20/09/2017JUSTICIA

Juan Carlos Blanco fue encontrado culpable de los delitos de amenazas y desobediencia en perjuicio de la Sra. Adriana Karp.

Fue condenado a 10 meses de prisión de ejecución condicional más las costas legales.

El pasado 12 de septiembre el Tribunal en lo Correccional Nº 3 del Departamento Judicial Bahía Blanca, a cargo de la Jueza Dra. Susana González La Riva, se expidió en la causa correccional Nº 1332/16 y sus agregadas Nº 1333/16 y 1335/16 en la que se juzgó a Juan Carlos Blanco, de 67 años, por los delitos de amenazas y desobediencia en perjuicio de Adriana Karp, ocurridos en la ciudad de Coronel Suárez luego de la primera de las denuncias por violencia de género de fecha 28 de diciembre del 2014.

Previamente, el jueves 7 de septiembre, el Fiscal Sebastián Foglia llamó a prestar declaración ante la Dra. La Riva a siete testigos, incluyendo a una profesional del Servicio de Violencia Doméstica de la Municipalidad de Coronel Suárez.

Particularmente la investigación y posterior fallo se centraron en los sucesos ocurridos a partir de la primera de las denuncias de la víctima Adriana Karp, donde el imputado, Juan Carlos Blanco, violó sistemáticamente en cuatro oportunidades las disposiciones legales de restricción de acercamiento a la víctima.

En sus considerandos el fallo del juicio oral encontró a Juan Carlos Blanco como autor de las amenazas, lo que representaría una pena de ejecución condicional de 15 meses de prisión, no obstante se le acreditó un agravante y dos atenuantes en cuanto a la pena legal a imponerse, por lo que se entiende como adecuada considerar la pena de diez meses de prisión.

El tribunal resolvió “condenar a Juan Carlos Blanco a la pena de 10 meses de prisión de ejecución condicional mas las costas legales y reglas de conducta que deberá cumplir durante el plazo de dos años”.

La condena no contempla las denuncias de violencia de género, ya que las mismas fueron archivadas por no encontrarse pruebas fehacientes de los sucesos producto del paso del tiempo y la intimidad en la que se dieron, no obstante quedaron debidamente acreditados los cuatro casos de amenazas y desobediencia perpetrados por el condenado Juan Carlos Blanco, de 67 años de edad, en perjuicio de la Sra. Adriana Karp.

A continuación, y surgido del archivo del Diario Digital de La Nueva Radio Suárez, transcribimos la entrevista concedida por la victima después de los tristes acontecimientos que se registraron en plena vía pública en nuestra ciudad y que dieron origen a las actuaciones policiales y posterior sustanciación del juicio oral y publico registrado en los últimos días por amenazas y desobediencia, en el cual por cuatro hechos comprobados fue condenado Juan Carlos Blanco.


Adriana Karp, una mujer valiente que enfrenta los condicionamientos de la violencia de género.

Su historia, su drama y el camino de salida de ese círculo vicioso.

“Hay muchas formas de pedir auxilio, pero cuesta mucho romper el silencio”.

“Peligro de vida se siente. En el caso mío lo sentí en más de una oportunidad. Pero siempre reflexiono que más peligro de vida es estar con una persona agresiva o violenta, no me va a suceder ahora. Ahora puedo superarlo, tengo ayuda. Antes me sentía sola, inmersa en esa situación, sin poder contarlo. Uno al principio lo justifica, cree que es pasajero, que la persona va a cambiar, le da una oportunidad, dos o tres. El agresor siempre vuelve a ser el mismo, no cambia. Las situaciones se van repitiendo”.

Un valioso testimonio que será de ayuda para otras mujeres que están viviendo el mismo drama.

Se puede salir, hay otra vida llena de afectos, con personas que quieren y valoran.

La Justicia es todavía burocrática y la sociedad empieza a aplicar condenas sociales, por más que la imagen del agresor fuera de las cuatro paredes es otra.


Muchas veces La Nueva Radio Suárez ha entrevistado a Adriana Karp, pero ha sido siempre en ocasión de su función de Delegada del gremio SOEME. Pero una cuestión personal, de su entorno de relaciones, se conocía desde hacía varios meses y se hizo visible a partir de tener un móvil policial frente a su domicilio y luego acompañamiento policial para todos sus desplazamientos.

El miércoles, a media mañana, el drama que vivía fue inocultable, cuando en la vía pública fue detenido quien fuera su pareja, Juan Carlos Blanco.

Es que había transgredido, como muchas otras veces en realidad, la prohibición de acercamiento hacia Adriana Karp que había establecido la justicia desde unos meses a esta parte, después que se hubiera denunciado y comprobado hechos reiterados de violencia hacia la mujer.

Fue abordada en la vía pública, cerca de su domicilio. Adriana accionó el botón antipánico que le habían provisto frente a los reiterados hechos de violencia de los que era víctima. Concurrieron inmediatamente los móviles policiales, que a las pocas cuadras detuvieron a Blanco, quien ahora está a disposición del Fiscal.

