio. En ese marco, la inversión en el tratamiento de efluentes representa una parte concreta de la responsabilidad ambiental con la que la empresa desarrolla su actividad.

El cuidado del medio ambiente no aparece entonces como una instancia separada de la producción, sino integrado al funcionamiento cotidiano de la planta y a las inversiones que se realizan para sostenerla.

La compañía apuesta a seguir invirtiendo en Coronel Suárez, aun cuando la ubicación geográfica representa un desafío importante por la distancia respecto de los principales mercados.

La planta de corrugado: cuando las bobinas comienzan a transformarse

La segunda etapa de la recorrida fue por la planta de corrugado.

Allí pudimos seguir el recorrido que realizan las bobinas hasta convertirse en los distintos tipos de envases que luego utilizan empresas de diferentes sectores.

Las bobinas ingresan al proceso y, de acuerdo con las características del producto final, se cortan, se prensan y se pegan. Luego pasan por los moldes de corte, se imprimen y, en determinados casos, también se doblan.

Finalmente, los productos terminados son empaquetados y embalados, quedando listos para su distribución.

Observar el proceso completo permite comprender la cantidad de etapas y controles que existen antes de que una caja salga de la planta.

También permite dimensionar el papel de la tecnología: las líneas de producción, los sistemas de control, los moldes, los equipos de impresión y las distintas máquinas requieren personal capacitado para operar y supervisar cada instancia.

Una planta que no se detiene

La planta de Smurfit Westrock en Coronel Suárez cuenta con 250 trabajadores y mantiene una actividad permanente.

Esa característica exige una organización precisa y una capacitación constante. Seguridad, tecnología y formación del personal aparecen como tres pilares fundamentales para sostener una operación de estas características.

Y en el interior de la fábrica esa dimensión se hace evidente: grandes líneas de procesamiento funcionando, laboratorios técnicos, controles de calidad, circulación de materiales y trabajadores especializados en cada uno de los sectores.

Lo que desde afuera puede verse como una fábrica de cartón, desde adentro se transforma en un complejo sistema industrial donde cada sector está conectado con el siguiente.

Una planta que apuesta por Coronel Suárez

Los integrantes de la fábrica, desde el equipo directivo hasta cada trabajador, dan importancia al trabajo local y a la inversión que se realiza.

Entre las inversiones realizadas el Ceo de la empresa mencionó no solamente la planta de tratamiento de efluentes, sino también inversiones en el molino y en la planta de corrugado.

La ubicación en Coronel Suárez representa un desafío: el mercado más cercano se encuentra a unos 700 kilómetros, por lo que uno de los grandes objetivos es trabajar permanentemente sobre los costos de producción y transporte para mantener la competitividad.

Aun así, la decisión de la empresa es continuar apostando al crecimiento del país y de la planta local.

Tecnología y personas, una combinación indispensable

La recorrida permitió comprobar que la tecnología por sí sola no explica el funcionamiento de la planta.

Detrás de cada máquina, cada línea de procesamiento y cada control existe un trabajador capacitado para operar, supervisar y garantizar que el proceso se desarrolle correctamente.

Smurfit Westrock mantiene desde hace años una estrategia cuidadosa en la incorporación de personal, privilegiando la formación y el desarrollo de sus equipos.

Para la compañía, esa permanencia también forma parte de la sostenibilidad.

El vínculo con la comunidad

La actividad de Smurfit Westrock no queda limitada al interior de la fábrica.

Programas como ReCreo, que nació en Coronel Suárez y continúa desarrollándose en la comunidad, además de los grupos Soy Parte, integrados por trabajadores que voluntariamente destinan tiempo y esfuerzo a distintas iniciativas con impacto positivo en la comunidad, son la muestra de esta apertura.

Es otra dimensión de la empresa que también pudimos conocer durante esta visita: una fábrica que produce, que incorpora tecnología, que invierte y que, al mismo tiempo, busca mantener un vínculo activo con la comunidad de la que forma parte.

Una mirada diferente sobre una industria que forma parte de Suárez

Recorrer la planta junto a Martín Bortagaray y al equipo de Relaciones Industriales permitió conocer desde adentro una realidad que habitualmente no se ve.

El ruido de las máquinas, las líneas de procesamiento, el movimiento de las bobinas, los controles de calidad, los laboratorios técnicos, los procesos de impresión y corte y el movimiento permanente de trabajadores y productos muestran una dimensión industrial que adquiere otra escala cuando se la observa desde el interior.

Smurfit Westrock es una planta modelo que trabaja desde hace años en Coronel Suárez, con una estructura industrial de gran magnitud, tecnología, capacitación permanente y una fuerte orientación hacia la seguridad y el cuidado ambiental.

El desafío es seguir trabajando en equipo: empresa, trabajadores, proveedores y comunidad, para que una planta que enfrenta el desafío de estar lejos de los mercados pueda continuar siendo competitiva y, fundamentalmente, pueda seguir apostando por Coronel Suárez.