25/02/2019RELIGION

Un encuentro anual para dar gracias a Dios por los frutos recibidos.

Gruta de la Virgen de Fátima. Acceso al Pueblo Santa Maria. El momento fue más que propicio para orar por el descanso eterno de los vecinos de Santa Maria que fallecieron en el trágico accidente de la Ruta 85. Consuelo para sus familiares y allegados.

El domingo, y como ocurre todos los años, la comunidad de los Pueblos Alemanes y la zona rural, junto a fieles de nuestra ciudad y la zona, se dieron cita en la Gruta que se encuentra en el ingreso al Pueblo Santa Maria donde se venera a la Virgen de Fátima.

Una procesión precedida por la imagen de la Virgen, secundada por los jinetes representativos del Grupo de Equinoterapia “De Corazón” y un numeroso grupo de devotos, partió desde la Parroquia Natividad de Maria Santísima hasta llegar al acceso de la localidad, donde también numerosa cantidad de personas esperaba el momento del inicio de la santa misa recibiendo con sostenidos aplausos.

Fue el Padre Leandro Volpe, junto a colaboradores y monaguillos, quien presidió la santa misa, acompañado siempre por el Coro Parroquial, quien le sumó emotividad y solemnidad al oficio religioso en torno a un marco natural que sobresale en las proximidades de la Gruta e invita a la reflexión y dar gracias a Dios por los frutos recibidos, por lo cual familias vinculadas con la producción de sus chacras y campos asistieron al oficio religioso, donde fueron bendecidas las espigas.

La oportunidad fue propicia para pedir cristiana resignación a las familias que han resultado seriamente damnificadas con la perdida de sus seres queridos en el reciente accidente de la Ruta 85 y para ello se pidió también el descanso eterno para quienes han fallecido y brille por ellos la luz que no tiene fin, según expresó el sacerdote.

La nutrida presencia popular veneró a la Virgen de Fátima, le tributó una entusiasta bienvenida, pero es inevitable considerar el estado de ánimo y congoja que mantiene la comunidad por estas circunstancias especiales, por lo cual se reiteran las muestras de dolor y pesar.

La Gruta mantiene como siempre sus mejores condiciones de mantenimiento, donde Oscar Baumgartner, el sacristán y prolijo cuidador del lugar, lleva adelante un trabajo admirable, junto a la Delegación Municipal, donde ingresar al Pueblo Santa Maria con este notable espacio Mariano abre generosamente sus brazos para recibir a todos en la localidad.