08/01/2019SALUD

Control de plagas y alimañas.

Recomendaciones del Dr. Rómulo Cañete para tener en cuenta.

Con los incendios que ha habido en el basurero municipal, ¿hay más roedores en la ciudad? La pregunta se la formulamos al Dr. Rómulo Cañete, Médico Veterinario y especialista en control de plagas.

Su respuesta fue afirmativa: “cada vez que se prende fuego el basurero las ratas huyen del lugar, entonces hay un avance sobre la ciudad. Uno no puede cuantificar cuántas son las que llegan, y cuántas ya estaban. Pero está claro que es una causa –el fuego- que hace que las ratas vengan a la ciudad”, agregó.

Sobre su control, especificó que “en algún momento se va a poder controlar, no erradicar. Tanto en la ciudad como en el basurero. En el basurero, el día que se decida encarar un proyecto serio, que erradique el basurero y lo lleve a otro lugar, habrá que hacer previo a eso un importante control de roedores durante algunos meses, para poder bajar la carga de roedores. Si cerráramos de hoy para mañana el basurero, y no lleváramos más comida, ahí si tendríamos el 100 por ciento de las ratas, en dos días, en el pueblo”.

¿Cómo se controlan los roedores en la zona urbana? Responde el Dr. Cañete que “de diversas maneras, la mayoría con cebos, que pueden ser líquidos, en granos. Se trata de poner cebos en forma constante. Así se baja la cantidad de animales. Animal que come, animal que se muere. Los cebos funcionan muy bien, lo que hay que tener es paciencia, no es una cosa inmediata. A veces se demora entre un mes o más. Se trata de controlar en forma continua hasta que dejan de comer el cebo. Cuando esto pasa, es que ya no hay más ratas en ese lugar. Pero hay que dejar cebos puestos, como vigilantes, que avisen sobre la aparición de nuevas ratas”.

Las enredaderas, “son un muy buen lugar para hacer nido. Las que pierden las hojas en invierno igual les permiten a las ratas no sólo vivir ahí, sino como forma de introducirse en las casas, entrar a techos y entretechos”.

La recomendación es la de siempre: “mantener los espacios limpios, el pasto cortado, y eso es una forma de eliminar las ratas”.

Consultado sobre cómo controlar la cantidad de mosquitos, que están provocando que sea muy difícil estar en los espacios verdes, respondió el Dr. Rómulo Cañete que “es una decisión municipal fumigar o dejar de hacerlo. En algunos distritos se ha fumigado, como es el caso de Pigüé. Acá todavía no se ha tomado la decisión”.

Para los patios y jardines la recomendación es también “fumigar con productos como cipermetrina. Una aplicación tiene un 100% de efectividad para esa jornada. Obviamente, la efectividad del producto se pierde con el paso de los días, también si llueve, por supuesto. Por eso hay que repetir. Y si uno tiene la constancia de repetir una vez por semana, una vez cada diez días, se termina bajando la carga. Hay un dicho que dice ‘dos moscas en septiembre son un millón quinientas mil en marzo’, lo que tendríamos que hacer es bajar las dos que están en septiembre”.

Esto sirve también para el control de pulgas y garrapatas en los ambientes.

Preguntado el Dr. Cañete sobre el control de plagas en los productos almacenados, además de lauchas y ratas, diferentes tipos de gorgojos, habló de la importancia de su control.

Sobre el control de cucarachas dijo que cada vez es un problema más grande: “yo creo que con este tema la Municipalidad debería hacer un control bromatológico de restaurantes, casas de venta de alimentos, despensas, mini y súper mercados, porque ahí sí se nota un avance de la cucaracha con respecto a años atrás. Hace quince años atrás en Suárez no había cucarachas. El avance es porque no se controlan por parte de algunos dueños de negocios que no quieren gastar en productos para fumigar”.

Aclaró que, “si bien una fumigación bien hecha no es una cosa barata, pero lo que gastan en aerosoles u otros productos que tienen poco efecto se paga fácilmente la fumigación a lo largo de varios meses. Yo conozco lugares en los que he hecho la fumigación, he cobrado la plata que corresponde y el hombre me ha dicho que se gastaba una docena de aerosoles por semana. Era mucho más barata la fumigación”.