06/08/2022CIUDAD

“No hay manera correcta de vivir, cada cultura tiene lo suyo”

Pablo Ariznabarreta y Dovile Jozenaite visitaron la Radio y comentaron aspectos sobre el intercambio a través de la ONG “YFU”.

El jueves y viernes estuvo en Coronel Suárez Dovile Jozenaite, una mujer joven de origen lituano que suspendió un tiempo sus estudios en Ámsterdam para trabajar como voluntaria en YFU, una ONG con presencia en todo el mundo que organiza intercambios estudiantiles desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de fomentar el entendimiento y la empatía entre pueblos y culturas. 

En una de las recorridas visitó los estudios de La Nueva Radio Suárez junto a Pablo Ariznabarreta, quien expresó que “estudiando inglés tuve la oportunidad de irme de intercambio a Holanda, fue una experiencia hermosísima, con una organización que me acompañó y facilitó, que me formó como persona. El día de hoy tengo la posibilidad como voluntario de esta ONG de participar y dar un poco a la organización de lo que me dio a mí en ese momento, y me avisan que Dovile venía y la idea era acompañarla y que ella misma cuente su experiencia”.

La agenda en esos días fue completa y ajustada, “estuvo por Bahía Blanca, pasó por Suárez, fue hasta Huanguelén, donde había una chica de Finlandia que se quedó un año, y este sábado participa en los festejos por el día del pueblo y luego continúa la gira por Neuquén” dijo Ariznabarreta.

Dovile Jozenaite expresó que “me fui de intercambio con YFU en el 2017 a México, estuvo muy linda la experiencia, me quedé con una familia anfitriona, iba a una escuela local en Monterrey. De hecho, yo siento que el intercambio tuvo mucho impacto en mi vida porque me enamoré del idioma, de la cultura latinoamericana, y ahora por ejemplo estudio relaciones internacionales y mi foco es América Latina”.

Sobre el objetivo de esta ONG, y si se pueden elegir los lugares, Jozenaite dijo que “fue fundada después de la Segunda Guerra Mundial porque el mundo estaba muy dividido, y una estadounidense decidió enviar 75 alemanes para Estados Unidos, para que convivan con las familias, y la idea era que vean los jóvenes que todos somos iguales, para promover la paz, para que el mundo sea un lugar más bonito de nuevo. Ahora la ONG funciona en más de 50 países y los chicos que quieren ir de intercambio pueden elegir de una lista muy larga, que incluye Argentina, México, Lituania, por ejemplo”.

Pablo Ariznabarreta indicó que “la idea de la organización es no solo fomentar que nuestros jóvenes viajen a otros países, sino alentar a que haya familias que reciban a quienes quieran conocer nuestro país y convivir con nosotros. Es un hecho natural que todos tenemos sesgos que tienen que ver con nuestra identidad, con nuestra historia y cultura, y el convivir con personas que vienen con otro entramado cultural, que ven otras cosas, nos enriquece. Por un lado, nos permite que nuestros hijos tengan una experiencia conociendo otra cultura, enriqueciendo su cabeza, pero también nos permite recibir a alguien que tiene interés en venir y conocer, por entender mejor cómo es la Argentina, cómo se vive en ciudades como la nuestra, esa dualidad está presente en la organización”.

Dovile Jozenaite continuó relatando que “cuando volví de mi intercambio lo hice con muchas ganas de conocer más de esta región y el mundo porque entendí lo grande que es y la cantidad de cosas lindas que hay para ofrecer. Uno conoce tanta gente linda y entiendes que no hay una manera correcta para vivir, porque cada uno tiene lo suyo. Además de mucho desarrollo personal, porque volví a Lituania con tanta confianza y muchas ganas de hacer cosas”.

Consultados por los requisitos para participar de este intercambio, dijeron los entrevistados que “debe ser de 14 a 18 años, estar en la secundaria y cada país tiene sus propios requisitos, como que sepa algo de idioma”.

Si los amigos de Lituania quieren hacer lo mismo que ella, Dovile dijo que “si, y yo creo que también aquí en la Argentina, porque todos me dicen que linda experiencia. Muy poca gente conoce la organización y esto feliz de promoverla”. Y sobre los plazos, indicó que “hay programas trimestrales, semestrales y anuales, yo ofrezco ir por un año”.

Pablo comentó al respecto que “hay una cuestión natural cuando viajamos a otro país, si hacemos una experiencia corta, y es que los primeros dos meses estamos como asombrados y somos como turistas, y asimilamos todo con la facilidad de quien visita. Pasados esos dos meses la cosa va en serio, tenemos una pequeña crisis y la organización nos acompaña a todos los estudiantes en ese proceso, incluso es algo que se habla mucho en el antes. Uno va a otro país a convivir con una familia y tiene que adaptarse, ese proceso que tiene alguna dificultad es hermosísimo, enriquecedor, por eso mismo desde mi experiencia digo que hay que pasar ese tiempo, porque a los seis meses uno empieza a sentirse seguro y a entender el código, la visión del mundo, y les puedo asegurar que sobre el final del recorrido pasan dos cosas que son fantásticas: uno agradece todo lo vivido en ese país, y al mismo tiempo tiene una visión distinta de su propio país y entiende las cosas lindas de su lugar”.

Dovile retorna a su país a principio de septiembre y aún le queda recorrer algunos lugares de nuestro país. “Creo que es una experiencia única que da mucho a una persona joven. Ahora hay una beca para el intercambio, quiero invitar para que apliquen, es una beca para Sudáfrica, es una buena oportunidad”.

Se pueden comunicar a través de Instagram @YFUCoronelSuarez y el teléfono es 2926 507491.   

Sobre la inversión para hacer este intercambio, expresaron que “hay una cuota ya establecida según el país, la cual incluye seguro médico, los vuelos y alojamiento. La ONG se encarga de gestionar todo esto, hay acompañamiento a la familia anfitriona, a los padres que han confiado y en distintas instancias durante el intercambio se facilitan ciertas cuestiones”.

Consultada Dovile si este es un camino firme, potente y seguro para contribuir a la paz mundial, dijo que “si, porque cuando uno sale de su zona de confort, de su casa, de su burbuja, uno ve muchas cosas lindas y entiende que no hay una manera correcta o única para vivir, entonces se te abren los ojos y entiendes que hay tantas cosas diferentes como para colaborar y negociar con los demás. Viajar, conocer y convivir es algo que aporta a la paz”.