25/12/2018RELIGION

Hermana Liliana, Directora del Hogar La Providencia.

“Familia, trabajo y silencio para ir hacia la interioridad. Son tres regalos que quiero pedir a Dios en esta Navidad y que Jesús de Nazaret nos mostró”.

Tiempo de Navidad, de renovar esperanzas, con la perspectiva de un nacimiento, que trae vida nueva. Esta es la reflexión de la Hermana Liliana por estas fechas.

“Es una alegría compartir este tiempo tan especial para todos. Justamente, pensando en este nacimiento del niño de Belén, estaba recordando un pasaje que rezamos todos los años en un libro, la Liturgia de las Horas, que nos habla de la familia de Nazaret. Nos propone tres lecciones para tener en cuenta en esta Navidad. Una es el silencio, nos dice que ojalá que Nazaret recupere en nosotros este hábito del silencio, ya que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces, en medio de una vida agitada. Nazaret nos lleva a la interioridad, a escucharnos y escuchar. Escuchar a Dios, es como una primera propuesta. Otra es la vida de familia: Nazaret nos enseña el significado de la vida en familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable”.

“Este pasaje me parece esencial en estos tiempos”, dice la Hermana Liliana, “Jesús no nace solo en un pesebre, nace en el seno de una familia y Dios regala esa familia para toda la humanidad”.

La otra lección “es la del trabajo: Nazaret, la casa del hijo del artesano, donde se muestra que el trabajo tiene que ver con la dignidad humana.

Esto que es tan importante para esta época. No es una fiesta sin más, es una fiesta que nos lleva a meditar en lo profundo de nuestro ser persona, de no aturdirnos, de reconocer que nacemos en una familia y que tenemos que vivir con dignidad. Este vivir con dignidad implica volver a trabajar. Estos tres mensajes, que parecen como muy simples, muy obvios, pero que hoy no lo son tantos. Por eso quería recordarlos, desearlos y pedirlos especialmente como un regalo de Dios para cada una de las familias del mundo y especialmente para cada una de las familias de Coronel Suárez”.

Hoy en día muchas familias están interpeladas porque no pueden disfrutar de la dignidad del trabajo. Al respecto, la Hermana Liliana cuenta que en estos días visitando una familia, misionando, “una mamá nos decía que hace unos meses están sin trabajo el papá, son varios hijos y la nena había escrito una cartita a Papá Noel, había puesto ‘no quiero que me traigas nada, quiero que mi papá tenga trabajo’. Esto es algo que los niños lo perciben, lo ven y tienen que estar con esta angustia que es propia de los mayores. Son los mayores los que tienen que estar en el tema del trabajo, pero es tan dura la realidad que llega a los niños, a sus preocupaciones. Suplicamos en oración que esta petición sea escuchada, no solo por Dios, que siempre la escucha, sino que tiene sus medios y sus manos concretas para responder, que son las personas que deben generar trabajo”.

¿Qué se le dice a una familia cuya niña pide esto? “Como Iglesia les decimos que estamos acá para acompañarlos. Intentamos acompañar en lo material, desde la Parroquia estamos haciendo este trabajo misionero. No vamos a poder solucionar todas estas necesidades materiales, si acompañar en lo que podamos. Y apoyar en lo espiritual, para que no se sientan solos, para que se sientan parte de una comunidad. Y que juntos podamos seguir caminando con esperanza”.

¿Cómo se habla con un niño que está atravesado por el dolor de no tener a su familia, de haber sufrido abandono? La religiosa responde que “mostrándole que Dios es nuestro padre, que él nos cuida, que él no falla”.