Frente a este hecho, que tomó estado público, la propuesta de una entrevista para que Adriana pudiera hablar de esta situación y, batalladora como es en su vida de gremialista, pueda servir también para otras mujeres que en estos momentos puedan estar pasando por la misma circunstancia de estar inmersas en un círculo de violencia.

“No es agradable hablar de temas privados, mas cuando se trata de uno tan especial que sensibiliza, y uno no se encuentra en las mejores condiciones. Accedí a esta nota por el respeto que les tengo y porque pienso que puede ayudar a otras personas que estén transitando o hayan pasado por la misma situación”, dijo en el principio de la entrevista.

“Hay muchas formas de pedir auxilio, pero cuesta mucho romper el silencio”, analizó.

Preguntada si en algún momento sintió que su propia vida peligraba, respondió que “peligro de vida se siente. En el caso mío lo sentí en más de una oportunidad. Pero siempre reflexiono que más peligro de vida es estar con una persona agresiva o violenta, no me va a suceder ahora. Ahora puedo superarlo, tengo ayuda. Antes me sentía sola, inmersa en esa situación, sin poder contarlo. Uno al principio lo justifica, cree que es pasajero, que la persona va a cambiar, le da una oportunidad, dos o tres. El agresor siempre vuelve a ser el mismo, no cambia. Las situaciones se van repitiendo”.

Haciendo una radiografía de lo que es el círculo de violencia, Adriana contó que “hoy te cuestionan cómo te vestís, mañana por qué te pintaste, pasado te cuestionan por qué llegaste tarde, por qué no lo llamaste por teléfono, ¿dónde estabas?, ¿con quién?, ¿dónde ibas?, ¿qué hiciste? Pasé por tu casa y parecía que no había nadie. ¿Quién estaba en el lugar donde estuviste? ¿Había hombres? Toda una serie de cuestiones que parecen ilógicas, una persona que te quiere, si es tu pareja, no te puede cuestionar, se supone que te quiere de una forma incondicional. Sin embargo los cuestionamientos se repetían día a día, por meses y años. Yo los iba justificando, porque uno al principio dice ‘estoy en una relación seria, involucrada con su familia, él con la mía. Voy a tratar de salvar la relación, de entenderlo’. El agresor se victimiza también, te hace sentir lástima por todo, llegan a justificarse con enfermedades, con dolores. Uno siente lástima por él y se siente culpable uno. Te hacen sentir que uno es el culpable: ‘si no hubiera ido a tal lugar, no hubiera sucedido tal cosa’; ‘si no me arreglaría como me arreglo nadie me miraría y él estaría más tranquilo’. Uno llega a sentir culpas hasta de trabajar, porque me cuestionaba mi trabajo, donde tengo relación con mucha gente, donde tengo que viajar. Entonces, yo me sentía muy culpable. Te hacen pensar que mejor sería no trabajar, que de último él te mantenga, vos dependes de esa persona, así no tiene nada que cuestionarte. Uno llega a pensar cosas ilógicas, incoherentes y te van cambiando la mentalidad. Te van haciendo a su imagen y semejanza de a poquito. La persona que está con un agresor se enferma, entra en una depresión, su psicopatía llega a influir de tal manera que uno se trastorna y cambia su personalidad. Empieza a no salir, a cambiar su forma de ser”.

Destacó Adriana Karp la labor de familiares, amigos y profesionales que la ayudaron.

“Quiero resaltar la labor que cumple el equipo de Violencia Municipal, la labor eficiente que realizan desde allí, tanto las trabajadoras sociales como las abogadas, psicólogas. Fueron para mí el puntapié inicial.

Yo comencé allí con ellas, me dieron ese impulso para no dar marcha atrás también. Muchas mujeres, que están tan vulnerables, después de haber sufrido un tiempo violencia una queda muy propensa a volver con el agresor, por eso muchas veces el agresor pide perdón, se arrepiente y la víctima lo perdona y vuelve”.

Explica, en primera persona, lo que cuesta mucho comprender para quienes miran desde afuera: ¿por qué las víctimas de violencia vuelven con su agresor?

A este cuestionamiento Adriana responde que “se vuelve porque uno se siente culpable, porque llega un punto en que uno se siente muy culpable, se cambian los conceptos, uno se siente culpable y que el otro está enfermo, que hay que ayudarlo, que no se lo puede dejar solo, siente que la desprotección la tiene el agresor, cuando es a la inversa. También siente, cuando pide perdón, que él va a cambiar. Esto se da en reiteradas veces, uno se da cuenta que el agresor no va a cambiar. Pasa el tiempo, le da una y mil oportunidades y siempre se vuelve a lo mismo. Por eso es muy importante estar apuntalados cuando toma la decisión de cortar con eso, no estar solas, tener el apoyo de la familia, los amigos. Y por supuesto, el equipo de Violencia local que es súper eficiente y muy valioso. La víctima es asistida en la parte psicológica y eso ayuda a reforzar la personalidad y a darse cuenta que está en una situación muy difícil de la que se puede salir pidiendo ayuda y dejándose ayudar”.
Foto de Archivo.