04/03/2019TRADICIONES

El strudel gigante. Más de 50 metros de largo y unas 2.500 porciones previstas.

Un trabajo liderado por el chef Javier Graff, junto a unas 50 personas que colaboraron poniendo manos a la obra. Fue servido en el Polideportivo de Club El Progreso frente a la torrencial lluvia que se desató en la tarde del domingo.

El domingo a las 9 de la mañana Pueblo Santa Maria presentaba una actividad inusual porque todo era organización en una jornada que fue calificada como central para esta edición de la Strudel Fest 2019, por lo cual comenzaba a habilitarse el predio y a prepararse la masa, las manzanas, la crema y todos los ingredientes que formaban parte de un postre que resulta trascendente y que identifica a una costumbre que en el tiempo se ha sostenido hasta la actualidad.

Javier Graff, con su reconocida experiencia, lideraba un grupo muy numeroso de colaboradores, muchas mujeres con sobrada idoneidad, para elaborar el strudel, daba órdenes, indicaba la modalidad de trabajar la masa, la colocación en los moldes de la extensa propuesta y toda la complejidad que representa esta actividad previa a la cocción, mientras una legión de colaboradores cumplía rigurosamente con las directivas, inclusive el Intendente Palacio, Palenzona, el Delegado de Santa Trinidad Augusto Berg, el Ingeniero Fidelle, los concejales Pablo Martinez y Pedro Rodríguez, todos ataviados con delantales, guantes y hasta gorros alegóricos.

Para el mediodía el strudel estaba preparado para ser horneado, mientras las voces de los locutores daban cuenta del trabajo y los desafíos para la próxima edición del año que viene y previo a la ceremonia inaugural el strudel fue trasladado a los hornos de la panadería en moldes individuales, acompañados por los compases de la Banda Municipal Bartolomé Meier, lo que representaba una gran ceremonia tan esperada y con la atenta mirada del público que ya temprano comenzaba a desfilar por las calles de Pueblo Santa Maria, y especialmente sobre la Avenida 11 de mayo.

Javier Graff en la previa hizo referencia a los preparativos y la pregunta era la obligada: ¿cuántos kilos de producto y cuántas manos trabajando para preparar el strudel gigante?: “los kilos van a ser muchos, el costo es relativamente alto para brindar el show. Se van a usar unos 150 kilos de harina, unas 1.500 manzanas, entre verdes y rojas, unos 30 litros de crema y 40 kilos de azúcar. Estos son los ingredientes a groso modo para este strudel gigante. Y necesitamos, como todos los años, una persona por metro, para que nos ayude a pelar, enrollar y montar el strudel sobre el molde, para después llevarlo a la panadería”.

Describió el chef cuál es el momento más crítico, y las cuestiones que lo desvelan en esta preparación que es la vedette de la fiesta: “lo que un poco me quita el sueño es la posibilidad de poder llegar en tiempo y coordinar la gente para que, en el momento del enrollado, no se nos rompa al momento de enrollarlo y pasarlo al molde. Tienen que quedar 50 metros enteros, bien compactos, sin que quede muy floja la masa”.

En cuanto a la masa, “más allá del punto de la misma, que en la panadería nos la preparan de una forma fabulosa, una vez que la extendemos y la estiramos lo que tenemos que hacer es armarlo rápido, porque el sol y el viento en 15 minutos la seca y se puede llegar a cuartear, quebrarse toda. Y, por otro lado, cuando le echamos la crema, que es líquida, en ese momento sí o sí hay que enrollarla, porque pasa a ser muy líquida y corre riesgo de romperse la masa también”.

Las nubes sobre el mediodía ya preanunciaban lluvia, que en definitiva se adelantó porque para las 16 horas comenzaron a levantarse varios de los puestos de comida, ventas artesanales y otros productos, por lo cual quedaba suspendida toda la actividad, no obstante, el strudel fue servido al público que permanecía en el Polideportivo de El Progreso, pero los espectáculos estaban suspendidos.