23/08/2019 • CIUDAD
Hoy última etapa de la capacitación del DINESA sobre respuesta coordinada ante la emergencia.
Hoy viernes concluye la capacitación intensiva que brindaron técnicos y profesionales de la Dirección Nacional de Emergencia Sanitaria, que pertenece al Ministerio de Salud de la Nación.
Comenzó el miércoles con una formación abierta a toda la comunidad, donde se trató RCP y primeros auxilios. Y entre jueves y viernes la jornada intensiva estuvo destinada a médicos, enfermeros, personal administrativo de guardia, bomberos, policías, personal de defensa civil, y se trató la coordinación de respuesta efectiva ante emergencias, crisis o desastres.
Consultados, la Lic. en Enfermería Adriana Kowalczuk y el Lic. Gustavo Varela, Coordinador Operativo del área de Capacitación, dijeron que “la primera jornada fue en dos etapas, primeros auxilios y luego RCP, para la comunidad en general. Se trata de tener las primeras herramientas, para estar preparados ante un evento que sufra un familiar, vecino, algún niño en la escuela. Estar preparados para responder hasta que venga la ambulancia”.
Para tomar en cuenta en los primeros auxilios, comentaron que “lo ideal es que la comunidad esté preparada. Los paros cardíacos, el 70% se da fuera del ámbito hospitalario –en la casa, en la calle, en el trabajo-, por eso la importancia que la comunidad esté preparada para este tipo de eventos. El RCP es una herramienta sencilla. También se trata de quitar mitos en torno a lo que se tenía que hacer o no en primeros auxilios”.
Son mitos, en el caso de las convulsiones, “meter el dedo y sacar la lengua, o un pedazo de madera, abrazarlos; o cuando nos tragábamos una espina que decían que había que comer miga de pan. En algunos casos podían funcionar, pero hoy en día dándole la explicación de por qué no se tendría que hacer eso se entiende mucho más”.
Insiste el Lic. Varela que no habría que hacer nada de eso. Y lo explica: “la espina, con respecto al calibre de la tráquea, es mucho más finita.
Así que la persona no se va a ahogar. Ahora, si la espina quedó clavada, y yo estoy tragando miga de pan, por ahí va tapando el pasaje de aire que hay. Por eso hay que ir al centro de salud para que la extraigan y listo”.
En el caso de las convulsiones exponen que “son espasmos musculares, de contracción y relajación. Cuando uno intenta abrazarlo son tan fuertes esas contracciones que uno puede provocar fracturas o lesiones. Lo único que tiene que hacer es colocarlo en el piso, alejarlo de todo lo que se pueda lastimar. Colocarle un pullover o algo debajo de la cabeza, para evitar que se golpee, y dejar que ese episodio continúe hasta que termine por sí solo”.
Agregan ambos profesionales que “lo otro a tener en cuenta es que hay convulsiones que derivan de estados febriles en los niños. Los papás se asustan por la convulsión en particular. Pero, en realidad, no atacan el origen, que es la temperatura. Los papás tienen que estar entrenados en cómo bajar la temperatura a los niños, para que esto no se provoque. Se llama medio físico. Es un baño de temperatura media, tibia, y que se va a ir enfriando con un chorro de agua fría hasta que esté fría. Una vez que bajó la temperatura lo envolvemos, lo vestimos y lo llevamos al médico para que sea evaluado, para ver si el origen de la convulsión fue la temperatura”.
En el caso de convulsiones en el adulto mayor, “lo único que hay que tener es un poco de cuidado al momento de las convulsiones, a pesar que es corto el período de tiempo en que se produce la crisis, es como si haya estado en la bicicleta durante una hora. Es tal el desgaste de energía que se provoca en esos momentos, depende de lo que dure la crisis, que puede provocar el paro. Ahora, la convulsión no provoca el paro, lo que lo provoca es el desgaste de energía. Por eso hay que tener un doble cuidado cuando se produce la convulsión en el adulto mayor, de quedarnos ahí; activar en todos los casos la cadena de emergencia y estar preparados para un posible cuadro –que no se da en todos los casos- de paro cardíaco”.
Más adelante, en la entrevista, los dos profesionales consultados se refirieron a la importancia de una respuesta coordinada ante la emergencia.
Al respecto, informaron que “se está cambiando el paradigma de la actuación ante la emergencia y desastre. Esto que antes venían los Bomberos, porque realmente eran el primer respondedor en cualquier ciudad o pueblo. Por eso que eran los más prestos, los que estaban presentes y preparados para hacerlo. La verdad que eso está cambiando a medida que se va estudiando y profundizando más de cómo tenemos que actuar dentro de nuestro rol. El equipo de salud en el suyo, el policía, los bomberos en el suyo. Hay que trabajar de manera articulada, ordenada, sabiendo cuál es el rol y la función, y las limitantes en cada uno de esos roles. No solamente en los equipos de respuesta, sino en la comunidad en general. Tendemos a pensar que todos podemos hacer de todo y, en realidad, cada uno tiene su rol y su función. Tenemos que trabajar en forma de equipo”.
