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Jorge Sánchez: “Queremos tener la seguridad de que no estamos dañando ni el suelo ni comprometiendo el agua a futuro”

El presidente de la Asociación de Riego Pampeano realizó el cierre de la charla “El buen uso del recurso agua”, organizada por el INTA, la Sociedad Rural, CARBAP, la Universidad Nacional del Sur y el Grupo Riego Sudoeste. Destacó la importancia de profundizar los estudios sobre el recurso hídrico y avanzar hacia una actividad productiva sostenible.

La necesidad de generar información, monitorear permanentemente el recurso hídrico y garantizar que el crecimiento de la actividad de riego sea compatible con la sustentabilidad fueron algunos de los principales conceptos planteados durante la charla “El buen uso del recurso agua”, realizada en Coronel Suárez.

El encuentro fue organizado conjuntamente por el INTA, la Sociedad Rural, CARBAP, la Universidad Nacional del Sur y el Grupo Riego Sudoeste, y contó con la participación de productores y referentes vinculados con la actividad.

El cierre estuvo a cargo de Jorge Sánchez, presidente de la Asociación de Riego Pampeano, quien destacó la importancia de generar espacios de información y debate frente al crecimiento que viene experimentando el riego en la región.

Sánchez explicó que la actividad surgió a partir de una inquietud planteada por instituciones locales, la Sociedad Rural y los grupos de productores regantes de Coronel Suárez, con el objetivo de poner a disposición de la comunidad los estudios que se vienen realizando desde que comenzó a desarrollarse el riego en la zona.

“La actividad crece permanentemente, como así también los estudios que estamos haciendo”, señaló.

Más de tres décadas generando información

La Asociación de Riego Pampeano trabaja desde 1990, desarrollando gestiones ante la Autoridad del Agua y promoviendo la generación de información vinculada con el recurso hídrico.

Sánchez explicó que uno de los principales objetivos de la entidad es reunir información confiable que pueda ser presentada ante organismos oficiales, universidades y autoridades con competencia en la materia.

En ese trabajo participan distintas instituciones académicas, entre ellas la Universidad Nacional del Sur, la Universidad Nacional de Mar del Plata y la Universidad de Buenos Aires, además de organismos técnicos como el INTA.

Para el dirigente, la participación conjunta de productores, organismos científicos, universidades y autoridades resulta fundamental para poder evaluar qué está ocurriendo con el recurso y tomar decisiones sustentadas en información.

El agua de la región y los controles

Consultado específicamente sobre la calidad del agua en la zona de Coronel Suárez y su disponibilidad para el desarrollo del riego, Sánchez sostuvo que el recurso presenta muy buena calidad y que los estudios se realizan periódicamente.

Explicó que hubo algunas interrupciones en el envío y procesamiento de muestras, pero que existen estudios correspondientes a distintos períodos y que los resultados forman parte de trabajos respaldados por publicaciones académicas.

“Todos los estudios están hechos y están todos respaldados con publicaciones que hacen la UBA y la Universidad del Sur”, indicó.

En ese sentido, remarcó que el seguimiento científico resulta clave para contar con información actualizada y poder detectar eventuales modificaciones en las condiciones del recurso.

El crecimiento del riego y su impacto productivo

Sánchez también se refirió al crecimiento de la superficie bajo riego y al impacto que esta actividad tiene sobre la economía regional.

Desde su perspectiva, el riego permite incrementar los niveles de producción y genera un movimiento económico que alcanza a distintos sectores relacionados con la actividad agropecuaria.

Una mayor producción implica, entre otras cosas, mayor movimiento de granos, más actividad para transportistas y una mayor demanda de insumos y servicios vinculados al sector.

Sin embargo, señaló que ese crecimiento debe estar acompañado por estudios que permitan determinar cuáles son los límites y las condiciones necesarias para que la actividad pueda mantenerse en el tiempo.

“Mientras no haya nada que demuestre lo contrario, hasta ahora no lo están pudiendo demostrar”, expresó en relación con las investigaciones sobre los efectos del riego en la región.

Perforaciones reguladas

Otro de los temas abordados fue el mecanismo mediante el cual se autorizan las perforaciones destinadas a la explotación del agua.

Sánchez explicó que los productores deben solicitar, a través de la Asociación de Riego Pampeano, un permiso de explotación y perforación ante la Autoridad del Agua, que es el organismo encargado de autorizar la realización de las obras bajo determinadas condiciones.

El dirigente también señaló que actualmente existe un mayor nivel de regularización de las perforaciones, incluyendo situaciones que anteriormente no estaban declaradas.

“Está todo reglamentado y hoy por hoy muchísimas de las perforaciones que antes no se sabían, porque no estaban declaradas, están regularizadas”, explicó.

“Que esto sea sostenible en el tiempo”

Uno de los principales conceptos planteados por Sánchez al cierre de la jornada fue la necesidad de evitar que la discusión sobre el riego quede reducida a una cuestión exclusivamente productiva.

Por el contrario, consideró fundamental que participen conjuntamente los distintos sectores vinculados con el recurso: productores, organismos técnicos, universidades, laboratorios y autoridades.

“Es fundamental que estén las instituciones, el regulador, los productores, la Sociedad Rural, la parte productiva, pero también que estén metidas las partes de tecnología, el INTA, las facultades, laboratorios y todo”, sostuvo.

El objetivo, explicó, es que todos trabajen en la búsqueda de un mismo resultado: que el desarrollo de la actividad pueda sostenerse en el tiempo sin comprometer los recursos naturales.

“Queremos tener la seguridad de que lo que estamos haciendo no estamos dañando ni el suelo ni comprometiendo el suelo a futuro”, afirmó.

En esa línea, remarcó que ningún productor tendría interés en realizar una inversión importante en un equipo de riego si el recurso pudiera agotarse o si la actividad terminara perjudicando la productividad futura de la tierra.

Una mirada de largo plazo

Para Sánchez, la discusión sobre el uso del agua debe incorporar necesariamente una mirada de largo plazo.

El desafío, planteó, consiste en producir más, conservar el suelo y garantizar la disponibilidad del recurso hídrico, evitando decisiones que puedan generar consecuencias negativas para las próximas generaciones.

También puso el acento en la responsabilidad que implica conocer qué sucede en cada establecimiento y en cada perforación, especialmente cuando se trata de tierras arrendadas.

“El propietario del campo tiene que saber exactamente lo que están haciendo y qué está pasando”, sostuvo.

El encuentro permitió así poner sobre la mesa una problemática que atraviesa directamente al sector productivo regional: cómo aprovechar un recurso estratégico para mejorar la producción, pero al mismo tiempo contar con la información y los controles necesarios para garantizar que ese aprovechamiento pueda sostenerse en el futuro.