25/12/2018RELIGION

Padre Leandro Volpe, Párroco de los Pueblos Alemanes.

“La alegría a la que nos llama la Navidad es considerar que podemos encontrar algo que el corazón espera y que no se puede fabricar. Viene a través de Dios”.

Es el sacerdote que está a cargo de los Pueblos Alemanes y viene desarrollando una labor de acompañamiento a los chicos y las familias del Centro Comunitario Espíritu Santo.

En su reflexión para estas fechas estas son sus palabras.

“Es evidente que en nuestras circunstancias actuales hay muchas cosas que de repente nos frustran o tienden a hacernos sentir que la vida se nos va poniendo más difícil. No obstante, es justamente en este tiempo donde uno busca encontrar algo nuevo, distinto, algo que cause verdadera alegría. En ese sentido lo importante es acercarse al Señor en la Navidad. Es lo único auténticamente nuevo. Las frustraciones, las desesperanzas, todas esas cosas, no son ninguna novedad en la historia humana. Ahora, en cuanto a lo que sí es importante como novedad en la historia, es el acercamiento de Dios, que es capaz de modificar el ciclo de la historia, cuando uno tiende a pensar que va de mal en peor”.

Agrega que “ya San Agustín decía que lo que todo el mundo tiende a pensar es que la peor época histórica es la propia, sin embargo, él mismo, que había dicho eso, pensó que el mundo se terminaba en el Siglo V, cuando los bárbaros estaban en la puerta de Roma. Y aquí estamos, en el Siglo XXI. Entonces, no sentir que estamos en una época de la historia en la cual ya no hay más nada para hacer. La entrada de Dios en la historia nos llama a eso, a considerar que verdaderamente puede haber algo nuevo en la historia. Es nuevo porque Dios está allí. En todo caso, una comprensión total de la vida, de la historia, de las cosas que pasan, no puede quedar ajena a incluir al Señor en todo esto. La alegría a la que nos llama la Navidad es considerar que encontrar algo que el corazón espera, que no se puede fabricar. ¿Quién no espera paz, justicia, verdad? Eso es lo que el Señor viene a acercarnos. Es lo que buscamos, pero son cosas que son infabricables”.

El Padre Leandro Volpe agrega que “cuando uno deja de preguntarse frente a la realidad, deja de descubrir el bien presente en la realidad, es imposible construir algo nuevo. Cuando uno, más allá del mal que ocurre, descubre el bien que pasa, desde allí se puede construir algo distinto.

Santo Tomás de Aquino decía que la mentira engaña por la cantidad de verdad que encierra. Es decir, que, si hasta incluso en el caso de la mentira hay un punto de verdad, sobre ese punto de verdad se puede construir un diálogo, el crecimiento, algo más grande. Incluso en el mal hay valores auténticos, entonces es lo que tenemos que descubrir para construir y dar un paso más hacia adelante. En posiciones diversas hay valores comunes, que es lo que hace posible el encuentro, el diálogo y luego una acción concreta que sea capaz de encaminar el anhelo del corazón de unos y de otros”.

En una reflexión final, cierra la entrevista diciendo que “muchas veces pensamos que las estructuras son capaces de salvar la historia. Me refiero a estructuras de todo tipo. Y la verdad es que no son las estructuras las que salvan la historia, sino las personas. No es generando estructuras que vamos a ser mejores, sino, en todo caso, somos las personas los que hacemos posible que las estructuras funcionen y tengan algún tipo de sentido. Recomenzar desde las personas, desde los valores. No recomenzar desde el miedo, desde la amenaza; es un retroceso construir desde ese punto de vista. Recomenzar desde los valores grandes, desde los valores importantes. Y los que tenemos fe recomenzar desde Dios. Dios es el que en cada Navidad vuelve a comenzar nuestra historia”.