13/03/2022CIUDAD

Semana de la Mujer. Elisabeth Minnig, ex futbolista y referente de muchas mujeres

“Siempre tuve la cabeza abierta y supe que lo que yo quería hacer lo podía hacer. No me detuve en quienes me decían que no podía” Tiene 35 años, es futbolista retirada, pero se desempeñó como arquera en la primera división de Boca Juniors entre 2011 y 2019. Hizo un repaso por su carrera deportiva, desde los inicios, abordando también las desigualdades y complejidades con que se ha topado en un ambiente que, al día de hoy, continúa siendo machista.

Oriunda de Santa María, Elisabeth Minnig recordó que sus inicios se dieron allí, jugando al fútbol con su hermano mayor y con sus amigos.

Consultada sobre qué le representó a ella, en lo personal y en lo profesional, haber llegado a destacarse en la primera división, Minnig reflexionó: “Todavía hay muchas cuestiones de género, porque mucho se dice que las mujeres no pueden jugar. Algunas no se animan por el qué dirán, pero se van rompiendo barreras y creo que de a poco las cosas irán creciendo”. 

Sí destacó la figura de Eduardo Frank, que fue su profesor en el Club Boca de Coronel Suárez y quien la propuso para jugar un amistoso con la Selección, partido a partir del que ella quedó como parte de ese equipo: “Fue estar en lo más alto del fútbol” describió.

Destacó que fue “Eduardo (Frank) el que no tuvo barreras mentales. Ni él ni Pablo Vigas, que fueron los dos que apostaron al fútbol femenino”. 

Elisabeth Minnig relató ese acontecimiento haciendo mención de que se trataba del año 1995: “En Santa María no se nos abrieron las puertas y nos fuimos a Suárez, a entrenar a Boca” recordó, extendiendo un agradecimiento a Frank “por haber apostado y creído en mí”. 

En ese punto fue que señaló que, “aún hoy en día, hay muchos que no lo hacen, pese a saber que se abrieron un montón de puertas y el fútbol femenino está más expandido”. 

Sostuvo entonces que “la constancia y creer en uno, además de tener el apoyo de los suyos, es esencial para poder seguir. Después, lo que los demás digan de uno, no tiene que tener importancia”.

Fue ahí que retomó cosas que a ella misma le dijeron en sus inicios. Cosas como “marimacho” o que no podía jugar: “Siempre tuve la cabeza abierta y supe que lo que yo quería hacer lo podía hacer, por eso fui”. 

Son múltiples los títulos que Minnig sumó a lo largo de su carrera futbolística, incluso los dos últimos Juegos Panamericanos. Pese a lo que aseguró que con lo que más se queda fue con el primer mundial con el Sub 20: “Estábamos todas formadas. Yo hacía menos de un año que atajaba en un arco de 11, y atajar de titular y estar escuchando el Himno fue una de las mejores anécdotas que puedo tener del fútbol y de la vida”. 

Aseguró que, con cualquier acto que haya en el que suene el Himno, ella regresa a ese momento, sintiendo siempre el mismo orgullo y emoción.

Está retirada desde 2019, pero consultada sobre si continúa de algún modo involucrada en el mundo del fútbol, aseguró que se cansó tanto que quiso alejarse: “Sí sigo en contacto con las chicas de allá y también de acá. Pero no estoy como antes. Llegó un punto en que me retiré porque estaba cansada y aunque no lo crean, no extraño” dijo, asegurando que se trata de “una etapa cumplida”. 

En esa línea fue que sostuvo que, “a excepción del fútbol masculino profesional, el femenino y demás deportes, conllevan garra, fuerza y el apoyo de la familia, remando en dulce de leche con las Federaciones y con todo lo que hay”.

Minnig habló entonces de las cosas que faltan hacer en el escenario del fútbol femenino. Si bien aseguró que, de enumerar, sería largo, señaló: “Muchas veces dicen que mirar un partido de mujeres es aburrido. Pero como es lo único que saben ver y son hombres quienes lo dicen, falta. Quizás piensan que las mujeres juegan con menos pasión, pero no, cuando yo jugaba en Boca había 300 a 400 personas ahí”. 

Sí puso el foco en que falta mucho: “Hoy en día cobran doce jugadoras del plantel y vos tenés 25 a 28 jugadores, lo que cobran no alcanza. Yo me retiré cobrando cinco mil pesos, todos me dicen que hice plata, pero no, por eso manejo un taxi”. 

Señaló, en consecuencia, que “son cosas en las que falta trabajar”, así como la imagen de las marcas que, a diferencia de los futbolistas masculinos, les dan sólo una cifra en ropa: “Son barreras que hay que ir rompiendo. Es tiempo y es a futuro, el tema es que hoy tampoco quieren invertir porque dicen que no ganan nada. Será hasta que aparezca alguien con mucha plata hasta que esto crezca y mejore”.