Consultados, la Lic. en Enfermería Adriana Kowalczuk y el Lic. Gustavo Varela, Coordinador Operativo del área de Capacitación, dijeron que “la primera jornada fue en dos etapas, primeros auxilios y luego RCP, para la comunidad en general. Se trata de tener las primeras herramientas, para estar preparados ante un evento que sufra un familiar, vecino, algún niño en la escuela. Estar preparados para responder hasta que venga la ambulancia”.
Para tomar en cuenta en los primeros auxilios, comentaron que “lo ideal es que la comunidad esté preparada. Los paros cardíacos, el 70% se da fuera del ámbito hospitalario –en la casa, en la calle, en el trabajo-, por eso la importancia que la comunidad esté preparada para este tipo de eventos. El RCP es una herramienta sencilla. También se trata de quitar mitos en torno a lo que se tenía que hacer o no en primeros auxilios”.
Son mitos, en el caso de las convulsiones, “meter el dedo y sacar la lengua, o un pedazo de madera, abrazarlos; o cuando nos tragábamos una espina que decían que había que comer miga de pan. En algunos casos podían funcionar, pero hoy en día dándole la explicación de por qué no se tendría que hacer eso se entiende mucho más”.
Insiste el Lic. Varela que no habría que hacer nada de eso. Y lo explica: “la espina, con respecto al calibre de la tráquea, es mucho más finita.
Así que la persona no se va a ahogar. Ahora, si la espina quedó clavada, y yo estoy tragando miga de pan, por ahí va tapando el pasaje de aire que hay. Por eso hay que ir al centro de salud para que la extraigan y listo”.
En el caso de las convulsiones exponen que “son espasmos musculares, de contracción y relajación. Cuando uno intenta abrazarlo son tan fuertes esas contracciones que uno puede provocar fracturas o lesiones. Lo único que tiene que hacer es colocarlo en el piso, alejarlo de todo lo que se pueda lastimar. Colocarle un pullover o algo debajo de la cabeza, para evitar que se golpee, y dejar que ese episodio continúe hasta que termine por sí solo”.
Agregan ambos profesionales que “lo otro a tener en cuenta es que hay convulsiones que derivan de estados febriles en los niños. Los papás se asustan por la convulsión en particular. Pero, en realidad, no atacan el origen, que es la temperatura. Los papás tienen que estar entrenados en cómo bajar la temperatura a los niños, para que esto no se provoque. Se llama medio físico. Es un baño de temperatura media, tibia, y que se va a ir enfriando con un chorro de agua fría hasta que esté fría. Una vez que bajó la temperatura lo envolvemos, lo vestimos y lo llevamos al médico para que sea evaluado, para ver si el origen de la convulsión fue la temperatura”.
En el caso de convulsiones en el adulto mayor, “lo único que hay que tener es un poco de cuidado al momento de las convulsiones, a pesar que es corto el período de tiempo en que se produce la crisis, es como si haya estado en la bicicleta durante una hora. Es tal el desgaste de energía que se provoca en esos momentos, depende de lo que dure la crisis, que puede provocar el paro. Ahora, la convulsión no provoca el paro, lo que lo provoca es el desgaste de energía. Por eso hay que tener un doble cuidado cuando se produce la convulsión en el adulto mayor, de quedarnos ahí; activar en todos los casos la cadena de emergencia y estar preparados para un posible cuadro –que no se da en todos los casos- de paro cardíaco”.
Más adelante, en la entrevista, los dos profesionales consultados se refirieron a la importancia de una respuesta coordinada ante la emergencia.
Al respecto, informaron que “se está cambiando el paradigma de la actuación ante la emergencia y desastre. Esto que antes venían los Bomberos, porque realmente eran el primer respondedor en cualquier ciudad o pueblo. Por eso que eran los más prestos, los que estaban presentes y preparados para hacerlo. La verdad que eso está cambiando a medida que se va estudiando y profundizando más de cómo tenemos que actuar dentro de nuestro rol. El equipo de salud en el suyo, el policía, los bomberos en el suyo. Hay que trabajar de manera articulada, ordenada, sabiendo cuál es el rol y la función, y las limitantes en cada uno de esos roles. No solamente en los equipos de respuesta, sino en la comunidad en general. Tendemos a pensar que todos podemos hacer de todo y, en realidad, cada uno tiene su rol y su función. Tenemos que trabajar en forma de equipo”.
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