25/08/2022CIUDAD

Entre Bambalinas: el grupo teatral que desde principios de los ´90 hace emocionar y reír hasta las lágrimas en cada presentación

Silvio Gato, Rómulo Cañete y José María Casserly son los que participan en la entrevista para recordar anécdotas del grupo. En justicia, vamos a nombrar a todos quienes han pasado y los que están actualmente conformando este genial grupo de teatro vocacional. 

Rina Castagñari, Teresa Rudy, Teresa Romagñoli, Eduardo Urlacher; César Cha, LauraSelasco; Yamile Maierhoffer;  Javier Bru; Silvana Ramallo; Viviana Mansilla; Andrea Pérez; Mariela Miramón; Andrea Lázaro; Bautista Pérez; Mariel Pikar; Sonia Castro; Juliana Dejean; Mariana Echeverría; Florencia Urruti; Alejandra Zeki; Cintia Iriburu; Martín Herrera; Mailén Cejas. Además de los tres entrevistados: José María Casserly; Silvio Gatto y Rómulo Cañete, este último el director desde hace muchos años. 

La directora inicial del grupo, la formadora, fue PiruOlsese, mujer venida de la zona de Bariloche, que había trabajado en un teatro vocacional muy conocido de aquel lugar. Cuando se estaban formando, fueron a hablar con gente del grupo Bambalinas me cuenta Cañete, para decirles a ver si en una forma de continuidad o de homenaje, podían llamarlo con ese nombre. Por supuesto que la respuesta fue no. Y es lógico. “Nosotros en ese momento, éramos un grupo de gente que ni siquiera habíamos debutado. Para ellos, utilizar el nombre de Bambalinas, cuando tenían por detrás una historia importantísima, les parecía que podía ser un fracaso, o error garrafal. Entonces nos dijeron que no. Así se nos ocurrió que, ya que no podíamos usar ese nombre, nos decidimos por Entre Bambalinas y ahí queda”, me cuenta el más viejo del grupo, Rómulo Cañete. 

En el primer grupo original estaban Teresa y Eduardo Urlacher; César Cha, Laura Selascoy Rina Castagñari. Les pregunto si les costaba encontrar obras de teatro y me dice, que “todo eso, en ese momento, lo definía Piru. En esa época actuábamos bajo sus órdenes”. 

La primera obraque hicieron es una que se denomina “Ejercicio entre bambalinas”, que como era el debut de todos, se trataba de escenas cortitas. Una actuación de una hora, donde cada uno tenía una pequeña escena de unos 5, 10 minutos. El mismo Rómulo relata que hizo un pedacito de la obra que más adelante darían completa: “Hay que purgar a Bebé”, obra de Feydeau. La directora, Piru, hizo un monólogo dramático, muy bien hecho, “era muy buena actriz”, me cuentan. 

Un año después, cuenta Silvio ya había ingresado, se hace un drama, “que duraba ¡3 horas!”. No se imaginan lo desopilante que fue este momento del reportaje. Se hacían chistes entre ellos: hay gente que se murió, hay gente que se durmió en la función y hasta dijeron que había baños químicos.

Para este momento del reportaje, todavía no había hablado mucho José María Casserly, de los tresentrevistados, el último que ingresó, un año después que Silvio Gatto: “Tenés que esperar que le prendan las neuronas, que conectan”, me explican sus dos compañeros de tablas. 

Con Piru ya habían arrancado con un par de comedias cortas, “El reembolso de una libra”, había sido una de ellas. Lamentablemente, Piru falleció. Trajeron un par de directores de afuera, a los que pagaban, pero si bien aprendían, sintieron que “no nos llenaban, no le encontrábamos una diferencia a lo que nosotros ya casi solos, hacíamos”. Ahí es cuando un día, se proponen entre ellos, que los dirija el mismo Rómulo. Bajo la propuesta: “Intentémoslo entre nosotros. Porque ya teníamos una muy buena repercusión con la gente, un buen feedback”, explican. “Rómulo tomó las riendas y ahí empezamos a sentirnos más cómodos. Obviamente que nos marca todo el tiempo y cuando es necesario ponerse serio, lo hace”, cuenta SilviaGatto. 

José María Casserly ingresó en el año 1993, con la obra “Nuevo Mundo”. El papel, no es de las que más le gustaban. Eran obras tragicómicas, no terminaban de ser comedias. “Hasta que con el transcurso de los años nos dimos cuenta que con la comedia era la que más gustaba a la gente, y con la que más nos reíamos nosotros”. La primera comedia: “La tía de Carlos”. 

¿La gente de Entre Bambalinas se divierte en los ensayos, tanto como hacen reír a su público?, pregunto. “Yo creo que sí –dice José María- nos divertimos tanto en los ensayos, donde nos vamos para cualquier lado con las cosas, decimos barbaridades si querés, nos reímos mucho entre nosotros. Son un juego muy grande los ensayos, es una terapia también para nosotros. Y creemos que para el público también lo es”. Hay clásicos en el anecdotario como cuando  Casserly se olvidó la letra, o cuando Javier Bru, les cambio en plena presentación el tango con el que ingresaba.

¿Qué geniales no?: en los ensayos se divierten mucho; y en las presentaciones, cuando cometen algún error, pasa algo; cuentan con la complicidad de un público atento, dispuesto a estallar en carcajadas y acompañar con aplausos cuando detectan que, con un recurso astuto, superan el momento y siguen. 

Otra anécdota: cuando presentaron “El vestido floreado con botones verdes”, de Fontanarrosa, y sumaron el recurso –al que muchas veces echan mano- de mencionar el lugar o alguna gente del lugar en el que presentan la obra: 

Se están preparando para una presentación, después de 2 años de no estrenar obras, por la pandemia. De manera que hay ganas contenidas del público y de los actores, de tener ese encuentro, escenario mediante. Será, el 24 de septiembre; ya se comienzan a vender las entradas en las boleterías del Cine Italia. “Vengo por el aviso”, será la obra, una que presentaron hace 11 años y dieron una sola vez.

En la despedida, los tres entrevistados se refieren a lo que sienten que le han dado a la gente en cada presentación y lo que han recibido en esto de hacer teatro.

Entre bambalinas, un grupo que en cada ensayo y en cada presentación hace terapia de la risa, para sí mismos y para la gente que disfruta de sus presentaciones.